La forma en la que comencé a escribir (mientras aprendía a escribir, mientras aprendía a leer) no la recuerdo  como imágenes. La recuerdo como la sensación de entrar a otro mundo. Un mundo callado para una casa donde todo era ruido. Esa sensación nunca me ha abandonado: una pausa, como un silencio profundo. Ustedes saben de qué hablo cuando digo "mirada profunda". Esa mirada que parecería un túnel para transportarnos a un destino que no existe. Así es ese silencio que me acompaña desde que encontré la escritura. Todavía sin saber qué decía la escritura que aparecía en los periódicos y las revistas, yo los abría y comenzaba a "leer" inventando su significado, y esa "lectura" me conducía invariablemente al silencio, a ese único mundo mío. Hasta la fecha suele pasar que, si no he escrito lo que debo escribir, súbitamente me asalta ese silencio en cualquier lado, rodeada de gente, en medio de la plática con algún amigo y pienso: este es el momento en el que debo ir a escribir. Cuando llego a mi casa ya es muy tarde, el silencio se ha ido. Y no hay nada que lo haga volver. Las "redes sociales" y sus distracciones. Este blog que me permite descansar un poco. Pero yo sé. Yo sé que si no escribo el libro, cuando el libro me habla, entonces el libro comienza a escribirse sólo, en mi corazón y en mi cabeza y después ya no puedo detener sus conversaciones y sus estruendos. Si no comienzo a ponerlo pronto en alguna página, el libro me rebasará, pasará por encima de mí y me dejará vacía y escuchando los huecos de su marcha. Buscando como quien busca algo que, imagina, alguien dejó escondido antes de morir. Hoy, en casa de Román, de súbito me asaltó el silencio. "Necesito escribir" le dije. Después caminamos por Hollywood rumbo a una tienda y el silencio volvió a aparecer mientras una paloma buscaba refugio en un semáforo, cortando el frío del aire con su vuelo. Creo que su vuelo dolía. Al regresar a casa, en el camión imaginé la forma de ese libro, un libro en prosa. Una prosa sólo para hablarte. No una conversación, sino una prosa nada más para hablarte, para preguntarte  quién eres y que nadie responda. Para decirte que te quiero sabiendo que tú y yo somos únicamente yo y yo. Entonces pensé en Darwish y en cuánto lo comprendo. ¿Desde cuándo comenzaste a ser yo? ¿Desde cuándo yo soy la profundidad de un silencio? ¿Desde cuándo tú no eres tú, sino yo? ¿Desde cuándo soy cuándo y soy lugar y paloma y cielo y tienda y frío, y semáforo?

d.
Un día como hoy nos despedimos, pero en 1999. Jamás pensé que tenías razón cuando decías "hay tardes que no regresan nunca".

d.

¿Les parece extraño que yo desee la lluvia? Ni yo me conozco. Tanto tiempo de vivir en el desierto, maldiciendo los torrenciales repentinos que enmohecían casas enteras y este año, no había llovido en mi ciudad. Montañas, flores, yacimientos de brea. Y delfines. Aunque me entristezca su corazón hecho de esclavos. Pero ¿cómo amar si algo no me conmueve al mismo tiempo? Me conmueve esa sangre que fluye por debajo, para alimentar estas montañas. Porque es mi propia sangre, pero estas montañas también son algo que yo soy. Había caminado por ellas en primavera y en verano, y sobre un otoño que no parecía otoño pero hoy, hoy comencé a subir en la montaña y -tan sólo en tres días- la montaña se había transformado. El camino era nuevo. Todo estaba naciendo entre la niebla- Y la luz dorada me fascina hoy tenía el peso de las nubes. Nubes doradas, traslúcidas de sol. Y me acordé de ti ¿dónde estás? y de espaldas a la luz un azul gris se levantaba como un enorme espacio. Tanto que te gustaba el sol. Tanto que escribiste del sol. Oye, estoy enamorada.

d.


Gracias, amigos.

d.
Tengo la iluminación de un condenado
Tengo la iluminación de un condenado a muerte,
poseo nada así que nada puede poseerme
y tengo escrita mi voluntad en mi propia sangre:
"Oh habitantes de mi canción: confíen en agua"
y duermo perforado y coronado por mi futuro..
soñé que el corazón de la tierra es más grande
que el mapa.
más claro que sus espejos
y mi horca.
Estaba perdido en la nube blanca cargándome en lo alto
como si fuera un cardenal
y el viento en sí mismo mis alas.
Abajo, la voz del velador
me despierta de mi sueño, de mi lenguaje:
Vivirás otra muerte,
así que repasa tú última voluntad
la hora de le ejecución fue pospuesta otra vez.
Pregunté: ¿hasta cuándo?
Él dijo: Espera hasta que mueras otro poco.
Dije: poseo nada así que nada puede poseerme
y tengo escrita mi voluntad en mi propia sangre:
"Oh habitantes de mi canción: confíen en agua"

Mahmoud Darwish.



I have the wisdom of one condemned

I have the wisdom of one condemned to die,
I possess nothing so nothing can possess me
and have written my will in my own blood:
"Oh inhabitants of my song: trust in water"
and I sleep pierced and crowned by my tomorrow...
I dreamed the earth´s heart is greater
than its map,
more clear than its mirrors
and my gallows.
I was lost in the white cloud that carried me up high
as if I were a hoopoe
and the wind it self my winngs.
At dawn, the call of the night guard
woke me from my dream, from my language:
You will live another death,
so revise your last will.
the hour of execution is postponed again:
I asked: until when?
He said: Wait till you have died some more.
I said: I possess nothing so nothing can possess me
and have written my will in my own blood.
"Oh inhabitants of my song: trust in water."

Mahmoud Darwish (Now, As You Are Awaken -fragmento-)


Anoche platicaba con un hombre que es para mí tan dulce como el chocolate. Platicábamos de la reelección de Obama. Él estaba contento porque, me dijo, la reelección de Obama dejaba a la vista claramente que los blancos son la verdadera minoría. Estuve de acuerdo pero. Siempre hay un pero. Le pregunté si realmente pensaba que en el mundo son los presidentes los que tienen el poder y el control sobre las decisiones de nuestros destinos (¿o tendremos un destino común? ¿un horno?). Comencé a preguntar ¿Qué es lo que -y con quién- decide Obama? ¿Desde cuándo los países dejaron de serlo? La dulzura es optimista, así que prefirió creer que "por lo menos -gracias a los avances de la ciencia- los seres humanos podemos vivir más años". No pude evitar preguntar ¿Cuáles seres humanos pueden vivir más años? Tal vez los niños no mueran de tifoidea -aunque sí mueren miles y miles de niños de hambre, tifoidea y ébola- pero mueren con un balazo en la cabeza, o con el estómago partido por una ráfaga. Y no me refiero sólo a Latino América,. o Centro América. ¿Comemos mejor? ¿Nos nutrimos mejor? ¿Cuántas personas mueren mientras cruzan algún desierto en el mundo?: desplazados, enviados al horno de los desiertos o, dirigidos a sistemas de esclavitud en los países más desarrollados. ¿Cuántas niñas no mueren de un resfriado pero son vendidas como juguetes sexuales y asesinadas como animales cuando ya no son lo suficientemente infantiles? niñas de cualquier edad. No es que sea pesimista pero hoy vi fotos de algunos bombardeos. Hace tiempo que mi mundo ya no es una frontera, ni un idiomas, ni algo propio. Vivimos la época de la peor ignorancia, porque todos creemos que sabemos algo, que conocemos cómo es la vida en este mundo y pensamos que vamos bien porque la edad promedio para morir se alarga ¿realmente ese es nuestro mayor objetivo? ¿a toda costa no morir? Qué me importaría morir, si viera la muerte sólo como un proceso, y no tuviera tanto miedo. ¿Cuántas personas son torturadas diariamente? Y en verdad creemos que los presidentes deciden, y que los pueblos eligen a los que toman las decisiones. Obama me cae bien, no se trata de alguna antipatía. Tampoco se trata de sentir que tengo la razón. Mi dulce chocolate, sólo habla de amor. Y realmente brilla. Realmente hay en él una luz inexplicable. Yo no soy pesimista: escribo poesía, no soy blanca, tengo una librería, hablo sobre lo que pienso, no veo televisión. Soy una persona diferente, y por eso sé que la diferencia existe. Que por dentro llevamos universos infinitos y más entretenidos que toda la basura por la que nos obligan a trabajar y por la que nos hacen creer que debemos dar la vida. Amo, pero es imposible para mí creer que no estamos viviendo una época de exterminio.

d.
Una colección de 15 poemas de mi libro Estilo, (¿ya les he dicho que Estilo es un libro que escribió el personaje de una novela que estoy escribiendo? así que Estilo no es un libro, sino el libro que va dentro del libro) traducidos al inglés por Jen Hofer y con audio de lectura, con todo cariño para traidores y asesinos, hagan click aquí.

d.

La Luna nueva...

d.
"La pasión por la vida consiste en disfrutar la vida con el menor estímulo posible, con disfrutar cada experiencia, cada momento de la vida en su simpleza." Shivagam 


d.




Have I told you I don't know who I am?
Had I told you that I thought I had died and I was some type of ghost?     
Well now I know. I'm a piece of chocolate.

d.

Gracias, vida.

d.

Empecé una Librería Itinerante como parte de mi librería Vena Cava. Recorrer Los Angeles con cajas de libros cruzando la ciudad ha resultado una experiencia muy divertida. El otro día para llegar a UCLA tuve que tomar un autobús repleto. Cuando subí, arrastrando la enorme caja de libros, noté que en los primeros asientos, a mi mano izquierda, viajaba una mujer homeless con una maleta gigante. busqué el pasamanos para asirme y continuar, y me percaté que, recargado en el pasamanos estaba un andador metálico de un señor mayor de setenta años que viajaba enfrente de la chica homeless. Afortunadamente, al lado de señor mayor, alguien se compadeció y me dejó un asiento. Así que frente a la maleta enorme de la chica homeless y a un lado del señor del andador me senté con mi caja de libros. Todos íbamos muy apretados. Detrás de mí había subido un chico que minutos antes de abordar el camión aseguraba que yo era de Honduras y que me llamaba Miss Nuñez. El me dijo que era de El Salvador pero yo sospeché que mentía porque sólo hablaba inglés y era sumamente anglo. De cualquier forma era encantador, me mostró unos dientes blanquísimos y me dijo "este es un mundo muy pequeño, Miss Nuñez" cargaba un osito de peluche que a la vez era una funda para celular. Pronto me di cuenta que mi amigo estaba en otro mundo. El quedó parado en la entrada del autobús y a cada persona que abordaba él la llamaba por un nombre ficticio y les decía que le daba gusto verlos en este mundo tan pequeño. Al principio la gente le respondía "no, me confunde" pero cuando veían que él insistía y les contaba alguna historia, y al tenerlo tan cerca en el único y estrecho pasillo del autobús, me hacían reír con sus distintas caras de sorpresa y angustia. Eso de estar casi tocando la nariz de un chico que vive en otro mundo no sucede todos los días, pienso yo. Hasta que subío un joven de la mano de su novia. Mi amigo del otro mundo lo saludo como había hecho con todos nosotros, pero esta vez le dijo "en dos años te vas a morir". El joven se enfureció, literalmente, y comenzó a gritarle al otro mundo del chico que estaba a sólo un centímetro de su nariz. Comenzó a insultarlo y mi amigo, lo ignoraba con paciencia de ángel. Cuando cesaban los insultos mi amigo volvía a hablar: "dos años, yo sé lo que te digo". Y el joven prácticamente vuelto loco volvía con la seguidilla de insultos, hasta que la chofer detuvo el autobús. El joven, súbitamente, se había vuelto loco con las palabras de otro mundo. La chofer le pidió que bajara, y mi amigo dijo con una calma dulce : "sí, baja de mi autobús". El loco volvió a insultar, a gritar, a intentar empujar al del otro mundo y, en definitiva, ante la petición de las más de ciento cincuenta personas que viajábamos en el autobús, bajó hecho un polvorín. En la siguiente parada, el señor mayor se levantó repentinamente; se levantaba a checar que una maleta más grande que mi caja de libros, continuara justo donde la dejó: cerca de la puerta trasera en la salida. Mientras el checaha y gritaba "díganme si ahí está mi maleta" y otros tantos le decían "que sí, que aquí está" y el volvía a preguntar "¿ahí está?" y volvían a repetirle "qué sí, hombre, que aquí está" escuché una voz qué preguntaba "¿de quién demonios es esto?": era una anciana con el pelo teñido de rubio, que había confundido el andador del señor mayor con pasa manos, igual que yo. "Quien demonios deja sus cosas ahí" refunfuñó y se sentó en el lugar que el señor mayor había dejado para checar su maleta. Como era de esperarse, ya convencido de que nadie le había robado, el señor regresó: "señora, ese es mi lugar" "cuál lugar" "ese, señora, donde está usted sentada" "aquí no había nadie ¿es de usted esa cosa que estorba en el pasillo'" Si yo me levantaba, y arrastraba hacia otro lugar mi caja de libros, era probable que la anciana tomara mi lugar, y el señor del andador estuviera contento: eso hice. Arrastré la enorme caja de libros de Vena Cava hacia la puerta trasera del autobús, junto a la maleta del señor y le hice señas "no se preocupe, aquí se la cuido". 

d.
¿te había dicho que
no sé quién
soy?

¿te había dicho que
pensé que
había muerto y era yo
una especie
de fantasma?

pues ahora lo veo
ahora puedo
ver:          soy

una pieza
de chocolate

d.




¿Les había dicho que vengo aquí a descansar? Dios mío, hoy llego arrastrándome para escapar de las olas de mi arrogancia. Yo nunca trabajo: yo creo. Aunque debo admitir que crear cansa, en ocasiones, tres veces más que el trabajo mismo. Había estado todos estos meses resistiéndome a echar a andar mis proyectos. Razonando sobre experiencias pasadas. Había decidido alejarme de la idea de construir realidades no sólo para mí; había decidido dejar de compartir las realidades que creo para mí misma. Son, ustedes saben, realidades extremas. Más tardé en decidir no compartir, que en echar a andar los motores de las cosas en las que creo. Hay que tener cuidado cuando uno es algo así como un generador, porque los proyectos crecen, avanzan, se desprenden de nosotros mismos. Cuando un proyecto es bueno, avasalla cualquier identidad, extermina a su dueño. Ahora me doy cuenta que soy feliz dejándome acabar por los proyectos que construyo, que los muevo hasta que me aniquilan, hasta que dejo de saber quién soy yo, o quién construyó aquella ciudad, o aquel espacio. Me encanta perderme dentro de mis propios edificios. Nadie puede ser dueño del infinito. Pero hay quienes le abren la puerta. El infinito entra pasando por encima, nos derrumba, y uno empieza de nuevo. ¡Oh, sí! entonces uno es ese recipiente diminuto desde donde se desborda una arrogancia brillante y, por supuesto, infinita, que toca, a través nuestro, cada esquina del mundo.

d. 
                                                    "Ella dijo:

                                                     Me han traído a país sin río,
                                                     tierras-Agar, tierras sin agua

                                                     pero siempre vivió cerca
                                                     del tajo de agua
                                                     que habitaba en su cabeza."

Marcelo Pellegrini (Del libro "El doble veredicto de la piedra")

Oh, i miss you, guys!

d.

Y sí, sí amo las lecturas, lo juro. Como ir a la montaña.


d,

but do you
recall who I am, stranger? Do I resemble the ancient
pastoral poet who the stars crowned as a king of the night...
the one who renounced his throne when the stars
sent him as a shepherd for clouds?

                                   Mahmoud Darwish (Exile, fragmento)
En estos tiempos a los escritores se nos exige demasiado. En verdad, demasiado. ¿No es usted escritor, estimado lector? Entonces quizá desconozca que a los escritores antes que nada, se nos exige interpretar el papel de escritores ante un público que no quiere decepcionarse con nuestra personalidad. Exigen que, en una lectura, aparezca ante ellos la fuerza de su libro favorito en persona, la profundidad del personaje que los ha conmovido, o el shock del verso que no pueden dejar. No sólo eso. Como, por lo general, los escritores amamos los libros, se supone que también amamos encuadernar, editar, cortar portadas, coser. Quieren (¿quiénes, quiénes son ellos?) que un escritor aparezca ante el público como si estuviera frente a un animal al que hay que domar, dentro de un circo en el que todos actúan y quién sabe quién ve. Salvo extrañísimas excepciones, lectores de mi corazón, lamento decirles que, a los escritores que yo conozco, lo escritor no se les ve, más que en el corazón. Mientras publican libros que se venden por todo el planeta y dan consejos en twitter para alcanzar la luz, andan por cualquier calle, de Portugal a San Francisco, de Colombia a Uruguay, de Suecia a México: nadie los reconocería. Ahora bien, hay otro tipo de escritores por los que yo no daría ni un centavo. Esos llevan un letrero pegado en su cuerpo, con la etiqueta de "escritor", algunos no salen de las academias, repitiendo semana tras semana a sus alumnos que ellos son "autoridades en la materia" (pobres chicos: ellos, y sus alumnos). Otros viven en pobres oficinas gubernamentales donde se les paga por publicar antologías y considerar inferior, diariamente, a todo el mundo que no ha leído sus libros (por lo general quien no ha leído sus libros es el mundo entero). Yo, por esas razones, a veces me siento mal. No me apasiona cortar cartones para pintar portadas, no me apasiona subirme a un escenario, no me apasiona la academia y entonces pienso: tal vez no me apasiona ser escritora. Pero, escribir, escribir para mí es un descanso. Un placer. Recuerdo que en una cena en México un narrador, como se estila allá, de esquina a esquina de la mesa me dijo gritando: no creas que soy un escritor que escribe y se tortura trabajando todos los días, escribo allá, de vez en cuando. Se molestó conmigo por que yo, desde mi total ignorancia, respondí honestamente: a mí escribir me gusta tanto, que procuro hacerlo todos los días. Desde entonces me odió. Pero qué más da. Yo sigo aquí, descansando, me acepto con mis limitaciones, jamás pintaré un cuadro, o diseñaré una de mis portadas. Jamás encuadernaré mi propio libro. Siempre seré una persona que, vista así nomás, podría ser cualquier cosa.

d.



Después de escribir Querida Fábrica, había decidido no escribir más poesía. Consideré que era mi último libro. Luego, junto a Rodrigo Flores, escribí Intervenir (un libro con edición limitada a 30 ejemplares que regalamos en una fiesta en el D.F.). Después de escribir Querida Fábrica tuve miedo. Me asustó estar acercándome a una especie de fascinación por los cuerpos muertos. Recorría cuerpos imaginarios con pasión por su inercia y por los interminables significados y símbolos que provoca la muerte. Hoy recibí un link a una colección de fotos de Fernando Brito, y el link era anunciado como "necropoética". Si hubiera podido elegir una fotografía para ilustrar la portada de Querida Fábrica, hubiera sido una de Fernando Brito, sin duda.
      Comencé escribiendo ese libro con la idea de un personaje enamorado de la fábrica, de la industria, de su lugar de trabajo y las situaciones a las que la vida laboral lo somete, en los recorridos de una rutina dentro de esas naves industriales típicas de la frontera y, supongo, típicas ya del mundo entero. Las naves industriales son ahora para el desarrollo de los países, como los iglús para los esquimales. No sé en qué momento el amor por la fábrica se convirtió en el amor fascinante hacia un cadáver. No sé en qué momento, la fábrica con sus tonos metálicos y procesos sincronizados y automáticos; con sus riesgos calientes y el pulso de una vida sujeto a los motores, se volvió un cuerpo muerto descomponiéndose ante la mirada del amor. Pero bueno. Necropoética, le diría yo también, jugando.

d.
ay,ayayay

d.
gracias, Pasajera.

D.
Hay días así

Hay días en que se me hunde el pensamiento,
en que a pesar de tener acostado el cuerpo,
quizá debido a la luz de la luna que entra por la ventana,
me remuevo sin poder conciliar el sueño,
tanteo los días vividos como si tanteara la manta,
y me siento aturdido e incorpóreo como la luz de la luna
¿He vivido?
¿Es que en verdad he vivido?

¿Es que mediré los días vividos acostado,
una noche en que ya no volveré a ver el sol?
¿Haré un balance?
¿He vivido?
¿Es que en verdad he vivido?

¿Es que la vida es una fiesta insustancial de palabras?
Mi trabajo no es siquiera una teja para protegerme de la lluvia
y no quedan rastros de la casa que construí con palabras.
La vida es huir tanto de la soledad
que uno se pisa la propia sombra vacía.

¿He vivido?

Mu-San Baek


"Yo, Darvulia, Hechicera del bosque, que bajo la heráldica del lobo y el invierno fui madre de la tortura de escarcha, juro por la fijeza alfilereada del espejo, por ese reptil atónito entre fuego receloso, por la urraca sonora de los sótanos, por el felino de los patios embozados, por el secreto aljibe y su constelado cieno y por esas 650 mujeres de cuerpos áridos y deformes que graznan en mi soledad, juro esta vez, lastimada mía,  apartar la rapiña de tu insomnio sin linfa y el vino humano. Pues si recorto una paloma de oro sobre tu frente, si leo tu dicción de cardos, si descorro tu blindaje sedentario, el rincón lóbrego de tus ojos tiene otros postigos, tiene balanzas que despereza el azogue y habitaciones prematuras contra las sombras. Junto a la Virgen y la Cabra tu planeta es la Luna, recuerda a la orilla del otoño o su muelle de niebla, su oro empecinado en hacer la noche. Eres agua de corceles inacabados, eliges ciar y andas plomiza hacia el Este. Ama el verde deleznable y en el declina."

Sergio Ernesto Ríos (Del libro Piedrapizarnik)

pd: este poema me encanta pero ¿de esos se trata, verdad?
"No sé por qué mientras observo cómo otros se hunden en el desfile de sus dolores, yo veo cada acto doliente como mi camino sagrado. La realidad de cada sufrimiento encierra una profunda luz, una luz para ser vista por muy pocos. Aquí está, por ejemplo, el sonido incesante que produce el motor del refrigerador; el hocico mordido de un animal salvaje que se rinde, el mosquitero de una puerta vieja que no protege a nadie. Y yo en el centro de todo ese esplendor. El animal se revuelca agonizando, desesperado y yo, sólo veo que muy pronto, sus ojos estarán detenidos y, mientras el refrigerador agita sus campanas afónicas, lo estamos despidiendo porque ha entrado a un universo que aquella puerta y yo deseamos, fervorosamente, conocer. pero, nuestra emoción es tan vieja y tan gris, tan desangrada, que no podemos revolcarnos, que no queremos nada, y que nada nos duele suficiente."

Lorenzo Calleros

ya se acerca la Luna del Desierto. el corazón de la Luna se encarga de mi sangre

d.

"Pero yo, desde hace mucho tiempo, supe que todos los deseos son imposibles. Desde entonces la fascinación de sus orígenes me posee y los contemplo, como quien entra a un universo que no tocará nunca. Pero es el simple hecho de habitar los deseos, el sólo hecho de desear, el que me satisface con una satisfacción extravagante y absoluta. Así es que algunos piensan que me conformo sólo con desear. Y no, eso no es cierto. Porque ¿No es uno mismo, siempre, el creador de todo lo deseado?"

Lorenzo Calleros. Bogota, 1949 (fragmento de la novela Transcurso).



No sé si alguna vez he posteado uno de mis poemas favoritos, como está siempre en mi memoria, y en la memoria de todos mis libros olvido compartirlo. Lo escribió Sergio Valero, y aquí está:


8. Desierto
Caminar bajo el sol siendo el primer vestigio de la sed: el último mártir de la arena: el punto medio de una lluvia inconclusa. Ser vuelo de los cactos. Oasis de la fe. Piedra del espejismo. 'Yo sé hablar del desierto.” Caminar hacia el sol siendo el primer vestigio de la lluvia: el último mártir de la sed: el punto medio de una arena inconclusa. Ser espejismo en vuelo. Cacto de todo oasis. Piedra de la fe. 'Del desierto sé todo.” Caminar en el sol siendo el primer vestigio de la arena: el último mártir de la lluvia: el punto medio de una sed inconclusa. La fe en vuelo. Espejismo de oasis. Cacto de piedra. 'Todo el desierto, todo.' Caminar bajo el sol siendo el primer vestigio del cacto: el último mártir de la fe: el punto medio de un espejismo inconcluso. Vuelo de sed. Arena del oasis. Piedra de lluvia. “Yo sé el desierto, yo.' Caminar bajo el sol siendo el primer vestigio de la fe: el último mártir del espejismo: el punto medio de un cacto inconcluso. Arena volando. Lluvia de oasis. Piedra de sed. 'El desierto me habla.” Caminar bajo el sol siendo el primer vestigio del espejismo: el último mártir del cacto: el punto medio de la fe inconclusa. Vuelo de lluvia. Oasis de sed. Arena de piedra. 'Soy el desierto.” Caminar bajo el cacto siendo el primer vestigio del sol: la fe del último mártir: el espejismo inconcluso del punto medio. Lluvia de sed. Lluvia de piedra. Lluvia de oasis. Lluvia en vuelo. Lluvia de arena. 'Todo el desierto, yo.” Caminar siendo el primer vestigio del sol: el último mártir: el punto medio, inconcluso. Vuelo. Oasis. Piedra. 'Todo, todo, desierto, yo,' Caminar espejismo: caminar cacto abajo: caminar de la sed: caminar en la lluvia: caminar de las piedras: caminar del oasis: caminar de la arena: caminar por la fe: caminar inconcluso: caminar siendo mártir, siendo el último mártir: ese primer vestigio: tan sólo el punto medio: 'El desierto, la muerte, yo.”
¿Han sentido esa calma a pesar de tener el "tiempo encima"? Pues ahora la siento, Viví un episodio dramático la semana pasada. No sólo porque me separé bruscamente de mi abismo y de mi Guru (alabados sean) sino porque un amigo desapareció. Otro. Lo que me había pasado con otros amigos, vecinos o conocidos era que aparecían muertos con distintivas huellas de violencia, ahí nomás en media calle. Algunos semidesnudos. Preferentemente las mujeres. Pero esta vez mi amigo sencillamente desapareció. Debido a que llevaba un par de años (mi amigo) sospechando de espionaje federal y esas boberías, sus sistemas de comunicación directa eran escasos. Así que mi drama surgió de este egoísmo que se abalanzó hacia mí como un volcán preguntando ¿pero dónde está? que aparezca, como sea. Vivo o muerto. Pensar que un amigo está capturado y, seguramente, es víctima de la tortura no es tranquilizador. Entonces decidí ¿y qué tal si dejó el país y no sabemos? Así me libré del drama. La realidad es que no sé qué está pasando con él. Para qué especular.  Ahogado el drama, tapé el pozo y ahora, sólo me queda esta molesta sensación que me impide leer. No me concentro. Mis amigos escriben tan bien. Quisiera leerlos pero, ahora sólo puedo escribir y escribir y escribir, Ya no sé a qué santo encomendarme, y peor aún, si obtendré alguna respuesta.

d.


No sé cuál sea la respuesta: ¿olvidar? ¿cómo? O de qué forma dejo de hacerme la pregunta. Tal vez eso sería lo mejor: eliminar la pregunta. Si dejo de hacerme la pregunta entonces dejo de angustiarme por no conocer la respuesta. Hay tantas cosas para las que no tengo respuesta. Pero por qué quiero saber esas cosas. ¿Alguien podrá descifrar, por ejemplo, el proceso mental que llevó a un escritor a estructurar una novela de tal o cual forma? ¿Alguien más puede hacer el mismo recorrido que ese escritor? ¿Por qué no me conformo sólo con disfrutar el resultado de una novela? Y una novela es lo de menos. Suceden en mí otro tipo de preguntas. Últimamente me pregunto si es que conozco suficiente a mis amigos. La respuesta a eso son otras preguntas ¿cuáles amigos? Cualquier certeza es decepcionante. No puede existir la certeza sin la decepción (aunque a uno le guste engañarse con la certeza de saber, y nos guste utilizar ese "saber" como un lindo juguete que nos entretiene unos segundos antes de que nos aborde otra duda). La vida es una interrogante ¿verdad? pero el sentimiento que me produce un miedo más grande es ése que me precipita al vacío de mi misma. Cada vez que me hago una pregunta como las que he mencionado aquí, percibo que desconozco mi propia existencia. Que desconozco mis propios procesos para estructurar mis realidades. No sé si mis realidades son reales. Hay una línea que divide mi vida. Detrás de esa línea hay gente que creí conocer. Personas con las que compartí viajes en camión, cantinas, líneas laborales. Incluso presenté los libros de algunas de esas personas, y aparecimos juntos fotografiados en las páginas de los periódicos. O conversamos "al aire" en algún programa de radio y ahora me pregunto ¿quiénes son? ¿por qué hacen lo que hacen? ¿por qué pareciera que lo que eran se ha acabado? Me respondo mil cosas: se casaron, tuvieron hijos, acuerdos y firmaron contratos. Promovieron la candidatura de Felipe Calderón para la presidencia. Se inscribieron en las filas militantes del Partido Acción Nacional. Y "continuaron" aparentando que eran los mismos. Aunque ahora tengan chofer y acceso a las líneas telefónicas de la cámara de diputados. No entiendo.
  No entiendo prácticamente nada de este mundo. ¿Qué debí haber hecho yo? ¿Lo mismo? ¿Debí especializarme en cata de vinos, contribuir con las campañas oficiales y escribir para alguna de las revistas con tiraje de 400 mil ejemplares que dicen nada salvo la farsa del consumo y la extravagancia? No entiendo cómo mis más queridos amigos construyen la belleza en una novela; pero tampoco entiendo cómo es que otros amigos sencillamente dejaron de pensar, y por sus escritos periodísticos solo pasa una línea plana. Ayer me descubrí construyendo a toda prisa una muralla para defenderme de nada, sólo porque alguien quería saber qué pasa con mi vida. Hoy me di cuenta que no pude mencionar la identidad de otra persona, tan real como yo, tan simple y pobre como yo, porque pensé mil cosas antes de pronunciar su nombre, o su estado civil, o su lugar de residencia. ¿Quienes son ustedes, queridos? ¿Quienes somos?

¿a volar? bai-bai

d.




Oh sí, la luna. La luna del desierto.

d.


Pero antes de la luna, esta bella placa conmemorativa. Diseñada por Edward Kienholz en mi década: 1970 (y no, no se emocionen, queridos poetas vanguardistas (¿?), no es poesía visual, afortunadamente se trata del "arte conceptual" que le dicen (pero tampoco estoy segura).

d.


Ahí viene la luna azul.

d,

5:15 a.m.

Este blog se niega a cargar la foto que tengo para ustedes. ¿Qué pasa contigo? Sin esa foto no hay historia.

d.


"You know, my wife´s grandmother went loko, tried to run away, with some Spanish explorer, was sadly dejected when the brought her his head to use as a pillow, and they tried this surgery on her, those self-elekted surgeons. You know what happend to her? Her damned head swelled  up  and her hair fell out so that her skull looked like some kind of French pastry with chocolate icing flakig off, pus squirted like egg kustard out of all the orifices in her head, including the new ones, her whole body swelled up like an inflated pigskin and then she died screaming French prose poetry, trying to swim north out of a puddle of her own piss like a beached dolphin"

                                            Sesshu Foster (fragmento de Atomik Aztex)
Nunca se te cierra el mundo. El mundo

                                                           COLABORA
nunca se cierra de ti. Yo te habría
reventado pero

yo te habría sostenido pero


yo
                                                          me habría borrado las marcas

no soy buena
persona

                                                          EMBÍSTEME
                                                          ESTIMÚLAME

soy
yo
tan lamentablemente que

                                                            me habría apartado del mal. Me habría
                                                                                                  alejado de ti



(Del libro INTERVENIR.- Coautoría de Rodrígo Flores Sánchez y Dolores Dorantes)
ignoramos, somos extranjeros
donde sea que moremos, todo es ajeno
no habla nuestra lengua

Ricardo Reis

El mundo es lamentable. En días como hoy las cuestiones por las que me quejo me parecen pequeñas. El sistema de este mundo es mucho peor de lo que mi mente pueda percibir. Y no, no se trata sólo de las grandes "potencias". Nosotros mismos estamos cargados de una crueldad ilimitada. Cuando en mí se manifiestan esos pequeños, inocentes estallidos de crueldad, siento por principio que mi furia es justificada. No percibo el enorme abismo que la genera y en la que se sumerge pero, forma parte de la furia que otros utilizan sistemáticamente para degollar, para torturar, para encarcelar. La furia que otros manipulan para  sostener guerras ¿Qué le pasa a este mundo? Sí, pueden explicarme las razones por las que la guerra estalla aquí o allá pero, digamos la verdad: es imparable. Me siento totalmente incapaz. He tenido una semana luchando contra mis propias reglas, empujándome para caminar de oficina en oficina. Arrastrándome a mí misma a los lugares que necesito llegar como si fuera mi propio gendarme. Después me aviento a mi recámara y me quedo ahí, huyendo, huyendo del mundo. Por la mañana recojo algunos tomates del jardín, riego la menta, acaricio las uvas: un huerto ¿no es absurdo? en medio de toda la cobarde e infinita furia que soy existe un huerto, y un perro gris al que suelo llamar nenúfar, no soporto esos contrastes ¿Cómo alguien puede soportarlos?

d.
Fosfórico
el sitio que hiela

dúctil 
para el aceite
viajando por la aguja

en el brazo
la hermanita nerviosa
late

turbia de tentación
por quien respiro


Ese poema forma parte de mi primer libro "Poemas para niños" que pueden descargar aquí. Un libro publicado en 1999 por el Tucán de Virginia en la Ciudad de México. Me gusta, pero tengan compasión, no es un pretexto pero, aunque se publicó cuando yo tenía 25 años, el libro lo escribí entre los 19 y 21 años  de edad. Era un bebé. Vivan las Jaibas Bibliopiratas de Sergio Ernesto Ríos.

d.

La vitamina B me está haciendo efecto, ya cambié a Martirio por el gran Moondog.

d.
Mi libro Poemas para niños, publicado por El Tucán de Virginia en 1999,  pronto estará libre por internet. Corrijo el texto. Yeeeeiiiiii. 

d.

Salvo reunir evidencia para señalar que se estuvo en tal o cual evento, o con tal o cual persona. No le veo sentido a posar para fotografías a cada paso que damos. No entiendo aún para qué queremos tales evidencias. No me parece increíble cerrar los ojos y ver una gama de colores cada vez que voy con mi terapeuta. Pero cuando abro los ojos en esta vida, y veo a las personas arremolinarse para ganar una fotografía con "personalidades" que van desde un lider sindical, un cantante de pop, un activista  proderechos humanos, hasta nuestros propios amigos mientras estamos en algún bar y el propio desayuno; todo me parece una gran mentira. Creo que mi percepción ya no tiene cabida en esta realidad tan mediática. No piensen que no entiendo lo de la fotografía, me gusta la fotografía, me gusta ver el rostro de mis escritores favoritos, me gusta ver teléfonos públicos como si fueran los vestigios de una civilización acabada.  Pero lo otro: el protagonismo en la historia, la foto "para el recuerdo" tal vez no lo entienda jamás. ¿No nos parece suficiente la memoria que guardan hasta nuestras células de acontecimientos que jamás podremos olvidar?

d.
¡Aquí está mi ilusión!: limón, apio, jengibre, ajo y Taha Muhammad Ali: slurp:

Nuestra tierra hace el amor a los marinos
y se pasea desnuda con los recién llegados;
descansa su cabeza sobre los muslos del usurpador.
es profanada y desgraciada sin excepción en sus pronunciaciones
parece ser que nada puede atarla a nosotros
y yo --de no ser por el candado de su pelo,
castaño como el néctar del cacao
y suave como la esencia de la seda
de no ser por el alcanfor,
de no ser por el almizcle y la dulce albahaca,
de no ser por el ámbar gris--
No quisiera saber
y no quisiera amarla,
y no quisiera estar cerca de ella...

                              Taha Muhammad Ali

Necesito una ilusión

d.
Es interesante notar cómo las estadísticas de mis lectores cambian drásticamente dependiendo de los videos que anexo a mis posts. Si subo a José José, mis visitantes aumentan. Si pongo a Richter para desearles dulces sueños mis lectores desaparecen. Parece que mi obsesión fundamental no le interesa a nadie. De cualquier modo no hubo dulces sueños anoche. Regresé a mi casa con dolor de estómago, jugué con Luca hasta que llegamos al restaurante vietnamita del barrio. Seguí jugando con Luca mientras ordenábamos unos pasteles de chocolate. Y cuando regresé a mi casa, sencillamente no pude dormir. Hablé durante horas con Lucille sobre mi dolor de estómago. Hice seis malas con diferentes mantras. Saqué el escritorio de mi recámara y lo puse en el porche. En la madrugada me puse a trabajar. Dos o tres vecinos distraídos comenzaron a verme con extrañeza. No he dormido. No puedo dormir. Cuidé el sueño de Diva toda la noche y pensaba en cualquier clase de remedio. ¿Tabaco? no fumo. Cerveza: me produce ansiedad. Así que me dediqué a garabatear lo que creo que es un libro. Pensé que tal vez sería bueno llorar, pero tampoco pude. La lluvia de estrellas pasó una noche antes. Y los mosquitos no tuvieron compasión de mí. ¿Qué le pasa a mi mente? ¿Qué no sabía que tengo una reunión hoy en la tarde? Bueno, leí poemas. Varios poemas que tocaron mis pensamientos como pequeñas olas en la orilla del mar. Últimamente imaginar el mar me tranquiliza. Sí. Los poemas me llevaron al mar.

d.

mi música para los sueños del amor



                                                           a Jair Cortés

Ya no soy un señor
La lata que fue dorándose en mi pecho
parió un par de sardinas vivas
saltando en media luna y volviendo a sumergirse
en este extranjero que soy
Existe en mí un mar de aceite hirviendo por la sangre
Sin tu supervivencia
Sin tu calculado temor
Sin tu vacío

d.
coconut butterfly
Escribir o caminar sobre el agua. De niño yo tenía muy clara la imagen de ese milagro: caminar sobre el agua. Todo es milagro para el niño que se desliza en la alfombra del persa. Lo intentaba en la alberca y caía hasta el fondo. Tal vez el fondo me llamaba, tal vez no había lugar para mí en la superficie -ni en el milagro. Yo intentaba. De pronto, una sola vez, durante un solo instante... y sin testigos. Tampoco hubo las voces llamándome en la barca. En el fondo sí. En el fondo mi madre, antes de morir, cantaba.

***

Lo que mi madre cantaba no se puede decir. No era un decir, era un oír. Su voz venía del fondo y me devolvía a la superficie, mostraba un camino hacia la respiración. Entre dos aguas, lejos del fondo y lejos todavía de la superficie, a la deriva. Más allá del agua yo me hundía en su voz para respirar de nuevo. Ahora creo saber que el milagro es otro: no un paso sobre el agua, sino el paso entre las aguas. Y como aquello que mi madre cantaba no se puede decir, escribo.

                 Jorge Esquinca (del libro Vena Cava, fragmento de Consolament).

Estoy releyendo Ether, (ahora lo leo sin agregarle faltas de ortografía) así que aquí posteo uno de mis fragmentos favoritos:


"This is the world. I need to see it clearly. This empty streets and all they hold. The stranger who pads through my dreams. Or who would if  I could sleep, if I have dreams. But even here, on this dim porch, more awake than I want to be, I smell his tattered suit, the tired grease of him. I want you to see him too, wherever it is that you are reading this. On a train perhaps. On a sofa with your feet up. At your desk, pretending to work. On a hard, backless bench, waiting for the bus. In bed, beside someone or alone with the sheets. Did I guess right? It doesn´t matter. I want you to see him right here where I am, and in this empty street where he cannot be seen, and in the dark and sleepy rooms behind me where he also is not. I want you to see him as I see him, because I need you to see this world, and me in it, alone as you are. That does matter to me, though I can´t quite tell you why"

Ben Ehrenreich

Y está bien, queridos lectores que me hacen tanto bien enviando sus emails, prometo no volver hablar de Ether, aquí. Sólo léanla y dejen de molestarme. ¿Qué otra pregunta me habían hecho? Oh sí, de Musan Baek, no tengo idea, de hecho, tengo perdido mi libro gracias a una mudanza. Chilenos, invítenme a la Isla de Pascua, vamos.

d.

pd. bueno, quizá no, hay muchos fragmentos de Ether que me gustan. ¿por qué no voy a hablar de ellos? o -si les hago el favor de poester algún otro- procuraré hacerlo con cordura, queridos. ¿No se han dado cuenta qué tan insólito es exigir "variedad" en mis temas? No están viendo la tele, folks.
Sólo soy mi país/ /Estoy quebrado/ con fisuras sobre mi madera/ /Y quiero/ /Deseo poner mi país en tu cuerpo/ porque no sé llorar/ /Deseo amarrarme a tu cuerpo/ porque no sé llorar/ /Voy a visitar tu patria/ Voy a lamer las lágrimas sobre tu territorio/ / Sólo soy mi país/ Sólo sé fabricar la ceniza/ / Te haré ceniza, amor/ Te serviré ceniza, cielo/ Llorarás mi ceniza, vida/ /Voy a ponerte la correa/ Voy a poner mi país en tu país: te quiero.


                                           Rodrigo Flores Sánchez y Dolores Dorantes 
                                           (fragmento del libro "Intervenir" 2007)
Coconut butterfly

"Y por la tarde, muy tarde. O por la mañana muy temprano, desde una ventana recorremos los edificios de Broadway. Son nuestro mar. Y ese azul metálico es nuestro recuerdo durante todo el día. Respiramos asomando la cabeza a un callejón; cuando nuestra nariz apunta hacia los ladrillos que sostienen el único paisaje, pensamos en ti. En tu mano de agua. En la estrella meciéndose en tu mano. Y sumergimos nuestros dedos ahí (tu mano, que no se puede tocar).  Y pasamos el filo sobre los animales con escamas que todos los días desollamos con gusto, porque vienen del mar."

d.
EL NADADOR
Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada./Soy el hombre que quiere ser aguada/para beber tus lluvias/con la piel de su pecho./Soy el nadador, Señor, bota sin pierna bajo el cielo/para tus lluvias mansas,/para tus fuertes lluvias,/para todas tus aguas./Las aguas como lonjas de una piel infinita,/las aguas libres y la de los lagos,/que no son más que cielos arrastrados/por tus caídos ángeles./ /Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada./Tuyo es mi cuerpo, que hasta en las más bajas/aguas de los arrollos/se sostiene vibrante,/como en medio del aire./Mi cuerpo que se hunde/en transparentes ríos/y va soltando en ellos/su aliento, lentamente,/dándoselo a aspirar/a la corriente./ /Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada/hasta las lluvias/de su infancia,/que a las tardes crecían/entre sus piernas salpicadas/como alto y limpio pajonal que aislaba/las casonas/y desde sus paredes/celestes se ensanchaba./ /Soy el nadador, Señor, el hombre que nada/por la memoria de las aguas/hasta donde su pecho/recuerda las pisadas,/como marcas de luz, de tus sandalias./ /Y recuerda los días cuando el cielo/rodaba hasta los ríos como un viento/y hacía el agua tan azul que el hombre/entraba en ella y respiraba./Soy el hombre que nada hasta los cielos/con sus largas miradas./ /Soy el nadador, Señor, sólo el hombre que nada./Gracias doy a tus aguas porque en ellas/mis brazos todavía/hacen ruido de alas.

                   Héctor Viel Temperley. (Buenos Aires, Argentina. 1933-1987)

                                                                                    Mi barrio




Celebré ahí con Sesshu y Dolores. Sesshu es una montaña. Sesshu y Dolores se conocen desde que tienen 16 años de edad. Amigos, es inútil, no les pidan a ellos el secreto para la permanencia y la felicidad porque no lo saben (por eso el secreto para la felicidad es un secreto-): es eso que se llama buena fortuna. Yo tuve alguna vez buena fortuna, pero murió muy joven.

d.
                                                                  adiós a la torre de artistas primaverales

Oh, a mis amigos que todos estos meses me han dado de comer, de leer, de escribir y hasta de fumar y de dormir, gracias. Porque he leído a Darwish, y a Musan Baek y -cien veces más- a Ekelof-. Y otro idioma dentro de este idioma se ha abierto como cuando -supongo- se abre el mundo de los bendecidos, o los biendichos (a saber). A todos mis amigos que en contra mía me desearon felicidad por un cumpleaños en el que ya no creo; y también por el día en que no me pude morir. Gracias a mis amigos que escribieron cartas a quién sabe qué cielo. Y a mi santo. el santo de los locos, de los animales y de las montañas levantadas por soñadores del desierto. Gracias pero, amigos después de todo esto ¿un gurú es un amigo? porque también hubo amigos que me acostaron en una camilla y me llevaron a otros planetas (no es lo que ustedes imaginan) porque también hubo amigos que con su sola voz me hicieron visitar otros mundos (no es lo que ustedes  imaginan) y en esos otros mundos encontré más amigos. 

d.
Chinatown
10 de agosto 2012

Querido Rodrígo, hoy se celebra el día de San Lorenzo. En el barrio de San Lorenzo, en Ciudad Juárez, la capilla se satura de luces y el calor es impresionante. Le decimos "San Lorencito" porque el bulto tallado en madera es muy pequeño, aunque cobra fuerza por el hecho de que, hace cinco años el vaticano envío como reliquia uno de los dedos del mártir. Ayer Diva rompió su collar y corrió libre por mi pequeña calle. Se ve tan linda corriendo así; tuve que taclearla para detenerla porque Brodway es una calle peligrosas para perros sin collar. No sé cómo la arrastré hasta la casa. ¿Cómo está Paulina, Rod? Manifiéstate.

d.

BLINDADO

aprendí
a robar
a mentir
a esperar
el momento adecuado
a observar
los gestos de desencanto
para reconocerse y extraviarse
conseguir
algunas horas de calma
dejar que los extraños
me protejan
como si fuera una pieza de museo
como si fuera
parte del equipaje
sin dinero
sin grandes promesas
solo la imagen
de un escombro
apoyado en otro.

                                        Gladys González (del libro Hospicio)
Sencillamente amo este infierno. ¿Qué me pasa que últimamente sólo hablo de amor? con razón mis amigos se preocupan por mí. Hoy fui por mis libros a la torre de artistas primaverales donde -aún- tengo mi oficina. Como eran muchas cajas, y pesadas (ustedes saben: libros) Virginia y yo metimos el carro al callejón entre Brodway y Spring para subir en ese antiquísimo elevador que nos hace sentir parte de las películas. Un elevador gigante para uso rudo, pues, diseñado en los años veinte para nuestro edificio que, antes era, un banco. Estábamos recargadas en el carro de Virginia, con las puertas del carro abiertas, esperando al supervisor de la torre de artistas primaverales cuando a lo lejos vi un chico caminar hacia nosotras: cabello afro natural, camiseta blanca, y un -verdaderamente enorme- carrujo de mariguana en la mano izquierda. Cuando nuestras miradas se encontraron él extendió hacia mí el carrujo, le sonreí: no, gracias. Entonces empezó a toser: its a good one, me dijo. Y siguió de largo. Virginia ya estaba sentada en el asiento del conductor; Miguel, el supervisor del edificio, todavía no llegaba. Abrí la puerta del lado del pasajero y me asomé para ver a Virginia que, distraída, mensajeaba (o revisaba facebook) en su celular: Amo Los Ángeles, le dije.

d.
Una por una
las estrellas caen
sobre esta página

¿escuchas?

Justo aquí
está la noche

Justo aquí...
¡!

Salta
sobre la Luna
un tigre de bengala


                                                            de Poemas para niños (1999)


La realidad es algo serio. Últimamente me he preguntado de qué se trata esto de ser testigo de la manera en que las cosas germinan. Para el amor no sirve ningún consejo ¿les ha pasado? Cómo puede uno olvidar el amor sólo porque alguien lo aconseja. Cómo puede uno detenerlo. Mi madre solía decirme que yo iba morir en un crimen pasional. Nos reíamos de eso. Pero la verdad es que, mi amor siempre se ha ligado con algo ciertamente funesto. Mi amor creció, despertó cuando el desierto era una enorme plancha de silencio. Y el viento volaba caliente y suave en el verano. Así me enamoré de vivir a cuarenta grados sobre cero algunas veces y once grados bajo cero en invierno. La nieve nos llegaba hasta las rodillas. Me enamoré, sobre todo, del silencio. Jen me dijo ayer que sería desastroso enamorarme de alguien muy parecido a mí. Hoy lo estoy pensando. ¿Cómo puede uno detener el amor? ¿Cómo puede uno por amor detener el enamoramiento de otra persona? y además ¿Uno se enamora de las personas? y -parafraseando a Aaron Kunin: si amo un libro ¿debo casarme con el libro? En nuestra realidad todo, tarde o temprano comienza a cubrirse de sombras ¿no? Así, el desierto del que me enamoré, con ese dulce viento caliente y esas alegres y heladas caminatas entre la nieve se llenó de asesinos. De cualquier forma yo lo amé, lo seguí amando. No soy masoquista. Disfruto lo que hay. Amo lo que hay. Entonces, del desierto amé la sangre y las peregrinaciones desesperadas de la gente hacia San Lorenzo, donde yace como reliquia el dedo de un santo que murió mártir. Mártir era una de las palabras preferidas de mi padre para burlarse de alguien más: "Santo y mártir" decía. Ahora, en la mañana puedo caminar por la playa y ver el salto en media luna de los delfines, en un mar gris, bajo un cielo gris, brillando. Despierto para ver las azucenas pálidas en el huerto de casa y aún así, amo el desierto. ¿Cómo explicarlo? No hay delfines ahí. No hay estrellas flotando en el agua. Hay fe y muerte. Y miedo. Hace casi dos años que escuché cómo algo irremediablemente se rompía dentro de mí mientras asesinaban a una persona. Pero siempre he amado, siempre estoy enamorada. ¿Existe lo correcto e incorrecto en el amor? Yo creo que no. No existen esos términos para definir el amor, existen quizá esos términos para definir si uno es dueño de alguien o de algo. Si nuestras metas en la vida se basan en obtener. ¿Obtener qué? Lo incorrecto está ahí. El amor nunca es incorrecto. Lo incorrecto, quizás es temer al sufrimiento, temer al desastre. Lo incorrecto es querer acercarse para aportar compasión a una guerra, mientras se piensa que uno no debe amar el territorio donde la guerra sucede. Quizá ahí resida la diferencia entre arte y periodismo (no sé) ¿Por qué no amar el territorio donde más gente sufre y ser feliz ahí? ¿Por temor a que se rompa algo para siempre? Después de que en mí se rompió algo para siempre puedo decir que el amor no importa, sucede, y no busca nada ni a nadie. Lo demás es nuestra animalidad (ustedes saben, hacer el nido, vivir en el clan) o la mentira (por ejemplo, eso que está allá arriba, dicen que no es el desierto, sino marte).

d.