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Mostrando entradas de marzo, 2015
Oye ¿Nos vemos en Colombia?
Si solamente me tocaras el corazón,
si solamente pusieras tu boca en mi corazón,
tu fina boca, tus dientes
si pusieras tu lengua como una flecha roja
allí donde mi corazón...

Barcarola, Pablo Neruda (fragmento, con verso interrumpido).
La forma de producción que ya está aquí:
"La edición abierta, la experimentación y o re-mezcla de texto, música, imágenes o videos aprovechan el espacio Internet para explotar nuevas formas de creatividad. El modo de producción colaborativa que propone Internet no está basado en la copia acrítica de los bienes intelectuales comunes/libres existentes, sino en la convicción de aprovechar lo que otros han producido, lo que pertenece a cada persona por su condición humana, a cada comunidad como patrimonio cultural, para avanzar en la producción y experimentación de nuevos bienes intelectuales comunes [tan o más creativos que sus originales heredados]. Esta es la forma de producción del futuro, una forma colaborativa antiquísima que define a los humanos, una forma profunda que produce obras imposibles de producir individualmente."
De Aprender la libertad. Ariel Vercelli, 2006.
La vida es extraña. Claro ¿estoy diciendo algo nuevo? La vida me ha tenido harta de mí, de lo que soy todos estos días. No me pregunten cuántos. De repente pensé en la posibilidad de cambiar de nombre, de color de ojos, de ciudad, de costumbres. Ser, completamente otra. Ayer platicaba con Anthony sobre algunos viajes que hizo a Corea y cómo fue testigo de la magia coreana del Aikido. Cosas así. Pensé ¿Dónde estaba yo cuando Anthony estaba en Corea? ¿Dónde estaba yo cuando Anthony estaba en Nicaragua? Estaba sumergida en una ciudad muy triste, con una sociedad triste, de vicios y costumbres tristes. ¿Por qué nunca me interesé en el Aikido o en vivir en Corea, o viajar a Nicaragua? En fin. Hay tiempo, dice Anthony. Pero creo que para mí queda tiempo, si acaso, para vivir un año en Barcelona. De súbito me siento anclada, amarrada. Y el sentimiento crece conforme avanza el día, como una muralla blanda, de agua, que se aviente sobre mí y me sepulta justo antes de conciliar el sueño. No me…
Así, más o menos. Este video me lo traje del blog del gran Sesshu Foster, háganle click.
Sesshu es como un roble. Y Etel, bueno, pues ya ven.
No confíen ciegamente en la traducción automática de este blog, amigous. Puede provocar unas ganas injustificadas de asesinarme. Pero bueno, es mejor que nada. El sentido varía, pero poco y a fin de cuentas, tal vez, el mensaje principal (si podemos creer que hay un mensaje principal en lo que digo) se transmite ¿no? No puedo asegurarlo en el caso del Coreano, pero en el caso del francés, el italiano y el inglés queda un rastro de algo. Tampoco sé del árabe o el turco pero ¡vamos! la soberbia y el narcisismo son los mismo en cualquier idioma. En cualquier idioma también comenzaré a generar slogans (lemas publicitarios) para un libro que saldrá en mayo, escrito en co-autoría con Rodrigo Flores-Sánchez, titulado Intervenir (ah, también me gustaría tanto escribir un libro contigo, sería un buen golpe). Me divertiré mucho pro-moviéndolo, verán. Se acuerdan cómo dicen en Nogales, Sonora: veras-ven.
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Ya no tengo tuiter, por eso digo "aquí, trabajando".
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Me detengo en la observación de las cenizas, de la captura, de la monotonía sin color que invade este "proyecto" editorial y vengo aquí a repetir las palabras que pronuncié ayer y que son mi tabú: estupidez y mediocridad. Nunca estoy segura de que alguien es totalmente estúpido o totalmente mediocre. En momentos como este, siento que en mí yace una estupidez profunda por permitir que mis seres queridos me hayan involucrado en esta publicación, y una mediocridad abismal por considerar que el trabajo que más disfruto es el trabajo cocreativo; un trabajo que no me deja más que esa brillante satisfacción que se ennegreció en el momento en que el libro que generamos con tanta pasión comenzó a entrar en disputas y rebatingas (¿así se escribe rebatinga? digo por eso de arrebatar). Sin duda, para que yo utilice las dos palabras prohibidas en mi vocabulario (¿bocavulario? digo, por eso de la boca): estúpido y mediocre, necesito (ah, me encanta esa palabra "necesito" es com…
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pero una ilustración japonesa bastará para sanar mi alma
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En México ha surgido el fenómeno del periodista de guerra como sobreviviente-rockstar, que vende muchísimos libros y viaja al rededor del mundo solucionando el rompecabezas de la seguridad nacional mediante inteligentes conjeturas. que atan cabos y rabos. Periodistas que aseguran tener fuentes confiables dentro de las instituciones que intentan "derrumbar" a base de investigaciones. El periodismo nunca debe tener como protagonista de la noticia al mismo proveedor de la información; igual que la traducción no debería tener como protagonista más que al autor que es traducido. Las fronteras de la información y la imaginación se adelgazan cuando se ha generado un mercado que exige ser cubierto: el "narcoperiodismo": una plaza más. Así el dolor de los pueblos es ocasionado primero por los sistemas de poder represores y las políticas de exterminio, pero explotado una y otra vez en nombre de la justicia informativa. Aclarado este punto, comparto aquí la petición de El Pa…
Hoy amanecí muda. Anoche tuve insomnio. Anoche tuve ganas de retirarme. Este país no es un mundo, por eso. Tuve ganas de retirarme al mundo. Solucionar todo publicando únicamente a través del copyleft. Ayer hablé con muchas personas. Desde que vivo aquí hablo con muchas personas. Ayer intenté ordenar mi biblioteca. No terminé. Tres meses y no termino de ordenar la biblioteca. Tres meses y ya hice, por fin un espacio en la bodega de la casa. Ayer vi Todo sobre mi madre por decimocuarta ocasión y por tercera vez consecutiva. Ya les he platicado de mis obsesiones y anoche, durante el insomnio, escuché la frase para ese capítulo que no quiero escribir. La escuché clarito. Tenía que ver con el cuerpo de una mujer ahogada. Una mujer ahogada ahí, sobre un cama, dentro de una fiesta, en medio del desierto. No es ficción lo que estoy escribiendo. Escribo realmente del cuerpo de una mujer ahogada dentro de una fiesta, que alguien más no podía creer. Ayer oí la resolución de esa parte del libro…
“I embrace the label of bad feminist because I am human. I am messy. I’m not trying to be an example. I am not trying to be perfect. I am not trying to say I have all the answers. I am not trying to say I’m right. I am just trying—trying to support what I believe in, trying to do some good in this world, trying to make some noise with my writing while also being myself.”  Bad Feminist, Roxane Gay. (Tomado del blog UN ALMA CERCANA, de Sylvia Aguilar)
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Una canción africana, para mi amor.
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No sé qué vengo a escribir hoy aquí. Hoy es domingo, como diría la ópera tango de Ferrer. Y hoy desayuné yogurt con miel sobre rodajas de plátano y una cubierta de frambuesas, todo colocado en un tazón de cerámica portuguesa que no tiene precio. Contemplaba la combinación y tuve una especie de éxtasis cotidiano, estos momentos en que la luz y el silencio de una casa antigua, de un plato antiquísimo y los regalos que nacen de la naturaleza, hacen sentir a uno privilegiado. Sólo me faltó estar envuelta en un kimono después de haber amado pero, esas son nimiedades. Cuando uno vive en el centro del hongo de la bomba nuclear no queda más remedio que disfrutar las pequeñas cosas que generan la manifestación del tiempo antiguo: la cerámica, la casa, el sol de media tarde, el silencio, y tener el momento en la cama para poder preguntar ¿veo una película sin desayunar? ¿me levanto? Y después seguir el impulso italiano de disfrutarlo todo, hasta el camino con los pies descalzos de la recámara …
"Es que eso no es lenguaje inclusivo, ahí hay un error grave. El lenguaje inclusivo no es usar, ellos ellas, muchachas y muchachos y poner arrobas. Eso es una búsqueda, que es muy válida como toda búsqueda de equidad, para atenuar el sexismo que tiene el idioma, pero es la forma equivocada. Hay que conocer un poco más el idioma para hacerlo de forma adecuada, no para eliminarlo porque eso está en la gramática, pero hay vocablos comunes: oficinista, poeta, periodista… son palabras que sólo podemos determinar si es hombre o mujer por el artículo que le pongamos. También podemos usar abstractos cuando se presta, en vez de niños decir niñez, no siempre se presta. Usted como periodista lo sabe muy bien, porque su trabajo es el lenguaje, y sabe cómo se usa. Es como vestir, uno no va vestido de la misma forma a cualquier lado. Se pueden usar abstractos, comunes, nombres colectivos, en vez de decir los pobladores de Guadalupe, sino la comunidad de Guadalupe, y no porque comunidad sea feme…
No escribo el libro. O sí escribo el libro aquí. Después de tratar con tantas editoriales y subes y bajas de lo que un escritor debe "lograr" en el escenario (¿?) me dan ganas de que el libro sólo suceda aquí. Sin ediciones, para que cualquier mano haga lo que quiera con él. Hoy desperté feliz. Feliz porque vuelvo a acostumbrarme al silencio de este desierto; el silencio de primavera que se interrumpe por el sonido burbujeante de algún pájaro. Ayer pensaba que quiero vivir en Uruguay ¿quién no quiere vivir en Uruguay? pero también quiero vivir en Barcelona. Comprar sin reparos los libros de Balash. Por un tiempito nomás, no creo en eso de que la vida tenga que instalarse en los propios deseos; también quiero vivir en Ecuador, en Cuenca. Y no es que sea la poeta que añora un viajecito al sur. Nada más quiero vivir un poco alejada de la vigilancia, el humo, y los mecanismos de infierno del norte. Ya soy especialista en el infierno. Ya le conozco el gusto. Bailo, me río, veo a…
Hoy he recibido varios regalos ¡wow! este fue uno de ellos, Anthony McCann:
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En marzo siempre reflexiono sobre mi existencia. Sobre las razones por las que estoy viva, y procuro imaginar que florezco, como si renaciera. Había dicho que el cumpleaños es el primer condicionamiento del ser humano. Celebrar el cumpleaños nos sumerge en la estrecha ilusión del tiempo, nos hace creer que algo sucede cada doce meses, y que los meses en realidad están formados por un montón de días y que un día como tal, de un mes como tal estábamos naciendo. ¿Pero cómo lo podemos asegurar? Entiendo la celebración de la vida, sí. Comprendo la felicidad de la existencia, de ser testigos de un un montón de colores, de formas, de laberintos y juegos de la mente. Entiendo el festejo de la constante muerte y nacimiento de células en nuestro cuerpo, y me gusta, y lo celebro. ¡Renacemos todos los días! Pero el tiempo no es cierto. Uno crece, madura, envejece y ya está. Hoy para celebrar que estoy viva me desperté pensando en tu amor, en cómo tu amor sigue vivo aunque tú estés muerto y como …
De las tolvaneras de marzo, y del polvo que soltamos, sombras en las calmas, no más, Perpetuo ir y venir de regueros. Marzo los rompía, los hacía quejarse. Había afición a estas voces de orejas perfectas. El número de orejas, secreto. Nunca se les conocía cuarto habilitado. En cada uno de los aficionados, completo el grupo. Pero había también en Placeres los más vigilantes de todos nosotros. Dormían y comían poco; dormían con las almas paradas. Las almas, como a la luz de una luminaria, blancas como aparecidos, mirando, oyendo. Vigilar es templar una guitarra para otro. Las cuerdas lloran peor que palomas. Lugar de tanta luz como Placeres volverá a la oscuridad. Sombra de huesos las vigilantes, sus invenciones. Las probaban en la fuerza del cielo.
Jesús Gardea, El Diablo en el Ojo
Últimamente la vida no sucede conforme a mis presagios. Me enfermé porque no me quisiste (quisiste, linda palabra) y el dolor en la boca del estómago me duró tres días, y pospuse los talleres de la escuela libre. Entremedio hubo una lectura maravillosa, con personas maravillosas en mi casa-escuela-cielo (que no es mía porque yo no poseo nada, ya sabes -lo de la propiedad que en mi caso, aunque se trate de una silla me da no sé qué). Estoy loca, ya todos los sabemos. Y disfruto cuando otras locuras se manifiestan, como en la lectura de Sylvia, Paulo y Juan Manuel, el sábado pasado. Nos hubieras visto, Todos apretados junto a una chimenea apagada con una silla que servía de "escenario". Yo no había comido en dos días, por el dolor de estómago y, además no podía beber ni un piquito... pero vaya que disfruté tanta maravilla; a Maricela se la comió un tráfico agradable que la rescató de nuestra salita apretada, pero alcanzó a llegar y se compartió con su visita ¿No es linda la g…
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Decidí entrar a un sistema de citas por internet con el único objetivo de hacer mis obsesiones a un lado. Mi Guru visita El Paso este mes y no podré estar en su seminario ¡Tengo mucho trabajo! ¡Cuánta tristeza! Con el sólo fin de distraerme un poco de mis obsesiones de estos últimos meses, entré a esta plataforma de citas. Pero ¡demonios! no me gusta ninguna de las 158 posibilidades de "match": ¡tú no estás entre ellas! Son demasiados perfiles, así que comienzo a descartar: fotos con hijos-no, fotos junto a su automóvil-no, fotos con el torso desnudo-no, fotos en el gimnasio-definitivamente¡no!, cuerpo de calendario-no, fotos de carteras con billetes-no, muy hipsters-no, muy blancos-no, muy negros-no, muy latinos-no, muy asiáticos-no, muy árabes-no, muy browns-no, muy jóvenes-no, muy viejos-no, muy felices... ¡muy felices! oh, ¡se parecen a ti¡-talvez-pero-no. ¿Podrás creer que de las ahora 168 opciones ninguno tiene una acentuada barbilla interesante como la tuya? ¿Ni una …
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Necesito un güisqui doble: te necesito. ¿Ya les había dicho que me gusta la palabra "necesito"? No el verbo, la palabra en sí, me parece un pimpollo, algo recién nacido. En fin. Decía que necesito mis botellas de cognac. Este día estoy en el derrumbe. Con un montón de archivos en cuarentena, con la mañana perdida tratando de configurar un nuevo router. Nada es verdad. Las experiencias que nos introducen al conteo del tiempo son de lo más absurdas (había puesto "vulgares" pero corregí): toda la mañana para configurar el router nuevamente. Así pasó, a media mañana estaba a punto de salir de aquí enfurecida, a tirar dinero en un router distinto, pero insistí y aquí estoy, en la página de mi descanso. Pensando que la mañana que iba a emplear en leer eso que leo ¡y de lo que aprendo tanto! ya se ha ido, y yo sigo en pijama. Preguntándome en qué momento comenzó a llover y dieron las tres de la tarde ¿No sería momento de comer algo? No hay habichuelas que me consuelen ho…