"Paradójicamente, cierta paz interior parece nutrirse con un hervor de ira
--con un hervor de ira, con un hervor de júbilo, con un hervor inexpresable.
Con un sentimiento provocado por el cuerpo físico, por este instrumento del vivir,
con desesperanza, con calma, y con mucho dominio y con mucho rigor,
ante el inminente acabamiento de la extraña aventura, incomprensible y pavorosa que se llama vivir."
-Jaime Sáenz

Y como "coincidencia", así apareció ilustrada una de mis publicaciones en la revista Zurgai, que hacen en Bilbao. La colección se llama "Versos por la paz... y contra el miedo." Una brujita semidesnuda, un inquisidor, y varias mujeres ahorcadas: ¡la historia de mis vidas! ¡Nice! Gracias a esos poetas vascos que hacen posible esta publicación. ¡Qué manera tan linda, solidaria y respetuosa tienen de trabajar! Su amor por la literatura es contagioso (aunque publiquen a Homerdo Aridjis, ni hablar -je-.)

d.

¡uy!

Seguiré este consejo en caso de que tengas otra ronda de preguntas, cariño: "People will stop asking you questions, if yo answer back in interpretative dance."

d.
Me da gusto ver a mis amigos tan enteros, tan centrados en sus reflexiones.
No sé a ciencia cierta qué le preguntaba ese entrevistador, pero me encanta escuchar a Álvaro platicar de esa manera tan importante en que acerca la literatura, la reflexión y la conversación a las comunidades marginadas de latinoamérica. Pero el entrevistador también dice algo muy cierto: "la literatura es medicina barata a la mano del pueblo." ¡Vivan!

"Who are you? You check all your body parts and say; I am myself. They say: Where is the proof? You say: I am. They say: This is not enough. We need lack. So you say: I am both perfection and lack. They say: Say that you are a stone so we can end our excavation"  Mahmoud Darwish


¿Han tenido esa sensación de estar parados en la orilla de un precipicio y que su vida depende de la mano de otra persona para no caer? Oquéi, esa es una imagen un poco complicada. ¿Han sentido que todo lo que son puede dejar de existir en un segundo? Pero, peor aún, ¿que todo lo que son puede dejar de existir en un segundo y algo de ustedes permanecerá lo suficientemente conciente como para atestiguarlo? Un derrumbe. Dos derrumbes. Esa es una sensación que se ha vuelto constante en mi vida. Me invade, me marea. Creo que me desintegro, que me derrumbo y después algo de mí se levanta, se sacude y comienza a caminar, como si fuera otra persona. Ese filo, este momento antes del derrumbe provoca uno de mis miedos más grandes. Ese momento en el que uno sabe que todo va a caer, sin remedio. Como si se derrumbara dentro de mí antes de la caída. Quizá esta sensación pueda asociarse con el sadomasioquismo. Los momentos de vulnerabilidad. Alguien sabrá que recibirá un golpe, lo espera, puede sentirlo antes de que suceda. Pequeñas escalas de la misma cosa. En mi caso tiene que ver con las experiencias de la vida. Me he arrojado a la vida sin remedio, metiendo el cuerpo por delante mucho antes que cualquier otra cosa. Ahora puedo percibir los derrumbes, ahora sé cuando estoy parada ante uno de ellos. Me dan miedo  pero los tomo de forma diferente: si muero después de un derrumbe, bueno, ya está. Si no muero después de un derrumbe, bueno ya está. No intento controlarlos. No hay nada que pueda hacer para que sucedan de otra manera. De lo que estoy segura es que, si los observo bien, puedo vivirlos como si me estuviera aventando a volar, o a caer. ¿uno puede saber lo que es una caída viendo cómo cae otro? uno puede saber lo que no le gusta de la caída del otro, o cómo el otro tomó la caída, o la muerte con la que se encontró el otro pero ¿por qué nuestras experiencias tienen que ser iguales a lo que percibimos de los otros? entonces ¿cómo saber lo que es una caída sin caer? y ¿cómo aprender a dominar el vuelo sin entregarse a la caída? Esto es sensual también; es la vulnerabilidad que va mucho más allá del cuerpo. Es, la vulnerabilidad de la mente. Pero, lejos de las divisiones que podamos crear, solo: la vulnerabilidad. La total vulnerabilidad que me ha causado vértigo, miedo, terror, paranoia, ganas de correr; es la misma que, cuando todo se rompe o se derrumba, me permite ser testigo de que la libertad existe, en pequeñísimos, instantes de la vida.