Marcha silenciosa del EZLN en Chiapas, hoy 8 de octubre.


Hace tiempo que no recuerdo fechas. Recuerdo, tal vez, la fecha de tu cumpleaños. Recuerdo el dos de octubre. Ahora tendremos que recordar el 26 de septiembre: ese gatillo, que nos ha vuelto a sacudir. Y digo que no recuerdo fechas porque quisiera recordar el día en que el Sub-comandante Marcos dijo no es los mismo decir "estamos contigo" que enfrentar a los militares armados para defender lo que es digno; fue cuando asesinaron a Galeano, para mí es como si fuera ayer ¿fue ayer? ¡Fue ayer! también ayer secuestraron y encarcelaron al vocero de la tribu Yaqui en Sonora, para abrir paso a los nuevos "dueños" del agua en México. Ese que antes era un país está arrasando a pasos agigantados con lo que se fue apropiando poco a poco so pretexto de una guerra contra el narco que bien negoció el PAN mientras estaba en el poder. Yo sé, yo sé que todo esto es un proceso porque viene un gran cambio. Y sé también que después de ese cambio habrá paz. También sé que las palabras sirven únicamente para decir esta boca es mía y en este lugar es donde puedes poner la bala. Pero hace mucho tiempo que nuestro lenguaje no se oye; hace mucho tiempo que nos cambiaron el significado de las palabras: "desaparición forzada" "desparecido" "elementos balístico" "llegaron en dos unidades" "peinan la zona" "un masculino" "una fémina" "una menor" y frases por el estilo nos fueron alejando cada vez más y más del verdadero mundo, del mundo donde existen los secuestrados, las balas, los automóviles, los hombres, la selva, el desierto tomados por los militares, los niños, las mujeres; en un gobierno que no gobierna, que se dedica a exterminarnos poco a poso. Un gobierno que quiere hacernos creer que somos los sospechosos, que somos los asesinos, Yo sé que es un reajuste de los sistemas mundiales de poder. Lo sé. Y que cuando crean que han logrado reajustar el mundo tendremos calma. Pero también creo que se les olvida un pequeño detalle: todos nosotros somos parte de la naturaleza, en cada cuerpo hay agua, fuego, aire, tierra y mente; y lo que se hace con cada cuerpo se le hace al mundo entero: desde ponerle pestañas postizas hasta inyectarle silicón; desde cortarlo como si fuera un árbol para que no haga sombra; ¿Qué poder es más grande que el de la naturaleza? Por eso nunca olvido que la naturaleza se mueve en silencio, debajo de las superficies, y no la verán llegar. Por eso también creo que la naturaleza está procediendo, desde su poder vegetal, desde la severidad mineral, desde su inmensidad energética y, cuando esos que creen que tienen el control y reajustan el mundo se den cuenta, ya no podrán saber ni cómo se llaman.

d.




Pasé tres días maravillosos junto a un lago en Nevada, observando la quietud del agua. Con muy pocos momentos para estar sola, pero aún así, suficientes momentos. Tuve una cena literalmente divina en un restaurante italiano (ya saben, todos esos estimulantes para el sistema nervioso: salsa de tomate, harina, queso y alcohol -sin contar el pastel de chocolate). Mi corazón se estaba rompiendo dentro de una felicidad tranquila. Empiezo a entender, cada vez más, las rupturas de corazón. Esta ha sido como una purificación cerca del agua, como un bautizo. Ayer, antes que amaneciera, con los ojos cerrados, la cama a la orilla del lago, tuve la sensación de que mi mente es mucho más grande que mi cuerpo, y puede detenerse más allá de mi, en cualquier otra parte. Estuve mareada por esa sensación, en un duermevela plácido e inquietante. Mi corazón esta vez se rompió, como si estuviera hecho de azúcar disolviéndose, de forma tibia: sin dejar nunca de querer. 

d.


Los más de cuarenta jóvenes "desaparecidos" en México. (Oh, "apareció" uno: desollado).