Aquí, celebrando tres años que, aunque no ha sido lo mismo que aquel añorado "rush" no han sido, para nada, aburridos.

d.


Hace tiempo que se me dificulta concluir un solo texto. Una sola estrofa. Fue desde que comencé a pensar que no soy únicamente una escritora. No me preocupa en absoluto no tener esa certeza que antes tuve, esa sensación de que un libro estaba concluido. Ni tener tampoco la certeza de que un libro comenzó: un título. Mis libros comenzaban así, con un título. Ahora no sé cuando comienzan ni cuando terminan. Tampoco eso me preocupa. Ocupa mi pensamiento una reflexión. ¿Todo esto para ser escritora? ¿Toda esta forma de experimentar la vida es sólo para ser escritora? Incluso antes de aprender a leer (como tantos otros escritores cuentan hasta el cansancio) yo ya leía. Me sentaba frente a las palabras y lo inventaba todo. Todo. ¿Tendría tres años, cuatro años? Tampoco importa qué tan impactante pueda ser para alguien que averigua estas cosas íntimas de su escritora favorita (soy la escritora favorita de alguien, como todos nosotros). No creo que el universo esté esperando mis libros, y por lo tanto, tampoco creo que deba darme prisa en absolutamente nada (o en absolutamente algo, como quieran). Dejar de ser escritora es lo que menos me preocupa. Me preocupa que, a todo lo que escribo, le llamen poesía. Que todo lo que hago lo haga la "poeta". Que cualquier decisión la tome la "escritora". Creo que puedo ser muchas otras cosas. Creo que puedo ser todo, no simplemente alguien que tiene una vocación que la dispara por la vida como si se tratara de una flecha: hasta el fin, hasta insertarse en su destino ¿Qué es eso? Por ejemplo ¿Por qué alguien piensa que Estilo, es un libro de poesía? ¿Sólo porque lo escribí yo? No me lo explico. Si lo hubiera escrito Bellatin dirían que es una novela (ja). Yo estoy segura que mi último libro de poesía fue "Intervenir" un libro que escribí en coautoría con mi amigo Rodrigo Flores Sánchez. Tampoco es que quiera "ser" otra cosa. Tal vez lo que me gustaría es no ser. Poder sólo tomar lo que necesito de la vida, lo que disfruto hacer, sea la cosa que sea: caminar, rezar, a veces -y sobre todos a las 2 de la mañana- correr, respirar el aire frío, ustedes saben, vivir la vida. Me gusta narrar. Me gusta escribir prosa. Creo que escribo prosa ¿qué es esto? ¿un poema? ¿Y si soy el fuego en lugar de escribir el fuego? dejaría de ser yo ¿cierto? Así que dejen de gastarse, que no vine a pasar por todo esto en la vida sólo para ser escritora. Sino para dejar de ser, créame; dejar de ser cualquier cosa que pudiera nombrarse. 

d.