Quería venir a mostrar mi homenaje a Yoko y Lennon; supongo que cientos de mujeres han hecho lo que yo: homenajear a una mujer que supo manifestarse en su grandeza, incluso -y sobre todo- dentro de los estándares de comunicación masiva que la televisión significaba en aquellos tiempos, en el país que hizo su reino usando la supremacía blanca como cimiente. 
Una mujer asiática-americana casada con el cantautor más famoso del mundo; grabando, gritando, colaborando con la clara intensión de mandar un mensaje masivo: nada de lo que transmiten los medios de comunicación es realmente importante, lo que nos dan es sólo una ilusión. 
Cómo se estigmatizó a una mujer que no usaba maquillaje, que se mostró desnuda, que invitó al mundo entero a visitar su cama, que mostró (sin cobardía) su parte más intima, que demostró que se podía confiar, y que la paz era posible. 
Los medios, amenazados, la mostraron como el demonio que separó a Lennon de su hermoso y rubio destino, como la mujer fea pero con suerte que usando artilugios sexuales tenía a su lado al anglosajón más famoso del mundo; la exhibieron como símbolo de la promiscuidad, para asegurarse que ninguna otra fuera a seguir su ejemplo, y sembraron la idea de que usó la fama de su esposo para sus propios intereses, mezquina. El mensaje de siempre: la superioridad del marido, la anulación del poder de la mujer libre y de "color".

Y hablando de maridos, no puedo dejar de pensar que Lennon fue un hombre valiente total. Que no tragó la píldora de los condicionamientos y que fue libre hasta su último respiro,
La libertad es un paraíso que cuesta, pero que vale, absolutamente la pena, cada miedo que hay que sobrepasar para llegar a ella. No podría homenajear a una mujer como Yoko sin poner atención al hombre que eligió para, a través de él, manifestarse y entenderse a sí misma ¡esa mujer, que no necesitaba de nada ni de nadie!  
¡Sigan viviendo quienes aman con libertad, la libertad! 


"Yoko and me, thats reallity"


No sé por qué esta canción ha estado sonando en mi cabeza, cuando el panorama es tan... tan... anywho... y cada vez que suena en mi cabeza también pienso en ti. No hay relación alguna salvo el hecho de estar experimentando realidades absolutamente distintas (la imposibilidad) y que tú, tú... ah, nevermind.

Hace tiempo que quería traducir esta reseña de Estilo, una de mis lecturas favoritas (no sé si una de las mejores) que alguien haya hecho de mi libro. Agradezco muchísimo a Allison Noelle Conner por tomarse el tiempo para escribir y describir esto que aquí traduzco y cuyo original apareció aquí: FULL STOP en inglés y que tituló Style - Dolores Dorantes. Comienzo con la portada del libro (una ilustración de Henry Darger) porque es desde ahí, desde donde Noelle decidió comenzar a describir su aventura. Ahí va: 
Estilo - Dolores Dorantes
¿Cómo la imagen de portada nos prepara para las rupturas y reveces de Estilo, de Dolores Dorantes? Las pintura de Henry Darger representa a unas jovencitas abriéndose camino entre tormentas de agua. Dos niñas en primer plano parecen perdidas en un juego de mímica mientras otras, al fondo, parecen vencidas por la incertidumbre, el miedo o el pasmo. Rayos voraces cruzan sobre el cielo nublado. ¿Ha habido un desastre? La contraportada es la continuación de la parte frontal pero contiene una sorpresa perturbadora. La estatua de una figura uniformada a la izquierda, suspendida en una lucha brutal con una niña que se enrosca detrás, la lengua de fuera. ¿La está ahorcando? ¿Ella se burla de él? ¿Cómo entender esta visión de pesadilla?
Estilo es un poema en prosa contado en tres partes ---secciones en cursivas son el preámbulo de racimos numerados de trozos narrativos. Comienza con el #6 y termina en el #29, antes de dar la vuelta para incluir #1-4. No hay #5. Algunos números se repiten.  Las secciones en cursivas describen usos específicos para la palabra Estilo, incluido en botánica (en una flor, la extensión del ovario que termina en el estigma) y el sentido personal de Dorantes (una búsqueda paciente y extendida de sí misma). La definición botánica abre el libro; está junto al estilo como forma básica de expresión. Leer los dos significados. uno detrás del otro, produce cierto efecto. En una flor, el estilo es la prolongación del ovario pero no es el ovario en sí, porque no contiene óvulos. Al mantener los significados enganchados ¿cómo un modo de expresión puede ser la extensión de, pero fallar al ser la expresión misma? ¿Cómo personificar este espacio de tensión -de ser y no ser?
#6 comienza con imágenes de ramas cruzando "la interminable piel del cielo" que rápidamente cambia para acompasar el "nosotras".
             Tiras de cielo tienes de nosotras, fervor, Tiras somos. Partes vivas de un árbol.
Estilo es narrado por una incansable voz plural femenina, signada por la aparición del "nosotras". Le hablan al "tú" desconocido, cuya identidad muta azarosamente. ¿Eres tú el maestro, el torturador, el amo, el presidente, el amante, el capataz, el lector? Tú es todos los nombrados, nadie y más.
                Somos tuyas. Para tu voluntad y queremos lo nuestro. Vamos acomodándonos                     ahí. Calentando ahí. Corremos como la sangre y las lobelias del miedo. Entramos                 como la frescura. Nos acomodamos ordenadamente, como militares o joyas.
La narrativa gira alrededor de unas cuantas acciones e imágenes recurrentes, creando una agobiante sensación de compulsión, acumulación y de estar enredado en una trampa: racimos de flores, lenguas, máscaras, correas, códigos, visitas a tu cama. Este coro furioso que vive en el cielo, usa "tu máscara de presidencia perfecta" aunque no pertenece de ningún lugar. Te piden que les tapes la boca, que las ataques con armas, recibir los golpes. Quieren destruir las marcas del Estado: oficinas, fábricas, escuelas. Mientras permaneces asfixiado en su red infinita de persecución rabiosa.
                     Te esperamos latiendo como minas. Por debajo y por dentro. Por debajo y por                      dentro. Por debajo y por dentro somos un mar de nenas de ceniza. Somos                            adolescentes armadas cruzando la frontera.
En su reflexión sobre la experiencia de traducir Estilo, Jen Hofer plantea cómo es que Dorantes usa la palabra "minas" ondeándose y desdoblándose en formas que el Inglés no puede captar. Minas como lugar de extracción de minerales o sitios de explosión militar, respectivamente. Mina también es un término de caló para "nenas". Al mezclar y tallar definiciones, Dorantes crea resonancias chocantes que generan eco de formas perturbadoras. Nenas (incluso en el sentido más femenino) estallan ---de dolor, de rabia, de cansancio, de muerte; son lugares de constante violación y explotación. Como minas, la indetenible fuerza del texto permanece escondida; no podrán ser encontradas "más que en los inesperados pasajes de la mente" anticipándose. Contienen impulsos, entrelazados, y subvencionados (aparentemente) contradictorios: guerra, refugio, dominación, sumisión, deseo, odio, víctima, agresor, pertenencia, no-lugar. 
Una trampa binaria comprendida en la superficie.  Aquí el pensamiento dual es remplazado por la meditación en las intersecciones --- Dorantes nos señala un lugar que contiene energías conflictivas simultáneas. El texto oscila entre demandas, peticiones y potenciales/ incómodas/subtextuales/combinaciones entre ellas. "Que tu racha de pájaros pase sobre nosotras" y regresa a "Amárranos, pónnos la correa. Ordena échense y muéstrenme la lengua: una racha de pájaros" que recuerda a "A partir de esta noche siempre será de noche y nunca dejarás esta cama: larga racha de pájaros y una presidencia. Venimos"
Por medio de la repetición, Dorantes quiebra y reordena el lenguaje enfatizando su elasticidad y su ambigüedad. "Racha de pájaros" encarna una acción, una esencia, un efecto, una advertencia, una negación. Su significado es inestable, vibrante, se (des)crea a sí mismo frente a nuestros propios ojos. En su texto, el lenguaje se desarraiga, muta, reinicia, niega. Esta frase ocurre frecuentemente, un refrán nos caza: "Este libro no existe". ¿Qué hacer con un libro que insiste en su propio no-ser?
                  Este libro no existe. Todo lo dicho en nombre de un amor que no dura. El                               desahucio de cada línea. La droga en que se ha convertido ver la sangre. 
El libro no existe. "Es un organismo que camina" pasando por, e interrumpiendo nuestra comprensión de cómo deberíamos movernos, hablar, hacer y actuar. Dorantes está especialmente interesada en los diálogos entre nuestros estilos de consciencia y cómo nos movemos, hablamos, construimos y actuamos a través de ellos. En una conversación con Ben Eherenreich, explicó: "Por mucho tiempo he reflexionado acerca de los condicionamientos que nos mantienen anclados a ciertos sistemas de poder y que generan dentro de nosotros la reproducción del mismo sistema que criticamos... he pensando mucho acerca de la marca que queda al final de ese proceso de reproducción".
¿Cómo y cuándo la expresión se deforma convirtiéndose en un modo de reproducción sin sentido? Cuando nos apropiamos del lenguaje de los procesos de producción (fabricación).
Dorantes señala las muchas maneras en las que podemos resbalar inadvertidamente
---Individual/colectiva, privada/pública--- dentro de la automatización. En el texto están coludidos los gestos personales con imágenes de monitores, líneas de ensamblado, consumo y contaminación. Nos está pidiendo reconsiderar nuestros propias implicaciones en la expresión y sus consecuencias. ¿Dónde se fabrica la violencia? ¿Qué estilos permiten y alientan nuestro condicionamiento, nuestras reproducciones? ¿Cómo estar/ser en sistemas que te colocan en estados de negación permanente?
Estilo rechaza esta lógica de exterminio ---que puede ser disfrazada como trabajo, como nación, como protección, como literatura, como amor--- deshaciendo varios modos. La expresión se vuelve energética, una impredecible cacería actual entre dos o más fuerzas. Tú, un instrumente del patriarcado represor, enfrenta los hilos de su construcción violenta. Nosotras, representa un nudo sin deshacer: lo despiadado no puede divorciarse de sus acciones construyendo un estado desposeído. Están condicionados por un impulso basado en su destrucción. En lugar de reproducir el terror, Nosotras reescribe la furia del muro de lo no descubierto y el suspenso, que no terminan nunca.  Al final del #10, el texto se burla "somos tus códigos, una hilera de números para que nos sometas. Números rojos y calientes. Hirviendo." La siguiente página continúa: 

                  11.- Una hilera de nenas esperando. Una hilera plagada de preguntas. ¿De que                    lado del pensamiento te ronda más la muerte? ¿Cuántas piensas que somos?                      ¿Cómo viniste a ser nuestro maestro? ¿Fervor? ¿Racha de pájaros? ¿Disfrutas                    al cerrarnos la boca? ¿Esto es ambiguo? ¿Puedes oír los códigos que somos?
Un descuido sistemático produce su precario no-ser. Nosotras no son sólo cientos de nenas quemándose juntas; no son el solitario enjambre de muchas piernas fervorosas con "máscara de niña y lengua de animal". Encarnan la marca dejada al final, reverberaciones silenciosas de las sanciones del Estado, su crueldad y su complicidad. Estilo no ofrece una solución. Lo que permanece es una sostenida y activa meditación, "este mundo que ya no es el mundo", un lugar deshecho por su propio apetito voraz. Esos que continúan mudos, desaparecidos, desahuciados, exiliados, se alzan para respirar su devastación. 
Allison Noelle Conner vive en Los Angeles, donde trabaja como asistente de editor  de ficción en The Offing
Foto: Luis Dorantes,
Catedral San Patricio; El Paso, Texas. Noviembre 2016.


Noviembre ha sido un mes diferente, no sé si para todo el mundo pero para mí lo es. ¿Recuerdan que en abril comenté que me daba miedo dejar el amor? Creo que mi noviembre diferente se debe a que el 2 soñé contigo, con tu cabello rubio. Tú eras puro sol. En el sueño estábamos ahí, en el sol, en una mesa de jardín y yo acariciaba tu cabello. Eras felicidad pura. No es añoranza lo que me provoca estos sueños o estos sentimientos. Son realidades que viven en mí, son momentos presentes. Es vivir en varios tiempos y en varias dimensiones. En lugar de dejar de amar, amo cada día más y, cada día me siento más y más libre. ¡¿Qué es esto?! No sé. Antier soñé que era una niña y que jugaba con mi muñeca favorita. Entonces recordé esa sensación de jugar con mi muñeca, de cargarla delicadamente, una muñeca que se quedó olvidada en un clóset en una de las mil mudanzas familiares, y de chica pasé años imaginando que regresaba a esa casa vieja y la recuperaba (mi hermano Luis y yo, le decíamos a ese clóset "El clóset de nadie" porque estaba en un pasillo y funcionaba como la bodega de todos). Mi muñeca estaba casi nueva. Con cuerpo de trapo y cabeza de plástico. La sensación de estar sumergida en el cuidado de mi muñeca como si se tratara de un recién nacido, me enterneció. Me enternecí de mis sentimientos de otros tiempos, de mi corazón pasado. Contrario a lo que podríamos imaginar yo creo que ese, el tierno, es el corazón viejo; el que ha quedado atrás. El de ahora (el que puede asomarse a aquél otro tiempo a través del sueño) es el corazón nuevo, el más reciente, el que puede observar y disfrutar de la ternura del pasado con detenimiento. Mi corazón es nuevo, porque cada vez que observa el pasado, el pasado vuelve a nacer: distinto, mejor; el corazón  nuevo no observa con intenciones de regresar. 
Lo que ha pasado este año no es que ya no ame. Amo irremediablemente mi libertad. Sin duda alguna, y por ende, amo la libertad de quienes amo. Sea lo que sea que los haga felices, libres, yo lo amo. Esperen algo de mí o no lo esperen, me busquen o no me busquen, estén o no estén conmigo. Es igual. Ya no tengo el impulso, en las cuestiones del amor, de alcanzar algo. Se trata de una paz que no podría describir de otra manera. No significa que crea que he llegado a algún lado, al contrario, creo que (quizá) esto se trata, precisamente, de algo que no termina nunca.

foto de pantalla del diario Le Monde


Hace días escribí este post, y lo escribí mal; o por lo menos así lo sentí yo; por eso lo pasé a borrador y después recuperé la imagen para volver aquí e intentar observar qué era lo que quería compartir realmente. Lo que quiero compartir realmente es la "noticia" (yo sé que para muchos de ustedes las comillas siguen sin importar un comino, para mí todavía dicen algo -BTW-) de que en el diario Le Monde, en París, un crítico se tomó la molestia de detenerse en uno de mis libros: Style/Estilo; que Cathy Fourez tradujo al francés, y que se publicó en L'abre Paroles el pasado marzo. Poco tiempo tiene la publicación, una publicación pequeña que se distribuye en Bélgica y Francia, pero ha dado su primer frutito. Un comentario en Le Monde, y un comentario bastante positivo, que dice (a grandes rasgos) que Estilo es una denuncia contra todas las formas de opresión, básicamente.
Agradezco, y él lo sabe, muchísimo a Victor Martínez por la pasión y el esfuerzo puestos en la difusión y en la publicación de este libro en francés; y a Cathy también por su brillante trabajo, desde luego. 
El post anterior que abordaba el mismo tema, estaba salpicado de mi propia rabia, y esa rabia (pensé) en un país conde la rabia se desborda, no tiene sentido acrecentarla. Es mejor compartir el lado lindo de la rabia, que genera libritos y artesanías así, para que nos entretengamos amándonos.
¡Hola, americanos! ¡Hola, Latinoamericanos! Hoy por la mañana, mientras sentía la enorme decepción que rodea el barrio, el miedo de mi hermano y la desesperación de otros tantos seres queridos y estudiantes solté una pregunta: ¿Cuál es el plan? No hice más que preguntármelo para comenzar a verlo: sentido común, que le llaman. Pude ver la barricada en la que nos convertimos y la forma en que se parte nuestro continente para comenzar, de forma más abierta, el exterminio. No es que comience nada, es que continúa avanzando y ahora tiene prisa. Van por Latinoamérica, no van a esperar más ¿recuerdan cuándo les conté sobre la posición estratégica que significaba Argentina? Pues ya está. No voy a decir más porque soy una mujer con esperanzas no únicamente para mí, sino para aquellos a quienes sirvo. Por eso, dejo aquí una de las conversaciones que más me gusta escuchar para emocionarme positivamente: el gran Bruce Lee (chequen la arrogancia del entrevistador -cuyo concepto de la divinidad es "Hollywood"- y el maravilloso poder de la presencia del entrevistado).


Escena de Café Muller, de Pina Bausch.


Es la primera vez que entreno físicamente para un performance. Cada vez que entreno estoy pensando. Es una práctica de movimiento nueva para mí, basada en los análisis de movimiento de Rudolph Laban. Pensé que se trataría sólo de eso. De estar preparada físicamente para levantarme del suelo en un segundo usando el impulso de mi brazo derecho y guiando el levantamiento con la pierna del mismo lado. Cosa de entrenar seis meses. Cosa de poner la mente en el cuerpo. Cosa de que la mente se mueva así, se concentre en guiar, en poner intensidad y energía en el esfuerzo. Llevo años practicando cierta clase de arte marcial no combativa, por eso lo de la energía-intención como hilo conductor del esfuerzo no me resultó difícil de entender pero ahora... ahora algo sucede. Platicaba hace unos días con mi amiga Perla de la vida como obsesiva compulsiva, no hacia afuera, sino mentalmente; mis obsesiones nacen y se empeñan en mi pensamiento y he sabido encausarlas; darles lo que yo imagino es un sentido pero que al final de cuentas en una incertidumbre, es puro inconsciente. Leo también The Arachnean, del psicólogo Fernand Deligny, que describe "la red como un modo de ser" la estructura de pensamiento como una red distribuida que "se hace sin hacer". No sé si son todas estas ocupaciones y el hecho de decidir mandar al diablo mi tendonitis y forzar el cuerpo a la repetición de un derrumbe y al impulso de la reconstrucción del cuerpo. Pero hace unas horas tuve una experiencia que me hizo comprender que no estoy jugando (¿o sí?) que combinar el pensamiento con el movimiento del cuerpo puede sumergirme en una de mis mayores obsesiones.Tal vez por eso no lo había hecho antes, porque entré a un estado similar a los estados que visitaba de niña cuando me sumergía en un libro: me fui. Fue así; comencé a entrenar, la caída y la reconstrucción estaban saliendo perfectas, añadí respiración, sonido vocal en la caída; comencé a caer sobre la pista de audio con la grabación de una pieza de copia, para establecer un ritmo; decidí improvisar e intervenir el audio mientras caía repitiendo una palabra por encima de la repetición de la palabra: "obedecer". Comenzó a faltarme el aire, necesitaba tomar agua, terminé el entrenamiento pero durante todo el proceso pensaba cómo lograr el performance cuadro por cuadro: entradas y salidas, un acompañante que leyera los epígrafes, la interrupción visual del acompañante por medio de mi cuerpo en su caída; cómo salir, que intención dirigir: desesperación, aceleración, voz, exterminio, forcejeo. me levanté del piso, tomé agua y me tiré en la cama a darle forma por escrito a todo lo que había pasado por mi mente (alguien tiene que poner orden); no me di cuenta cuando se hizo de noche; pasé horas escribiendo, describiendo, como en trance. Lo que me sacó de la escritura fue percibir que fui modificando el cuadro que comencé crando desde mi perspectiva y lo desplacé a la repetición exacta de una escena de Cafe Muller de Pina Bausch (mi escena favorita, claro). Cuando me di cuenta de eso rápidamente encerré ese cuadro en un círculo y lo crucé en señal de "prohibido" luego escribí "No", después abrí signos de admiración escribí ¡No! ¡No! ¡No! otra vez, totalmente sumergida en la escritura y totalmente frustrada. ¡Estaba gritando sin gritar! Eso me hizo alejar el cuaderno y contemplar con cierto horror lo que había escrito. "Vivo por escrito" pensé. Me di cuenta que ya era de noche, que me dolía un poco la cintura por el entrenamiento, que no sabía cuántas horas había pasado en la cama, escribiendo y entonces creo, comencé a comprender: el movimiento lo creé junto a Cadence (profesora de danza que conocí en Geneva, hace unas semanas) usando el análisis de Rudolph Laban. Me sorprendió que cuando dábamos orden a lo que yo quería montar, Cadence me dijo: "Es que todas las partes del análisis las tienes, sólo falta entrenar para que vayas añadiendo la energía a la última parte: el esfuerzo". El esfuerzo de hoy me ubicó completamente en la mente que usaba cuando era una niña: completamente sumergida en mis pensamientos, absolutamente abstraída de afuera: leyendo, pensando, imaginando... pero sobre todo visitando los estados de ser que leía, yendo hacia el espacio de la escritura... haber visitado mi mente "primordial" por llamarlo de alguna manera, fue una experiencia de concentración tan profunda que cuando intenté salir no podía: mandé una foto por telegram del ¡No! ¡No! ¡No! con la intención de empezar a comunicarme con el exterior: ¡no podía hablar! mi pensamiento no abandonaba el espacio de la escritura. 
Mover el cuerpo es mágico. Logré visitar un estado de mi mente, un poder de concentración que consideraba perdido en mi infancia pero no ¡estaba en alguna parte de mi cuerpo! y aunque haya sentido que me fui no me fui: regresé, traje una parte de mí de la que me había separado por miedo a "soltar amarras" diría Juan Manuel. Una parte primordial de mi poder de concentración, abstracción e imaginación. Continúo perpleja.