El año pasado hice una pregunta sobre el racismo en Rotterdam, Holanda, y me fue respondida.


En ocasiones, las respuestas a nuestras preguntas no aparecen envueltas como regalo o en paraísos con vista al mar y sábanas de seda. Si uno quiere conocer el lado oscuro de la humanidad, que es el equivalente potencial al lado oscuro que vive en nosotros mismos, y hacemos esa pregunta con intención pura: vamos a ver, y muy probablemente lo que vamos a ver nos va a partir la cara o el corazón, pero conoceremos la verdad.

Supongamos que quiero entender lo que siento esta vez, por primera vez, durante el proceso de lo que siento quiero entender lo que siento. Supongamos que, por primera vez tengo la intención de entender lo que siento durante el proceso exacto de lo que vivo. Y, supongamos, que no tengo antecedentes o referencias a las que recurrir. Supongamos que estoy sola viviendo una experiencia y quiero comprenderla. Supongamos que no hay ciencia que detalle lo que sucede químicamente al cuerpo. Sólo quiero entender. Estoy en el centro de mis antebrazos hinchados, por ejemplo. Mis dos manos como guantes de plástico cargados de agua. Pero quiero comprender, y comprendo. Comprendo que es un proceso, y que mi biología está yendo hacia alguna parte. También comprendo que cuando paso una mano sobre otra haciendo una caricia, una especie de alivio se manifiesta. Lo único que me queda es intentar comprender el proceso biológico que sucede en mi cuerpo. Las reacciones que han hecho que mis brazos se hinchen y que mis dos manos parezcan guantes cargados de agua. En mi inteligencia biológica está sucediendo un "pensamiento" que no puedo entender como a mis otros pensamientos. Es un  pensamiento que no tiene ideas. Una fuerza que sabe lo que hace. 
Estoy aquí porque comienzo a escribir un libro nuevo. Mis libros nuevos comienzan así. Digo comenzar, pero no es comenzar. Estoy continuando un libro, como siempre. Hace tiempo que realmente no comienzo nada. Los últimos libros que he escrito tienen que ver, decididamente, con colaboraciones, con otras artistas u otras escritoras. Ya saben, el libro con Zoe Leonard, cuyo trabajo me fascina. Ahora mismo tengo un deadline para un libro sueco. No sé. Pero mis días han sido tan extraños. Como el punto localizado que soy, donde se manifiesta una realidad global, supongo. Y la realidad global se ha sentido extraña últimamente. Trabajo con un grupo de 150 personas y les doy una clase de meditación cada semana, por ejemplo. Esas son las incidencias en las realidades globales desde mi diminuta localización. Un punto localizado, corriendo de forma distribuida por esta red. Ya. Los pongo al día de mi existencia: ahora tengo 8 tatuajes. En diciembre, me tatué una flama en la mano derecha y cuando lo hice sabía que significaba un compromiso, porque se trata de un tatuaje que verdaderamente se ve. No soy de las que quiere servir de lienzo para una obra de arte. Mis tatuajes son más bien códigos. Y bueno. Sebastian Meléndez me tatuó una llama creciente, con un ojito en el medio. El fuego que está viendo, o la percepción de Krishna o el acceso a la estructura de la vibración: un código... lado derecho, canal derecho, acción etc. Un tatuaje notorio, sólo puedo ocultarlo usando guantes. Y sabía, sabía que uno no es la misma persona yendo con tatuajes ocultos por ahí, que con tatuajes evidentes. Fue mi tatuaje número 7. Vivo en un barrio hipster, así que la pequeñita hija de mi vecina me detuvo en el elevador con enorme ternura para decirme "i like your tatoo"... la vecina de la juguería me ha dicho dos veces: "me encanta tu tatuaje"... la segunda vez notó inmediatemente que ya me lo había dicho antes. El mesero del restaurant oaxaqueño me dijo: "oooh, qué padre tatuaje" y, la otra noche, salí con la persona que me gusta y me dijo "es la primera vez que salgo con una persona que tiene tatuajes ¿también usas drogas?". Bam! aguita fría sobre el fuego de invierno. El contraste de mundos. La relación: tatuajes-drogas-rockandroll. Quienes me conocen saben que no me gusta el rock... o el poco rock que me gusta lo olvido, me parece irrelevante. No importa tanto que fuera la persona que me gusta la que asociara mis tatuajes con la drogadicción. Sino la realidad que se me revela. Siento que, aveces, no vivo totalmente en la realidad. Siento que, la realidad global que percibo es sólo mi pequeño pensamiento expandido al rededor de mi campo energético ¿Por qué no puedo percibir simplemente el blanco, blanco y el negro, negro. Y comprender el billete es dinero, la depilación permanente es más chic que los tatuajes, etc. ¿Por qué no busco lo chic? últimamente no sé si ser inteligente es sólo una creencia, últimamente no sé, si ser inteligente es una forma para justificar la habilidad que desarrollamos, intentando sobrevivir a nuestro opresor interior con una sonrisa por delante... 

--¿paso por ti?
--no
--¿por qué no?
--prefiero que me veas llegar

algunos inteligentes asumimos que lo que preferiríamos, de acuerdo a nuestros planes, es lo que otros preferirían y si no, lo que aparece frente a nosotros nos parece absurdo, desconfigurado.

--prefiero que me veas llegar

¿pero acaso esta persona está loca? ¿prefiere tomar un uber a que yo sea su chofer esta noche? Inconcebible! 

--¿Te llevo a tu casa?
--No.
--¿Y por qué no?
--Prefiero la soledad camino a casa, así tengo espacio para reflexionar

¿pero qué le pasa a esta persona? me he quedado aquí de pie, con la soledad que deja esa sensación de que entre nosotros hay algo inconcluso ¿algo le molestó? ¿de qué se trata esto?!!!


Uno debería hacer lo que prefiere. Sin pretender que los otros prefieran lo que uno prefiere hacer, y  sin pretender, además, que los otros nos acompañen en el camino. Uno debería comprender que lo que prefiere, no es necesariamente lo que prefieren los demás. Pero también uno debería comprender que hacer lo que no prefiere, no es una condición para demostrar amor.  No es una condición para decir "me gustas" ser la persona que prefiere que la lleven a casa. No es una condición para decir "si quiero" ser la persona que prefiere también tenerte de chofer por esa noche. 

Yo entiendo, que en la realidad global hay cosas que ceder porque preferimos una vida armoniosa. No exterminamos a las personas que prefieren los tatuajes, por ejemplo, ni a las personas que no los prefieren. Cuando discriminamos de acuerdo a lo que preferimos, estamos exigiendo tener poder sobre los otros. Para dar amor o recibir amor no es indispensable que nuestras preferencias se correspondan. Me asomo a la realidad global y esta llena de personas intentando tener poder unas sobre otras y muy pocas siendo conscientes del amor, o del verdadero motor del deseo, o del absoluto "sí, me gustas".


Meri Jan, Meri Phool, Meri Dil... 

perdonen, queridos lectores, que ya saben mi corazón que es como una flor, conoció a otra flor... aunque no lo parezca: llegó la primavera!