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Mostrando entradas de octubre, 2016
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recordando a Arno Gruen a un año de su no-muerte

Cambié de fuente, cambié de color. Como la sangre. Hace algunos años reflexionaba sobre la sangre y todos sus significados; ´
¿Qué sería la sangre sin nuestra interpretación? Algo tremendamente hermoso, vivo, latente, colorido, de consistencia suave, de un color único: belleza pura.
¿Qué sería el mundo sin nuestra interpretación? Hace unos días leí un artículo sobre treatro que me envió un amigo, donde el director de una obra por demás propositiva, experimental, inteligente e interesante decía algo como "vivimos el peor momento del mundo" para justificar su impulso creativo y la necesidad de una obra de magnitudes fantásticas como la suya, que mezcla danza, teatro, tecnología, ciencia e investigación. Todo me gusta de puestas como esas; me gustan tanto que jamás hubiera imaginado que el director es tremendo pesimista. Soy pesimista también, por eso me da por pensar en tantas circunstancias todas las mañanas y -porque soy pesim…
Es lindo regresar a casa. Volver a casa es volver a ciertos hábitos. A las pláticas matutinas con mis plantas, a la observación exhaustiva de las abejas en la enredadera o las arañas construyendo su red detrás de la ventana, al peso del silencio en esta hora; no es cualquier silencio, es un silencio que comunica muchas cosas desde un mundo que no se ve.  Regresé cansada. No porque mi viaje no fuera en sí un descanso, sino porque la vida me otorga ciertos privilegios y, ultimamente mis deseos se cumplen (no todos pero, por lo menos, algunos que me enriquecen profundamente la creatividad). ¡Esto es volver a casa! ahora tengo el impulso de soltar lo que escribo para prepararme un café ¡he vuelto a mí! ¿No es lindo? Cuando uno viaja, es como salir de uno mismo para formar parte de otros ¿no?, para construir lazos que se levantan rápido, arden y nos devoran y los devoramos precipitadamente porque: tenemos que irnos ¿no es cierto? y tal vez "nunca nos volveremos a ver" decía Fern…
Esta plataforma me hace sentir cada vez menos y menos libre. Comencé a escribir blogs en el dos mil o dos mil uno, no recuerdo exactamente; inspirada por Epigmenio León y Heriberto Yépez. Poco después publiqué un paso a paso para que todo mundo publicara su blog en el periódico Norte, donde trabajaba. Escribir en blog era crear una plataforma pública donde no interviniera la institución. Me refiero a la institución gubernamental que, en aquel entonces, todavía controlaba quién era visto o leído desde nuestro despojado país y quién no. Pero al existir una plataforma "libre" donde la expresión no fuera controlada por el Estado, la institución también tuvo que plantearse la inclusión de quienes no formábamos parte de le elite pero estábamos siendo notados por la crítica al centralismo, que hacíamos desde el blog. A mí nunca me ha inetresado el centro de casi nada; si acaso de mi propio ser, para tener un poco de equilibrio emocional. Any who.
Sostener un blog no es tan sencill…
¿Cuántas veces he pensado que uno no es únicamente una sóla cosa, una sóla profesión, un sólo transcurso? ¿Cuántas veces he sentido la fuerza de ser lo que me pase por la mente: un animal, una escritora, una flor, un dibujo, un canto? Ayer tuve una crisis, últimamente llamo crisis a los momentos que predigo, a los momentos que ya veía venir y no quería aceptar que llegarían. Gajes de mi nueva percepción supongo porque, me gusta vivir en un tiempo constante, no en un tiempo que se corta y recomienza, y regresa para tomar impulso y recapitula; sino en un tiempo continuo. Por eso, cuando tengo la sensación de que algo se está repitiendo, algo de tiempo se está repitiendo me desestabilizo. Y vaya, repentinamente cierta urgencia de escribir, cierta necesidad de cerrar la puerta y las cortinas de casa y comenzar un libro nuevo me susurró de forma casi imperceptible: otra vez estamos en octubre ¡otra vez! pensé. Como si me encontrara en la misma esquina con la misma persona y el tiempo no h…