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Esta plataforma me hace sentir cada vez menos y menos libre. Comencé a escribir blogs en el dos mil o dos mil uno, no recuerdo exactamente; inspirada por Epigmenio León y Heriberto Yépez. Poco después publiqué un paso a paso para que todo mundo publicara su blog en el periódico Norte, donde trabajaba. Escribir en blog era crear una plataforma pública donde no interviniera la institución. Me refiero a la institución gubernamental que, en aquel entonces, todavía controlaba quién era visto o leído desde nuestro despojado país y quién no. Pero al existir una plataforma "libre" donde la expresión no fuera controlada por el Estado, la institución también tuvo que plantearse la inclusión de quienes no formábamos parte de le elite pero estábamos siendo notados por la crítica al centralismo, que hacíamos desde el blog. A mí nunca me ha inetresado el centro de casi nada; si acaso de mi propio ser, para tener un poco de equilibrio emocional. Any who.
Sostener un blog no es tan sencillo como parace; es sostener un estilo, una forma, un postura, un documento al que cualquiera puede acceder (si la intención es que sea un blog público). En fin, para unos cuantos de nosotros el blog se convirtió en otro estilo de escritura y aquí seguimos; pero junto con el desarrollo de internet, el cambio en las comunicaciones, la creación de plataformas sociales, el expropiación que hizo Google de los bienes intelectuales a nivel mundial, el palpable exterminio del autor, la creación de ciborgs, etc. esta plataforma me resulta cada vez más incómoda. Es como trabajar añadiendo data a la enorme pila de data que únicamente le conviene acumular a las corporaciones; de cierta forma es como trabajar no para el Estado, sino para el mercado (que es peor, por lo menos en ciertos países todavía sobrevive cierta soberanía e interés por el bien común, mientras que en la reública de las comunicaciones por internet impera el uso de todo -lo pensado, lo imaginado, lo vivido, lo que resta por vivir- para conveniencia del mercado). El sólo hecho de conectarme a internet me resulta pesado. Por ejemplo, esta mañana iba a entrar aquí a contar de mi visita a NY y mi estancia en la primera residencia creada por Cielo Portátil en Geneva, pero la computadora empieza a sugerirme cosas, se niega a instalar ciertas aplicaciones, bloquea ciertas estrategias que utilizo para tener privacidad y no; no es cuestión de no tomar las medidas adecuadas para estar segura desde mi plataforma; es ¿por qué tengo que tomar tantas medidas para impedir que la tecnología intente controlar lo que pienso y la forma en la que me comunico? ¿Libertad? Yeah, right. Voy a desaparecer, verán. Libertad es el videito que les mando. Y ¡Gracias Brooklyn, la pasé fabuloso! Ser libre por primera vez en NY se siente bien, muy bien.