"We had a dream together and in it we told each other that we would love each other forever and we meant it but we couldn’t agree about what it would mean and whether it meant that we would have to be strong and brave for each other all the time or if we could mainly relax and get stoned and watch TV and we weren’t sure if it meant we should tell each other what we wanted from each other or if it would be better to make the other person guess and then stay mad about it forever and in the end we weren’t even sure if it meant we had to love each other in the same place and the same time or if we could figure out how to do it more abstractly, as a sort of statement of principles that would not involve living in the same apartment and negotiating the dishes and the cleaning of the toilet and of the hidden areas on top of bookshelves and behind and beneath the furniture and because we could not agree about these matters we decided that perhaps it was better not to love one another at all or touch each other ever and we grew very cold and our skin began to crack and we fell to the earth and lay there remarking to one another that the wrinkles and fissures on the surface of the earth resembled the marks that were spreading on our own skin and we agreed that this was surely a coincidence."

Ben Ehrenreich, la "historia" completa pueden leerla  AQUÍ


Hola Europa, hola criollos, hola europeos:

"Aquí pues yo, Evo Morales, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro. Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace solo quinientos. Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos. Nunca tendremos otra cosa. 
El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme. El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América. ¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento. ¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano! ¿Genocidio? ¡Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos! ¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios.
Yo, Evo Morales, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis. Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan "Marshalltesuma", para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización. Por eso al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional? Deploramos decir que no.
En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invenciones, en terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como Panamá, pero sin canal. 
En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.
Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago capital y los intereses que tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar. Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarle a nuestros hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado solo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia. Sobre esta base, y aplicando la fórmula del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300. Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra. Muy pesadas son esas moles de oro y plata ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre? Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo. Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos. Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente y, que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión Europea, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica."

Un discurso de Luis Britto García, originalmente publicado en 1993; que ahora circula por las redes sociales adjudicado a Evo Morales con este subtítulo-leyenda: "Exposición del Presidente Evo Morales ante la reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Europea, treinta de junio del 2013." el original dice "Yo Guaicaipuro Cuauhtémoc" en lugar de "Yo, Evo Morales".





Descansar es la razón por la que estoy aquí. Pero últimamente me cuestiono todo. Es decir ¿necesito tener una razón para estar aquí? ¿Es importante tener razón? ¿Qué es la pasión? ¿Dónde está? Me ha costado mucho trabajo sostener una pieza para este blog en los últimos días. Si pudieran ver mis borradores se darían cuenta de que hay posts plagados de mi desaprobación hacia los festivales de poesía que pretenden transgredir, y fluyen (los posts) pero en un momento se detienen porque me pregunto ¿qué sentido tiene decir todo esto? ¿mostrar mis inconformidades? ¿analizar que la sociedad está torcida desde su raíz? No me malinterpreten, hay costumbres que reproducimos hasta el cansancio incluso en nuestro más íntimo momento de marginalidad. Los condicionamientos sociales han llegado al punto de funcionar como hilos que nos mueven al antojo, que nos impiden avanzar. Prohibir, por ejemplo,. es una manera muy simple de conseguir que la mayoría de los jóvenes (y otros cuantos no tan jóvenes) se sientan transgresoramente satisfechos porque rompen las reglas, pero no perciben que se esclavizan a los mismos vicios (y no me refiero a las drogas) mentales por donde nos sujeta este mundo. No somos libres. En ocasiones, el movimiento de los reflejos en la ventana del metro me hace creer que incluso lo que pienso no es mío. Nada soy yo. Limitada a un sólo cuerpo, a los discursos de la mente. A las ideas de cómo deberían ser las cosas y los momentos libres. Nada de eso soy yo. Esos pensamientos no son míos. Cuando creo que aquellos son un grupo de imbéciles, y cuando creo que esos otros viven un infierno y que, seguramente aquel es el chico más hermoso que he visto en mi vida, no soy yo. ¿Y el hambre? ¿Soy yo el hambre?¿Los instintos? Dudo de todo eso, soy todo eso. Pero eso no es un mundo, no es ni la milésima parte de lo que soy. Cuando vengo aquí y tengo un poco de libertad, es como la libertad de un perro encerrado que ha podido meter el hocico entre las rejas para olfatear a los que pasan. Esta bien, es un pequeño drama. La libertad está en extinción. La libertad que sentimos es un placebo con un disfraz relindo. Estoy segura de que la libertad es mucho más grande que esto. Y no sólo que esto. La libertad es mucho más grande que todo lo que pudiéramos alcanzar a ver, a tocar. Y la quiero.

d.

"---Pues yo tuve que pagar mi deuda de alegría a un mundo que muchas veces me fue hostil.
---Vivir ---dijo ella en ese diálogo incongruente en el que parecían entenderse---, vivir tan fuera de lo común que sólo vivo porque nací. Yo sé que cualquier persona diría lo mismo, pero el hecho es que soy yo quien lo está diciendo.
---¿Todavía no te has acostumbrado a vivir?
---No."

Clarice Lispector/ Aprendizaje o libro de los placeres.