La niebla en San Blas

Perro, Mike, cuéntame
esa historia de la niebla en el puerto
No había niebla y la historia
trata de un coquero, hombre
sencillo y afortunado.
Tenía un carrito de cocos,
vendía el agua y la carne
con limón y chile en bolsas de plástico.
¿Pero la niebla, Mike,
no decías que todo estaba
cubierto de niebla?
No. Era tarde soleada.
Antes, déjame te digo
en qué consistía su fortuna.
Su dicha era su mujer.
La más bella de San Blas.
Nos tenía embrujados.
Estaba que se caía de buena.
Todo sucedía en una cantina,
jodida como esta, con piso
de tierra, mesas de Cerveza Corona,
y una sinfonola mosqueada
que tocaba todas las de José Alfredo-
¿Pero la niebla, Mike,
no me contaste que apenas
podían verse las caras?
No. Espérate. La mujer
era el deseo de todos,
sí, pero nos lo callábamos,
digo, por un elemental respeto
al coquero, que era compa.
Todos, menos el hijo de un fulano
que ahora es diputado.
Ese cabroncito
alardeaba todo el tiempo,
decía que la reina aquella
tenía que ser suya.
Esa tarde, ya ebrio, el muy pendejo
comenzó a cacarear en presencia
del coquero, en su mera cara.
Que si él andaba en un Mustang
y el otro en pinche bici,
que si él era galán
y el otro prieto y feo.
¿Pero, y la niebla, Mike?
Ya dije que entonces no había niebla.
El coquero aguantaba,
aunque de lejos se veía
que se lo estaba cargando
la chingada del coraje.
Era hombre de silencios.
El otro siguió jodiendo, decía
que le iba a sonsacar a la mujer
y a ponerle casa,
que con él iba a saber 
lo que era coger sabroso.
Se pasó de lanza. Sin decir palabra,
en un mismo movimiento,
el coquero tomó un machete
y le rebanó de un golpe
la tapa de los sesos.
Tan fácil como te lo cuento,
como quien parte un coco ya maduro.
¿Y entonces, Mike, perro?
Entonces sí, ya caía la noche
y llegó la niebla, se posó
con su culo blando sobre San Blas.
Sólo se podía ver
el rojo reguero de sangre
y al muerto, sentado en su silla,
todavía agarrando su cerveza.
Del coquero nunca supimos más.
Se trepó a la bici y enfiló calle abajo.
Como si se lo hubiera tragado 
la densa niebla de esa noche.

(contado por Miguel Angel Hernández Rubio 1957-2010)

              Jorge Esquina (del libro Teoría del Campo Unificado)


Después de tres años de vivir en Los Angeles ¡por fin tengo un estudio! Vivía con libros en la "sala" el "comedor" la recámara y bueno, como la cocina era un área común me costaba trabajo invadirla también con mis notas y mis libros. Escribía en el comedor porque los dos escritorios de la sala estaban atiborrados de libros y papeles. Hoy, por accidente, porque ni lo había planeado (tal vez nunca lo hubiera planeado) tengo estudio por dos meses antes de dejar Los Angeles para jugar a las artes en otro lugar. Pero no sólo tengo estudio: ¡tengo soledad! así que me dispuse alegremente a trabajar en mi Hermes Rocket para darme cuenta que las teclas se pegan al rodillo ¡Pero si le acababa de dar mantenimiento completo! pensé, oh, no, eso fue hace cuatro años, cuando la usaba regularmente.
   Tanto tiempo sin tener un estudio. Casi cuatro años, wow. Pero bueno, hay recompensas por esos años de asinamiento: conozco mejor mi mente y sus reacciones cuando la escritura le falta. Conozco los extremos de mis pensamientos cuando deja de obedecer a la escritura:  no son agradables, créanme, pero ahora son parte de mi reino. Cuando el pensamiento se las ingenia para ponerme a escribir a toda costa, imagina cualquier clase de terror, construye cualquier clase de miedo, me rodea cualquier clase de sonido, de ambiente atroz, de deshaucio. Pero ahora, luego de tres años de entrenamiento puedo observar mi pensamiento como si fuera un gran dragón que danza para divertirme. No es que no sienta miedo, terror, odio hacia mí misma de vez en cuando, sobre todo cuando no tengo silencio y soledad para escribir; es que los siento y los observo sin reaccionar, como si esas emociones fueran una obra de teatro que me atormenta, una película que no me gusta. Los observo hasta que se marchan. Además desarrollé otra técnica: como el monstruo quiere escribir y yo sé que si no lo hago en el silencio adecuado y en el momento adecuado puedo entrar en un túnel que no me lleva a dimensión alguna (sino que, nada más me encierra y me desespera por semanas arruinando mi vida alrededor) entonces construí un libro para él, para el monstruo, en formato de blog (es lo más sencillo -espero que el monstruo no nos esté escuchando-), entonces abro ese blog y escribo y publico nada más para que el monstruo se sienta bien: Llamaré Dragón al monstruo, en honor a Cortazar y Dunlup para que no perciba mi rechazo, porque, a fin de cuentas ese Dragón hace conmigo lo que quiere, no es adorable, como el buen Fafner. Así que engaño al Dragón contándole otro libro para que no me mande al túnel de la desesperación. Así, y viajando al desierto, es como he logrado cierto equilibrio. Pero lo bueno es que ya estamos aquí. No tendremos los 2 meses completos de estudio peeeero, este momento es el que importa, percibir qué es lo que necesita mi querido Dragón. Mi Dragón egoísta necesitaba espacio, soledad y a Cortazar y a Dunlop, ese cóctel perfecto para espantar demonios.
Yo sabía que hoy tendría algo que celebrar. Ustedes saben que los premios en estos tiempos no significan, pero hay algunos que dan gusto. Como el American Book Award que acaba de ganar Heriberto Yépez junto a Gerom Rothenberg. Da gusto que un escitor mexicano, norteño, de mi generación y que cuya virtud (como aguja en un pajar) es no ser corrupto, obtenga uno de esos papelillos que funcionan en la matrix para que, quien lo recibe, se cargue de una identidad de truinfador un poco más intensa, más profunda... o si no alcanza a sentirse triunfante, por lo menos durante un año de veras creerá que nació para esos momentos en que se siente un escritor al 100% ¡viva!

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Los demonios estaban de vacaciones e, inocentes como pueden ser los lobos y las ositas, los nuestros llegaron a la conclusión de que habían vencido esa fuerzas del mal.
          Ah, amigo lector, jamás hay que cantar victoria, por lo menos en alta voz (pues los demonios, secreto que tenemos el deber de revelar a ti por tu gran paciencia, son extremadamente vanidosos y no demasiado inteligentes; si no dices en alta voz que los has derrotado, se contentarán con lo que consideran una política eficaz de hostigamiento, justamente cuando sus tácticas han perdido ya toda importancia a tus ojos. Pero si proclamas que han cesado de impresionarte, ten cuidado: esos seres que procuran sobre todo mantener las apariencias, se ofenden y la rabia que los domina los incita con frecuencia a llamar en su auxilio a toda una cohorte de demonios más poderosos que ellos y de los que pueden disponer llegado el caso a pesar de su pequeñez irrisoria). Esa norma habría de evitarnos más tarde, cuando comprendimos bien, muchos contratiempos en el curso de la expedición que aquí nos concierne; no obstante, como el lector inteligente lo habrá adivinado ya, en 1978 no habíamos avanzado mucho en los caminos del conocimientos, pavimentados de demonios, como estaban,

           Julio Cortazar y Carol Dunlop (de Los autonáutas de la cosmopista)
Sí, sé que no soy esa clase de belleza pero qué tal la sistemática selfie por la mañana en la cocina, y mis lentes de Cathy la Oruga. ¡Me encanto!



Uno de mis libros favoritos sobre los favoritos (lo he comprado ya como tres veces ¡me lo roban!): Los Autonáutas de la cosmopista, de Julio Cortazar y Carol Dunlop. Yum-yum




"Le pedí tan poco a la vida y hasta ese poco la vida me negó. Una hebra de sol, el campo, un poco de paz con un poco de pan, que no me pese mucho el saber que existo, y no exigir nada a nadie, ni que nadie exija nada de mí. Todo esto me fue negado como quien niega una limosna no por falta de bondad, sino por no tener que desabrocharse el abrigo para darla."

                                                                                           Fernando Soares

El cumpleaños es uno de nuestros primeros condicionamientos
ata nuestra percepción a una cantidad, a un número, a un juicio.

Ups, algo me está pasando en este país. El otro día toqué a un mesero porque se me olvidó que en este pais no se toca a las otras personas, no tuve ningún problema con el mesero, por su puesto... creo que era chino, y en china son los padres del buen masaje, pero tuve problemas conmigo: me sentí mal por tocar a otra persona. ¡Viva! El condicionamiento funciona. Hay personas que se sienten mal si tienen que responder una llamada telefóncia en medio de una cena, o dentro de un restaurante. Yo opté por dejar mi celular en casa cada vez que salgo, incluso cuando voy al supermecardo. Mi teléfono celular se ha convertido en un teléfono fijo. Antes no nos pasaba nada cuando no teníamos celular, salíamos y regresábamos para preguntar quién nos llamó o, si no había a quién preguntarle, entonces regresábamos a checar la máquina contestadora. ¿Qué nos pasa con las cadenas ahora? Pronto dejo Los Angeles por varios meses, lo que haré es dejar definitivamente esos meses mi teléfono celular en airplane mode, y revisaré los mensajes por la noche. En casa tendré teléfono fijo, que cuesta 10 dólares al mes ¿pueden imaginarlo, mexicanos, una línea de teléfono que cuesta 130 pesos al mes? Oh, no, Slim no nos lo permite: para nosotros los salvajes la comunicación telefónica es un lujo ¿verdad, Carlitos?Así que "mundo" me voy, pero mundo, he vuelto.
aquí (véanlo sin audio):
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aquí:
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¿Todavía les da vergüenza hablar solos? Bueno, una de las restricciones que nos impiden desarrollar nuestra creatividad es precisamente la percepción del soliloquio como un tabú, como puente hacia la locura. El miedo a la locura es el más efectivo represor contemporáneo. Recuerdo que trabajaba en la librería de un amigo cuando me dieron por primera vez el consejo de no "hablar sola". Estaba regando las plantas y es que, el soliloquio para mí es algo tan natural y como he tenido millones de conversaciones conmigo a lo largo de toda la vida, no recuerdo exactamente qué me platicaba cuando entró Rubén y me dijo "estás hablando sola". Asentí y le pregunté si eso tenía algo de malo (yo era muy joven en ese entonces). Creo que Rubén reflexionó y me dijo que no tenía nada de malo pero que los demás no lo veían bien. Entonces comencé a reprimir mis soliloquios ¡afortunadamente! No es que dejara yo de hablar con las plantas (o con mi plantita interior), es que dejé de hacerlo en horas de trabajo. Pero siempre, siempre, procuro tener un buen rato de la mañana para hablar conmigo, para contarme cosas, para ahondar en lo que recuerdo y cómo lo recuerdo. Para recorrer distancias platicando. Para analizar la realidad en la que vivo, los fenómenos sociales, las formas de control social y cómo son lanzadas y reproducidas hasta el cansancio porque, precisamente, no "recapacitamos"... esa también es una palabra que, en estos tiempos, ya sólo usan los locos. El soliloquio me impulsa después a escribir de esto o de aquello. Tengo amigos que me confiesan entre risas que se han sorprendido hablando solos durante alguna caminata. Recuerdo un amigo músico que me dijo que se había descubierto hablando solo y que, definitivamente, eso no estaba bien. Pero el soliloquio es una buena herramientas para quienes somos sobrepasados por la creatividad, por los estímulos de la imaginación, por el paisaje interno; cuando la creatividad se desborda, y somos capaces de ver tanto hacia afuera como hacia adentro,  una conversación con nosotros mismos puede resultar un gran alivio: poner orden a lo que percibimos, reflexionar. ¡Hay que platicarlo! A veces no hay interlocutores al alcance. Lo mejor de todo en el soliloquio es que nunca sabemos qué vamos a decir, de qué vamos a hablar. Es un lindo camino de descubriemiento, en verdad: inténtenlo ¡hablen solos! ¡escúchense! A muchos opinadores de la narrativa contemporánea les vendría bien, pero ¿de qué manera? Si no son conscientes de lo que dicen ni cuando ven videos de sus propias conferencias, incapaces de asomarse a sí mismos. Ah ¡este mundo mudo! este mundo donde no es bien visto que los pensamientos se manifiesten en voz alta, y yo pueda decir sola, sentada aquí, en la sala de mi casa: "Qué bien me siento hoy, como si en verdad alguna vez me hubiera enamorado. Como si conociera el amor. ¿No te parece triste?", e incluso en este mismo instante (como diría el aburrido Paz) me pregunto ¿qué es este blog sino una forma de soliloquio? ¿Es mejor el blog porque imaginamos que alguien nos escucha? ¿De donde viene esa necesidad de ser escuchado a toda costa? ¿Siempre que hablamos tenemos que pensar en los otros? ¿Es terrible hablar sólo para uno mismo? ¿Hablar para uno mismo es hablar para nadie? ¿Si nadie nos escucha es como si no habláramos? ¡aaaaaaah! A mí me gusta hablarme a mí: desconocidos, terminen de asustarse.
hola:


Ay, por favor. Ya dejen de decir que Jesús Gardea es el mejor escritor mexicano olvidado. Porque para empezar no está olvidado, y para terminar de nada sirven esos lamentos de cobija institucional arrastrada (con esperanzas de ir ganando silla). Hay que leerlo y punto. Leerlo es un reto, no cualquiera puede terminar de leer, por ejemplo "El agua de las esferas" o "El diablo en el ojo" (yo no he leído la segunda, y la primera me costó 10 años de visitarla y abandonarla, con serenidad y paciencia, hasta que un amigo me entregó la clave: léela como una experiencia). Afirmaciones como "fue un dentista que un día volvió a su pueblo" no dicen nada de la importancia de Gardea como narrador. Vamos, línea a línea (si es que lo han leído) cuéntennos. Porque incluso algunos de sus mejores amigos no ha podido con "Juegan los comensales" ¿Qué pasaba con el lenguaje de Gardea? ¿A dónde iba? Tampoco creo que sirva de mucho decir "debió haber hecho esto o esto otro" Gardea hizo lo que hizo, y en el más puro sentido zen: es lo que es. Ahí lo tenemos: hecho. Me maravilló El agua de las esferas recientemente, porque hay frases que adquieren profundidades filosóficas impresionantes, como entes individuales, pero que en conjunto son usadas para describir cómo un hombre saca algunos caracoles que están bajo su cama, llenos de polvo; los limpia, los pone sobre algún mueble, observa cómo los ha dañado el tiempo. Lo cuenta así a lo largo de muchas páginas, como si no pasara nada, pero cada deslumbre dimensional de la frase es lo que hace el camino lento: el pensamiento del personaje. A muchos opinadores mexicanos se les ha olvidado que los mejores narradores sostienen un pensamiento a lo largo de su obra, no sólo hechos. Un narrador no sólo describe: sabe pensar, y sostiene su pensamiento. Gardea no es leído por muchos, porque no es cualquier cosa. Sus juegos de lenguaje sí, son muy importantes, pero no son sólo torres, cascarones, están sostenidos por toda una experiencia de reflexión, de introspección. La maravilla de Gardea es manifestar miles de experiencias humanas en muy pocos hechos, a través de la forma en que sus personajes piensan. Sus personajes no sólo son actores. Tampoco me interesa tener razón, ¿eh? así que ni se lo tomen a pecho, No espero ni quiero una respuesta.
Pd. Ah, por cierto, a veces Gardea me recuerda a Juan Carlos Onetti, obviedades, ya saben, la creación de la ciudad imaginaria Placeres-Santa María y tanto en Los Adioses como en... ¿La muerte y la niña? Onetti describe personajes condenados por la percepción moralina de un pueblo que termina excluyéndolos: esta tensión del solitario, del rechazo social construido por las fantasía de un pueblo de mediocres, y el odio levantado de una comunidad hacia un sólo hombre. Creo que ya alguien lo había notado antes.

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"La prueba de que estoy recuperando mi salud mental es que cada minuto que pasa me vuelvo más permisiva: me permito más libertad y más experiencias. Y acepto el azar. Anhelo lo que aún no he experimentado. Mayor espacio psíquico. Estoy felizmente más loca. Y mi ignorancia aumenta. La diferencia entre el loco y el cuerdo es que el cuerdo no dice ni hace las cosas que piensa. ¿Me cogerá la policía? ¿Me cogerá porque existo? Se paga con la prisión la vida: palabra bonita, orgánica, mañosa, pleonástica, espermática, duróbila."
                                                                       Clarice Lispector


Estuve trabajando hoy y me preguntaba ¿cómo comparto el fragmento de Estructura que apareció en Alemania y en Bilbao? ya sé cómo, con este link del texto que subí a issui: ESTRUCTURA (fue muy divertido, hasta le hice su portadita.... No, no está la versión en alemán, por favor, no me la pidan... no tengo esos derechos). Paz y amorts.
Te pregunto: ¿Quién es ella? Tú dices: Ella tiene tantos yoes que ni yo mismo la conozco. Ella y no ella. Ella y su personaje, cuando aparecen juntas en un poema, que bebe en muchas fuentes, buscando la satisfacción de lo que no puede ser satisfecho, movidas por el llamado que nos abruma sin darnos cuenta de que ella no llega todavía, y por la renovada sed junto a la primavera. Ella y no ella; ella está presente y ausente; es como si su presencia sostuviera mi ausencia, y su ausencia cargara la presencia de los detalles. Pero ella se mueve con tantos nombres que es imposible saber si ella es ella, o una mujer que mi imaginación y deseo mercurial han inventado. Pero parace que ella es una invención, porque yo nunca confundo los nombres. Nunca llamo a otra por su nombre, su nombre que he olvidado porque lo usé muy raramente. 

Mahmoud Darwish
Albert Balasch (Barcelona,1971) y Tía Zanoguera (ignoro)




Insomnio, los síntomas del libro se agudizan (esto parace un chiste). Desde la puerta de mi recámara abierta, pude ver cómo entraba la luz de la mañana hacia la sala, iluminando el librero, una silla, la madera del piso. Desde esa perspectiva horizontal, desde mi cama, fue como contemplar una inundación de la memoria. Una aparición. Una inundación de luz que a esta hora de la tarde se ha ido, restando la fuerza de la belleza en cada cosa. ¿Te engañé, Abismo?
Y así es como cambio mis posts a borrador por temor a que algún ser querido se ofenda: me doy pena.

¡San Lorencito! Ya sé que mis amigos pondrán una veladora allá contigo, de mi parte. Y eit! no le hagan promesas en vano, que se queman.  Ya sabrás tú, San Lorencito qué pasa con mis amigos en Palestina, y qué más va a pasar con esta renuencia mía a ser parte de un mundo que me parece más que pura ilusión y, peor que eso, extravagancia y prepotencia. Amén.


No tengo ambiciones ni deseos
Ser poeta no es una ambición mía
Es mi única manera de estar solito.

Y si deseo a veces
por imaginar. ser un corderito
(o ser el rebaño entero
para andar esparcido por toda la colina
y ser mucha cosa feliz al mismo tiempo)
es sólo lo que siento cuando escribo a la puesta de sol,
o cuando una nube pasa la mano sobre la luz
y el silencio correr sobre toda la hierba.

[...]

Saludo a cuantos lean
alzando el sombrero ancho
cuando me ven en la puerta
apenas la carreta asoma sobre el otero.
Los saludos y les deseo sol
y lluvia, cuando la lluvia es justa,
Y que en sus casa tengan
al pie de una ventana abierta
una silla preferida
donde se sienten a leer mis versos.
Y que al leer mis versos piensen
que soy una cosa natural:
como árbol antigüo a la sombra del que, cuando niños,
se sentaban de golpe, cansados de jugar
y se limpianban el sudor con la manga del babero rasgado.

(Alberto Caerio)




Esta foto es extraña, pero me gusta. María Auxiladora y yo.
Septiembre, 2010.

al descampado

y ahora: Tendrás que SONREÍR No te queda menos que abrir tus puertas de arriba Airear las arcadas Balancear los aleros

y ahora Tendrás que ingresar de caballos en el viento o sonar a la par del agua corriendo

y ahora pues No te queda menos que liberar Esa pequeña porción de tus huesos que sólo sobrevive al descampado

Y entrenarla Afuera (tal vez a tu despecho) porque ella deberá enfrentar una Aireada Exposición Eternamente

(María Auxiliadora Álvarez. Caracas, Venezuela. 1956)
The underground city of Gaza
Por Amir Nizar Zuabi
 Diez años y siete operativos después, la misión está completa. La superficie de Gaza está totalmente abandonada. Todo Gaza se ha mudado bajo tierra. Hombres, mujeres y niños, una gran masa de personas.
Cavamos barrios enteros, calles, autopistas, escuelas, cines, hospitales. Cavamos reflejos idénticos de la vida que abandonamos arriba. Nos rendimos en el sueño de salir de la Franja de Gaza. En las promesas de levantar los bloqueos, para encontrar una solución al amontonamiento y a la hambruna y tomamos acción. Nosotros, quienes fuimos atacados por cielo, por mar, por los campos, que tuvimos una tonelada de bombas arrojadas sobre nuestras cabezas en secuencias sin sentido para asesinar, hemos dado la espalda a la vida. Nosotros, a los que olvidó el mundo, decidimos revirar con ternura, y olvidarlo de vuelta..
Desapareciendo del mundo, del miedo, de la sangre, el único refugio que nos queda es la tierra. Nos enterraremos a nosotros mismos en vida.
Ahora, 10 años después de que empezamos a cavar, la misión está completa. Profundo, profundo bajo el mundo viviente hay una ciudad entera – El ghetto de Gaza, una ciudad bajotierra. Es más moldeada y más fresca y suficientemente grande. Aquí, apenas si puedes oír las grandes bombas estallando, y el único golpe de los tanques destrozando las calles es un ligero temblor en el techo. Cavamos hacia abajo en el suelo de Gaza, a través de las capas del tiempo. Algunas veces encontramos huesos, remanencias –un cuarto contenía la quijada de un bruto, la trenza larga de Sansón y la cadera de Dalila, el hueso que alguna vez sostuvo la carne de una pierna explayada. Y encontramos dos pilares rotos de un templo ancestral. En uno, vimos un grabado: “Recuérdame, por favor, que he sido vengado de mis dos ojos.” El suelo arenoso de Gaza siempre fue el callejón de la desesperación y los desesperados.
Seguimos cavando más y más, con manos vacías, con las uñas quebradas, Cavamos tan profundo, tan rápido que anulamos los bloqueos y las fronteras y las definiciones del mundo de arriba. Cavamos bajo todo ese menosprecio, y entonces seguimos cavando más allá del límite y de el aliento de la tierra de la que éramos refugiados. Regresamos a ella, profundamente abajo en la tierra. Nos dimos cuenta que existía el derecho subterráno a regresar.
Al principio pudimos oír el clamor de Tel Aviv sobre nosotros. Oímos la propaganda que se oía gritando “Muerte a Gaza” “Muerte a los artistas” “Muerte a cualquiera que no aplauda” “Muerte a cualquiera que no señale la línea” “Muerte a la vida” Y oímos el sonido de los pasos que crecían organizados más y más, hasta que se convirtieron en una marcha militar que cablea todo.
Bloqueamos nuestros oídos y cavamos más profundo. No queremos oír nada, queremos irnos de aquí. Cavamos tan profundo que alcanzamos Estigia, el río de los muertos. El viejo barquero nos da una mirada desamparada da media vuelta y se va. ¿Qué bien haría ese barquito contra el lazo de sangre, la masa de personas, contra la gente de Gaza? Nadamos cruzando el río frío hasta que alcanzamos la fría rocosa orilla, y entonces seguimos cavando –más allá de la vida, y rápido más allá del tiempo.
Perdimos nuestro avistamiento ¿Qué tan buenos son los ojos en el cabeceo negro? Crecemos más blancos día con día, casi traslúcidos, como veladora. De polvo a polvo están las bendiciones en cada boca, silenciosos, ya no escuchamos nada. No el doble estándar, o los cientos de bombas, o los angustiosos gritos del atacante. Aquí sólo oímos el insistente mordisqueo mecánico de la tierra. Aquí en la oscuridad es únicamente pura, desesperación sólida, desesperación que nos hace cavar y cavar.
Y comenzamos a creer que si seguimos cavando todo el camino hacia el centro, si no paramos, si perforamos la tierra como un panal, si la hacemos voláti como la seda, tal vez súbitamente colapse sobre sí misma. Y entonces, como una charola con apiladas tazas de café y galletas que se estrella en el suelo, en un revoltijo de sobras y vidrios, todo estará mezclado junto. La parte alta y la parte baja se funden. Y las reglas van a cambiar. Y seremos capaces de decir con un vistazo de alivio. Aquí hay un trozo de cielo mezclado con un cuarteado trozo de mar; aquí está Shujaiyeh mezclado con Sderot; aquí está Zeitoun mezclado con el Monte de los Olivos; aquí está la compasión mezclada con el alivio; aquí está un ser humano siendo mezclado con otro. Y sabremos que fuimos salvados de la muerte en vida en la que estábamos atrapados, y ahora disfrutamos la vida de arriba, y con ellos construiremos una nueva tierra.  
Y la población entera se levantará hacia la superficie de la tierra, pálida y desteñida, cegada por el sol que pega en los campos. Y nos quedaremos en silencio, esperando a que se ajusten nuestros ojos a la luz. y mientras estemos ahí en silencio, el miedo y la ansiedad irán gradualmente aterrorizando nuestro corazón; mientras encontramos refugio en la Gaza subterránea, la tierra arriba tomó su propia vida, y despojada, fue dejada atrás.
Amir Nizar Zuabi es guionista y director.



ODA AL ÁTOMO

Pequeñísima /estrella, /parecías /para siempre /enterrada /en el metal: oculto, /tu diabólico fuego. /Un día/ golpearon /en la puerta /minúscula: /era el hombre. / Con una gran descarga/ te desencadenaron, /viste el mundo, /saliste /por el día, /recorriste /ciudades,/tu gran fulgor llegaba/ a iluminar las vidas, /eras /una fruta terrible, /de eléctrica hermosura, /venías /a apresurar las llamas del estío, /y entonces /llegó /armado /con anteojos de tigre /y armadura, /con camisa cuadrada, /sulfúricos bigotes, /cola de puerco espín, /llegó el guerrero /y te sedujo: /duerme, /te dijo, /enróllate, /átomo, te pareces /a un dios griego, /a una primaveral /modista de París, /acuéstate /en mi uña, /entra en esta cajita, /y entonces /el guerrero /te guardó en su chaleco /como si fueras sólo /píldora /norteamericana, /y viajó por el mundo /dejándote caer/ en Hiroshima./Despertamos. /La aurora /se había consumido. /Todos los pájaros /cayeron calcinados. /Un olor /de ataúd, /gas de las tumbas, /tronó por los espacios. /Subió horrenda /la forma del castigo /sobrehumano, /hongo sangriento, cúpula, /humareda, /espada /del infierno. /Subió quemante el aire/y se esparció la muerte /en ondas paralelas, /alcanzando /a la madre dormida /con su niño, /al pescador del río /y a los peces, /a la panadería /y a los panes, /al ingeniero /y a sus edificios, /todo/ fue polvo /que mordía, /aire /asesino. /La ciudad /desmoronó sus últimos alvéolos, /cayó, cayó de pronto, /derribada, /podrida, /los hombres /fueron súbitos leprosos, /tomaban /la mano de sus hijos /y la pequeña mano /se quedaba en sus manos. /Así, de tu refugio, /del secreto /manto de piedra /en que el fuego dormía /te sacaron, /chispa enceguecedora, /luz rabiosa, /a destruir las vidas, /a perseguir lejanas existencias, /bajo el mar, /en el aire, /en las arenas, /en el último /recodo de los puertos, /a borrar /las semillas, /a asesinar los gérmenes, /a impedir la corola, /te destinaron, átomo, /a dejar arrasadas /las naciones, /a convertir el amor en negra pústula, /a quemar amontonados corazones /y aniquilar la sangre. /Oh chispa loca, /vuelve /a tu mortaja/entiérrate /en tus mantos minerales, /vuelve a ser piedra ciega, /desoye a los bandidos, /colabora tú, con la vida, con la agricultura, /suplanta los motores, /eleva la energía, /fecunda los planetas. /Ya no tienes /secreto, camina /entre los hombres /sin máscara /terrible, /apresurando el paso /y extendiendo los pasos de los frutos, /separando /montañas, /enderezando ríos, /fecundando, /átomo, /desbordada /copa /cósmica, /vuelve /a la paz del racimo, /a la velocidad de la alegría, /vuelve al recinto /de la naturaleza, /ponte a nuestro servicio, /y en vez de las cenizas /mortales /de tu máscara, /en vez de los infiernos desatados /de tu cólera, /en vez de la amenaza /de tu terrible claridad, entréganos /tu sobrecogedora /rebeldía /para los cereales, /tu magnetismo desencadenado para fundar la paz entre los hombres, /y así no será infierno /tu luz deslumbradora, /sino felicidad, matutina esperanza, /contribución terrestre.

(Pablo Neruda)


...cada nudo
brota
sin desanudar

como cuerda
o



tallo

(André du Bouchet. Trad. del francés Jorge Esquinca)


Cohetes

Nunca lo comprenderán aunque sí, aman,
y quizá precisamente por eso quieren acercarse cada vez más,
mientras que tú las necesitas lejos, más allá de las carreteras, bosques,
ríos y ciudades; tendrían que pasar siglos,
terminar las grandes guerras, emerger reinos y
desintegrarse; la gente tendría que salir de vacaciones
en cohetes y regresar bronceada
de estrellas, y otras muchas cosas
tendrían que suceder -- pero ellas ya, a la mañana siguiente
se sientan todas fragantes e íntimas sobre tu escritorio,
balancenado sus desnudas piernas con seguridad desde
la ropa interior de encajes, y, al apresurarte a
tocar esa risueña hermosura,
te das cuenta de que nunca lo comprenderán.

(Alojz Ihan. Eslovenia, 1961)
Tú vives porque muchas balas perdidas volaron entre tus brazos y tus piernas y no dieron con tu corazón, justo como esa piedra imprudente no hirió tu cabeza. Tú vives porque el chofer notó, de último momento, a un chico gritando entre el camión y la pared a la que estabas aferrado. Tú vives porque otro chofer vió una camisa blanca al filo del camino en la oscuridad. Te salvó de los peligros de la noche y te regresó con tu familia que estaba ocupada tostando asunciones sobre las brasas de sus miedos. Tú vives porque la luz de la luna atravesó el agua y alumbró las piedras afiladas que te convencieron de que tu muerte no sería nadar en las aguas de la eternidad, sino más bien bastante dolorosa si saltabas al mar sobre esas piedras.

Tú vives sin saber cómo formular una simple expresión de gratitud: ¡alabada sea, alabada sea la vida! Preguntas tardíamente: ¿Cuántas veces morí sin notarlo? Siempre que lo notaste , devoraste la vida como un durazno, porque no hay mucho tiempo para temer a lo desconocido tanto como a la vida [...] 

Mahmoud Darwish (1941-2008) nació en la villa de Birweh, en Galilea, Palestina.

Be a child again: Teach me poetry: Teach me the rhythm of the sea: Return to words their initial innocence. Give birth to me from a grain of wheat, not from a wound. Give birth to me and take me back to a world before meaning, so I can embrace you on the grass. Do you hear me? A world before meaning. The tall trees walked with us as a trees, not as meaning. The naked moon crawled with us. A moon, not a silver platter, for a meaning. Be a child again. Teach me poetry. Teach me the rhythm of the sea. Take my hand, so we can cross this threshold between nigth and day together. Together we will learn the first words, and will build a secret nest for the sparrow, our third sibiling. Be a child again, so I can see my face in your mirror. As you I? Am I you? Teach me poetry, so I can elegize you now, now, now. Just as you elegize me!

                     Mahmoud Darwish, del libro In the Presence of Absence.
                                traducción del árabe by Sinan Antoon
And you, when you sing, you do not sing to share the night with someone. Nor do you sing to measure the rhythm of a time without sing or rhythm. You sing, because the prison cell tempts you to speak of what you lack in perfect solitude to the world outside: Fields come to you with the rustling of golden ears of wheat. The sun fills your heart with the light of oranges. The flowers on slopes, tousled like the hair of a wild girl, come to you. The aroma of coffee charged with the exhilaration of cardamom comes to you. As if you had never noticed before all the vastness and gentleness that exists outside and celebration of nature that you lacked.

Just as in poems and at dusk, obscurity celebrates clarity, because a secret focal point emits its rays in directions and words and deprives darkness of the eternity of attributes. Tiny memories visit you in a herd of goats while stags leap like pinecones on a mountain road. In every song there is a girl waiting at a bus station or on a balcony. On every balcony there is a handkerchief waving and a dove seeking refuge.

You are you and more.

You are inhabited, like a housing complex, by those climbing the stairs and those going down to the street. Inhabited by kitchen utensils, washing machines, and quarrels of married couples over the best way to peel potatoes and fry fish. A stomach cramp is followed by a metaphysical cramp: Do angels get colds?

You are you, and less.

(Mahmoud Darwish)
II
jo estava bé prou bé
tenía l'aire els ulls
els ulls a l'aire i tenia
tenia aixó i tot aixó
fins que---
fins que van a arribar

llavors aquí
a prop la cosa per somriure
poder pregar i estar-me-quiet
vencut correcte
fins que---
fins que van a arribar

jo estava bé estava amb tu
i era el teu amic el teu amant
ja saps
cadávers
fins que---
fins que van a arribar

llavors
ni mai em van trobar a faltar
ni mai vaig escapar
ja saps
paraules

(Albert Balasch)
Y así fue como, justamente, se hizo la guerra y nos abandonaron los pájaros.
Los zapatos tienen ganas de salir

Hace poco estalló una tormenta.
Ya ha pasado.
No tengo perro.
Pero sí zuecos.
Están junto a la puerta
ladrando.

     (werner aspenström)
qué bonito es aprender

"El país de los juguetes es un país donde los habitantes se dedican a celebrar ritos y manipular objetos y palabras sagradas, cuyo sentido y cuyo fin, sin embargo han olvidado. Y no debe sorprendernos que mediante ese olvido, mediante el desmembramiento y la inversión de los que habla Benveniste, liberen también lo sagrado de su conexión con el calendario y con el ritmo cíclico del tiempo que éste sanciona, ingresando así en otra dimensión del tiempo donde las horas pasan como "relámpagos" y los días no se alternan.
        Al jugar, el hombre se desprende del tiempo sagrado y lo "olvida" en el tiempo humano. "
                                                                         
                                                                             Giorgio Agamben (infancia e historia).
Buena señal ha sido dejar una red social y abandonar otra en el sentido personal y dejarla abierta, para que no digan que estoy loca, en tuiter @DoloresDorantes. La vida me ha puesto en momentos difíciles y gozosos en estos últimos meses. ¿Recuerdan el taller de Cielo Portátl que me ha costado reflexiones obsesivas y desvelos pensando en la creatividad y cómo provocarla? Pues ya. Nos han invitado a concretar el experimento. El experimento me emociona y me atormenta ¿pueden imaginar de qué forma? Antes de tener que cambiar mi vida drásticamente tomaba esas materializaciones de mis ideas como un proceso normal, natural "tengo buenas ideas, a alguien le gustan: se concretan, trabajamos, etc." pero después de darme cuenta que mis ideas han molestado al grado de poner literalmente en riesgo ese hermoso corazón que tengo, cada vez que una de mis ideas resulta y camina y cobra vida, no puedo evitar sentir una responsabilidad gigantezca y muuuucho miedo (pero no importa, me lo aguanto). Entonces mi percepción a cambiado para bien, de ver sólo la maravilla manifestada de mi ingenio (cuánta soberbia), a dar los pasos temblorosillos de cualquier principiante, pero con las tablas de una señora que sabe, más o menos, con lo que experimenta (porque no hago nada, nada es mío, no logro nada -no es esa la intención-). Que una comunidad se ponga en nuestras manos, entre a nuestras ideas, se abra a que nuestras ideas ocupen sus espacios, es un gran privilegio, pero también es una enorme responsabilidad, uno despierta experiencias en los otros. Uno ha creado un taller para eso. Nunca voy a estar segura. Pero de todos modos lo voy a hacer. Por la sensación de presenciar que la maravilla pasa por encima del miedo. Siempre. Y es increíble. Como si estuviera en cada avance que damos con este taller, en la presencia de un milagro. No tengan muchas expectativas. Que el milagro es que los espacios, los momentos y los desiertos se confabulen para dejar actuar a la mente de Cielo Portátil dos o tres días enteros, donde tiene que ser: en la frontera. Ah, digo frontera y se me entibia el corazón. La línea que marca los procesos por donde avanza el mundo, hacia donde va el mundo: esa línea caliente, caliente como la vida, como el latido de la vida. Les decía que ese es ya el milagro, no vayan a esperar que a todos se les abra el corazón y caigan vencidos ante sus propios potenciales artísticos, que de eso no se trata. Se trata sólo de tener la conciencia de que la creación se manifiesta en el propio cuerpo, que la creación no es necesariamente acción, que la creación es un estado al que entramos antes de hacer, observado, escuchando, percibiendo. Porque crear no es sólo hacer, es manifestar. Que lo que pensamos, percibimos, sentimos y somos se manifieste fuera de nosotros, cobre su propia vida. Y después de eso podemos subirnos a un camión que nos lleve a casa, ya absortos en otra dimensión listos a ver el mundo de manera distinta. A mí me sucedió, por ejemplo, después de haber estado en un concierto de Penderetsky (perdonen el error), no me di cuenta hasta que sentí el contraste de la lluvia, las luces y el cristal, avanzando como avanzaba mi cuerpo dentro del autobús, en medio de la noche, rumbo a mi casa, y en mi casa observé esa vida. Una vida que era y ha sido un transcurso constante, que pareciera que nunca llega a ninguna parte, que nunca se detiene. Pero se detuvo ese día. Y me di cuenta. Después de que mi mente fue visitada por ese gran concierto. Ese tipo de estados queremos provocar. Ese tipo de manifestaciones de existencia. ¿Y qué tal si resulta?

d.
trampa no come trampa

"8.- Nous sommes venues visiter ton lit. Une grappe de fillettes. Tout était trés ambigu. Nous sommes venues. T'aborder. Chercher tes mains pour la torture. Te salir pour ton réveil. Nous sommes une grappe de filletes qui jouent á s'embrasser. En te prenant les mains. Eblouissement. Nous ne faisons rien de mal. Nous ne sommes ni douleur ni fatigue ni mort."

"8.- We kwamen je bed bezoeken. Een troep schatjes. Alles was heel dubbelzinning. Alles was zonder bloed. We kwamen. Om je te enteren. Om jouw handen to zoeken voor de marteling. Om je vuil te maken voor wanneer je wakker wordt. We zijn een troep schatjes die spelen dat ze elkaar kussen. En jouw handen pakken. Verblind ons. We doen niets kwaads. We zijn pijn noch vermoeidheid noch dood."

¿Esto lo escribí yo? pues dicen. La traducción al francés fue de Victor Martinez. La traducción al holandés es de Mariolein Sabarte Delacortu. Este texto es parte de una selección más amplia de Estilo que apareció en edición de BOZAR en Bruselas. ¡Francés! vaya.

*
trampa no come trampa

*
Juro que me río de casi todo. Que tengo una plática alegre. Que me gusta salir (de vez en cuando, muuuy de vez en cuando) a lugares donde la gente se reúne. No es que sea precisamente una casca rabias. Pero creo que quienes me llaman con la intención de que este yo les funcione como el divertimento de algún espectáculo político no me conocen. Apenas aterricé, recibí un mensaje grabado de una persona que me invitaba a presentarme este sábado en un "evento" donde me darían un reconocimiento público por mi "poesía" (que puedo apostar ni siquiera ha leído). Ustedes saben que el culto a la personalidad es un anzuelo que pocos podemos esquivar. Uno cae en los altares de la vanidad y se exhibe como vil payaso o títere de intereses políticos. Ah, pero se trata de un "reconocimiento" y ¿qué van a reconocer? ¿que soy escritora? eso ya lo sé, nací con ese destino que acorrala a quienes damos patadas de ahogados dentro de este pantano. Agradezco profundamente a la vida que alguien se fije en mí, que me den trabajo, que piensen en mí positivamente, aunque las intenciones no sean las más claras. He llegado a pensar que un autor no necesitaría ni de la autoría. La autoría, como la personalidad, son asuntos que salen sobrando a la escritura, cuanti menos los premios, los "reconocimientos", las llaves de la ciudad. Bueno, pérense a que me muera y ya, entonces, hagan del rídiculo en que me he convertido, lo que les de la gana (no tengo herederos). ¿Pero ahorita? ¿Piensan que me voy a subir a un templete por un papelito y unos cuantos aplausos? ¡Renten una foca! (y aún así, eso lleva karma, porque es abuso contra esos seres más altos: los animalitos).

d.
Que aquí nos mandan saludar, por si se nos había olvidado:




Ugalde, el mesero, no es el que es, es cabeza de puente, la punta de una rama moviéndose, viviendo en el aire de los otros. La luz de las tormentas, claridad en el árbol extremo; en las arenas de aquí, fulgor para unos cuantos. Porque el fulgor ofende. Grano de sal que licua la carne de domésticos caracoles. Y siempre dirá no conocer ni sombra de los mares.


Dadas las circunstancias y reconociendo el amor que me tiene mi país, debo confesar que soy chapina. ¡Viva Guatemala!
Mi siguiente fichita (de esas que contribuyen al culto a la personalidad) de autor. Dirá: Tziquin Ak'bal, nació en Sumpango, Santiago Sacatepéquez, Guatemala, donde conoció el amor de los barriletes que, con ojos de sol y de serpiente, contemplaron su nacimiento para después elevarla por cielos radicales de los que no baja desde entonces. Por eso no se cuadra.

d.


Cristalina ágata parecía el ojo izquierdo. Como a un goterón de agua, lo llenaba la luz de afuera; el ojo que realmente miraba, y al que se dirigían las miradas del portador, era el derecho: a su esférico vidrio, defendiéndose o huyendo del fuego cercano, se asomaba, potencia agudizada, el alma.

Jesús Gardea (El biombo y los frutos)




Dios los oía zurear. Dios no se reconocía en el arrullo de metálico timbre. Movía hacia atrás un pie como la ola que se retira y vuelve al mar. 

Jesús Gardea (El agua de las esferas)