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Vivimos tiempos peligrosos. No lo digo para asustar. Vivir sin miedo es la mejor manera de vivir. Pero una cosa es vivir sin miedo y otra cosa es la incapacidad de ver lo obvio. Antes solía decir (y cuando digo antes, me refiero a hace 5 años, aproximadamente... osea... no es un antes muy antes) que si no éramos blancos estábamos enfrentando tiempos peligrosos. Ahora creo que también los blancos sin recursos económicos están corriendo el mismo riesgo que todos nosotros, los que no somos blancos. También, como en broma, varias veces he dicho que si Trump se reelige, iré formándome en la línea que lleva hacia los hornos. No todos los exterminios son iguales, no se ofendan. Cuando digo hornos me refiero a otra clase de hornos. Porque ninguna guerra es como la pintan ¿verdad? El intento de exterminio más difundido en el mundo entero ha sido el exterminio del pueblo judío en manos de ya saben quién, es nuestro referente, por lo tanto cuando nos dicen guerra pensamos en esos negros y blanc…
No sé a quien contarle lo que siento. Así que vengo aquí a contarle a nadie. A no contar. Hoy salí del cine, después de ver una película de acción cualquiera y mientras me trasladaba a casa vi un anuncio espectacular que anunciaba a Pitbull. Me pareció increíble. La realidad que me rodea me parece increíble, no por maravillosa, sino por falsa. La realidad que se me presenta me parece un set armado por mi propia mente. No es terrorífico ni nada por estilo, es sólo falso. Como si se tratara de un holograma. Tampoco es triste. La profundidad de esa construcción me parece fantástica, aunque la construcción en sí es sólo eso... una realidad vacía encima de la realidad natural. Mi ex y yo decidimos ser amigos y ayer estuvo en mi casa. Estábamos sentados uno frente al otro, y mientras hablaba pude percibir exactamente lo mismo que sentí al salir del cine: se construía una ilusión con su charla. Y si yo respondía a lo que fuera que estuviéramos platicando, percibía exactamente lo mismo: &quo…
Qué año! Cuántas cosas derrumbándose en el mundo, desde glaciares hasta estructuras políticas. Yo no dejo de tener esperanza (en una América Unida -como Simón Bolivar soñó, ya saben) pero, pese a las esperanzas, tal vez sea por la edad, también vivo derrumbes. Terminé con mi novio, dejé la organización budista en la que estudié por más de 10 años, comencé a estudiar cosas nuevas y tomé decisiones radicales en cuanto a la manera en que me interesa estar presente dentro del "mundo" literario. Todo porque decidí poner mi consciencia en lo que realmente importa y decidí reservar toda mi energía para lo que importe y sea conveniente para mí. Así que bueno, tuve que decirle al amor: me importas, pero no me convienes, ja! Las transformaciones no suceden de un día para otro, fueron despedidas gestándose, decepciones profundas, aceptaciones dolorosas de la realidad para poder saber dónde he estado parada y actuar en consecuencia. Así que mi año, digamos, comenzó desde el año pasado.…
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we were: proliferation




No sé cuántas veces he comenzado un post con la palabra últimamente. Creo que si regreso a contar me encontraría con la vergonzosa certeza que intuyo. En estos días me he preguntado ¿qué es ser escritora? Nunca antes me lo había preguntado, no me importaba. De hecho, no me importa, pero estos días... estos días... no es que dude de mi vocación ¿cómo podría? Lo que no sé es si llamarme escritora en estos tiempos en los que me parecen más importante otras cosas: la dignidad humana, por ejemplo (defendiéndose cotidianamente) y los mecanismos de mercenario que desarrollamos para sobrevivir... Nos gusta pensar que hay algo sublime que guía la vocación de un escritor, algo sublime que lo conduce a inspirarse y construir... nos gusta creer en el escritor como un iluminado pero obscurecido por las circunstancias... nunca nos preguntamos ¿cómo es que esas circunstancias se construyen? No nos gusta saber que somos parte de las circunstancias oscuras en las que habita cual…
Bueno, pues cambio de template, como ya vieron... la foto de fondo es de Palestina, un mural que representa poco antes del cruce conocido como Calandia Checkpoit. Antes de entrar a Hebrón.

*por si tenían pendiente
Desde que tengo memoria la escritura ha sido mi refugio. Incluso antes de saber leer y escribir, sólo contemplar el lenguaje escrito en revistas me provocaba inventar lo que la escritura codificaba en realidad. Ahora no estoy tan segura de si es que tengo vocación de escritora. En la juventud era un desafío porque fui muy consciente de los obstáculos que una negrindia y sin dinero enfrenta dentro del mundillo intelectual mexicano. Decidí crear lo propio. Vivo sólo con lo suficiente para vivir porque soy libre pero para los ojos neoliberales no soy libre, sino pobre. Yo en cambio me considero dueña de mi tiempo y de mi territorio. Hablaba del mundo intelectual machista, racista y clasista mexicano, incapaz de abrazar algún tipo de diferencia (en México, desde la creación de instituciones gubernamentales que "apoyan" el pensamiento, el arte y la cultura; el posicionamiento como artista es un clase asquerosa "estatus" social y gubernamental)..  a la diferencia, en Mé…
Ayer no dormí. Soy adicta a el azúcar y llevo exactamente 7 días de abstinencia. Las adicciones son cosa brava. El azúcar es un veneno terrible. Ser romántico también lo es. Padezco esos 2 envenenamientos. Las adicciones vuelven la vida miserable. Apenas estoy comenzando a observar mi absurda manera de relacionarme a través del enamoramiento, por ejemplo, a observar el error de mis demandas: atención, adoración, obediencia, suavidad, contacto. La vida definitivamente no es así. Por lo menos no la vida humana y responsable. Las personas quieren fundar sociedades con-sanguíneas para vivir cómodos y seguros, no grupúsculos de jaurías amaestradas para ser felices. Ya casi lo comprendo. Cosas que he ido aprendiendo con los años. Estoy tan acostumbrada a relacionarme sentimentalmente con magos que se lanzan a la vulnerabilidad del amor de espaldas y sin ver, que había olvidado cómo relacionarme con un hombre normal (como tú dices), que antes de lanzarse mide la distancia, calcula el salto,…
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Hoy recibí por correo el número de la revista francesa Consecuence, que publicó 2 capítulos de la traducción de mi libro Copia. La traducción es de Victor Martínez.  Copia es un libro que escribí hace tres años, inter-actuando via Skype con el investigador Ariel Vercelli. La convivencia con Ariel fue fundamental para poder crear este libro que también incluye epígrafes tomados de una de sus tésis académicas. Abrir el paquete hoy y encontrar la traducción al francés de Victor Martinez y ver Copia tomar forma real... no es que no fuera real, pero sólo he visto Copia en fragmentos en versiones al inglés y al holandés dentro de una pequeña plaquete que dista mucho de lo que fui creando para este libro, porque Copia es un libro conceptual... decía que al ver Copia de forma real recordé lo que platicaba aquellos años con Vercelli en relación al concepto y su capacidad de fuente infinita "copiosa". 








El formato de Consecuence es más cercano al espacio que yo construí para Copia. Co…
En estos tiempos es fácil decidir, lo que no es fácil es actuar de acuerdo a lo que se decide. Es decir, es simple comprender los mecaniamos capitalistas que están destrozándonos el corazón y el mundo,. pero es muy difícil en nuestro día-día resistir a las comodidades que el capitalismo significa. Estudio e investigo muchas cosas, entre ellas las dinámicas que producen la sanación en nuestro cuerpo vinculadas a circunstancias emocionales y mentales (asunto bastante new age, dirán algunos, pero que en la práctica consiste llanamente en conocer nuestro poder y aplicarlo científicamente to-dos-los-dí-as: yo he sido una mujer enferma, enferma por la persecución) pero no es que haya cambiado de tema de tajo, como suelo hacerlo, es que hablaba de la resistencia y, cuando estudiamos los canales energéticos del cuerpo humano ligados al sistema nervioso, sabemos que es la resistencia lo que produce el bloqueo y es el bloqueo lo que se convierte en enfermedad. Para desbloquear los canales ener…
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El año pasado vi una exhibición de Irene Kopelman, en Witte de with de Rotterdam y mi corazón cambió.  O más bien diría que mi corazón regresó a no sé qué parte de mí, y se acomodó. Mi corazón volvió a acomodarse. Llevaba mi corazón más de 10 años amando los rojos, los destellos y las estridencias y, sin esperarlo, mi corazón se encontró en esto. Desde entonces regresé a mi departamento y quise rodearme de otras cosas, de colores que daba por sentado y a los que sólo me acercaba en algún paseo, en algún paisaje. Esta colección de Irene Kopelman, me recordó tanto un atardecer que encontré sin esperarlo en un paseo en los Angeles. Un dorado pero silencioso, una vitalidad callada. Algo que no necesita mostrarse porque es pura presencia. ¿Se imaginan llegar a una cita a ciegas, doblar la esquina y encontrarse con una presencia así, esperándolos, y que los salude como si nada desde esa naturaleza profunda de lo que sólo es, como si la naturaleza entera de la tierra los saludara precisamen…
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Hoy, definitivamente no quería despertar. Soñé que tú y yo estábamos en una casa de East LA, llena de gente. Y bailábamos. Me gustan las casas de East LA o de Boyle Hights, llenas de chicanos. Estábamos en una cocina, todos apretujados y yo comenzaba a escuchar la música y te sacaba a bailar. Estoy llorando. Qué sueños absurdos. Llorar por una experiencia tan simple. La simplicidad de dos personas que tienen la alegría suficiente para bailar. Teníamos la alegría suficiente. Por eso estoy llorando mientras lo escribo. El 8 de noviembre tuve la alegría suficiente para bailar. Era una alegría a medias, pero suficiente: Lula, el expresidente de Brasil salía de la cárcel para enfrentar su proceso en casa #LulaLivre. La alegría que da el alivio de saber que, por lo menos, no lo van a matar. Soy muy inocente. O la simplicidad en la que me he sumergido para sobrevivir sin extinguirme me ha llevado a un estado bruto, quizá. Me hace feliz bailar, igual que a tanta gente. Ganas de festejar algo…
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Son pocos los momentos que tengo últimamente para entrar aquí, y son pequeñas cosas las que me impiden acceder a esta bitácora virtual desde otros sitios. Pequeñas, sencillas y simples las cosas que me frenan. Me sorprende. Como el tipo de teclado, por ejemplo. No vengo aquí sólo porque ando cargando mi laptop de un lado a otro y desde hace un año no he encontrado la manera de hacerle entender que escribo en español y que necesito la ñ y los acentos. Desespero y dejo de practicar mi escritura. Para mí, ustedes saben, este ha sido mi lugar interior. Una especie de alimento. No es sólo el deseo de decir hacia una audiencia. Sino esa sensación de estar en un lugar íntimo, diciendo. Como cuando hablo sola por la casa. Siempre he tenido la sensación de que este es un lugar seguro, que nadie me lee. Yo sé que es una sensación falsa. En fin. Estoy entrando a ese momento del año en que puedo hacer 2 cosas: dedicar 2 meses a escribir, o viajar y dar presentaciones aquí y allá, alegrar mi cora…
No sé qué decir de buena manera. Pero ¿acaso hay una buena manera de decir? Por lo menos hoy estoy frente a mi computadora de escritorio, en mi casa, y no en una laptop no sé dónde... buscando acentos y eso. Escribo muy poco a mano. Escribo casi nada a mano. Meh. No escribo a mano. Me he vuelto un animal de teclados creyendo que escribo en esta hoja ficticia.  Bueno, ya se darán cuenta que es más de media noche, antes ni los horarios, ni las plataformas eran de mucha importancia para mí. No sé qué me pasa, no sé quien soy.  Pero descubrí algo. Descubrí que había estado viviendo, desde hace diecinueve años, diciendo sí a la gente que quiero, sólo por miedo. También me he vuelto cursi, como podrán ustedes ver. No me reconozco! jajaja. A lo que voy es que hace diecinueve años me entró ese afán de aprovechar cada segundo con la gente que quiero. Tampoco es que quiera a cientos o a millones, son cuatro o cinco personas nada más. Siempre estaba dispuesta a verlas, a salir con ellas, a viaj…
El año pasado hice una pregunta sobre el racismo en Rotterdam, Holanda, y me fue respondida.

En ocasiones, las respuestas a nuestras preguntas no aparecen envueltas como regalo o en paraísos con vista al mar y sábanas de seda. Si uno quiere conocer el lado oscuro de la humanidad, que es el equivalente potencial al lado oscuro que vive en nosotros mismos, y hacemos esa pregunta con intención pura: vamos a ver, y muy probablemente lo que vamos a ver nos va a partir la cara o el corazón, pero conoceremos la verdad.
Supongamos que quiero entender lo que siento esta vez, por primera vez, durante el proceso de lo que siento quiero entender lo que siento. Supongamos que, por primera vez tengo la intención de entender lo que siento durante el proceso exacto de lo que vivo. Y, supongamos, que no tengo antecedentes o referencias a las que recurrir. Supongamos que estoy sola viviendo una experiencia y quiero comprenderla. Supongamos que no hay ciencia que detalle lo que sucede químicamente al cuerpo. Sólo quiero entender. Estoy en el centro de mis antebrazos hinchados, por ejemplo. Mis dos manos como guantes de plástico cargados de agua. Pero quiero comprender, y comprendo. Comprendo que es un proceso, y que mi biología está yendo hacia alguna parte. También comprendo que cuando paso una mano sobre otra haciendo una caricia, una especie de alivio se manifiesta. Lo único que me queda es intentar comprender el proceso biológico que sucede en mi cuerpo. Las reacciones que han hecho que mis brazos se hinch…
Estoy aquí porque comienzo a escribir un libro nuevo. Mis libros nuevos comienzan así. Digo comenzar, pero no es comenzar. Estoy continuando un libro, como siempre. Hace tiempo que realmente no comienzo nada. Los últimos libros que he escrito tienen que ver, decididamente, con colaboraciones, con otras artistas u otras escritoras. Ya saben, el libro con Zoe Leonard, cuyo trabajo me fascina. Ahora mismo tengo un deadline para un libro sueco. No sé. Pero mis días han sido tan extraños. Como el punto localizado que soy, donde se manifiesta una realidad global, supongo. Y la realidad global se ha sentido extraña últimamente. Trabajo con un grupo de 150 personas y les doy una clase de meditación cada semana, por ejemplo. Esas son las incidencias en las realidades globales desde mi diminuta localización. Un punto localizado, corriendo de forma distribuida por esta red. Ya. Los pongo al día de mi existencia: ahora tengo 8 tatuajes. En diciembre, me tatué una flama en la mano derecha y cuand…
Meri Jan, Meri Phool, Meri Dil... 
perdonen, queridos lectores, que ya saben mi corazón que es como una flor, conoció a otra flor... aunque no lo parezca: llegó la primavera!
#metooescritoresmexicanos Una forma de construir carnita placentera sobre mi semilla dura de la verdad, es mi pareja, o mis amantes, ya saben: siempre estoy enamorada de alguien (como de ti, por ejemplo). Entre más enamorada estoy pienso mejor, escribo mejor. Creo que he conocido a los hombres más hermosos y brillantes del mundo. Soy amiga de todos mis ex, excepto uno que está para el #metoo (no es escritor, así que)... pero hasta la fecha, desde mi primer novio, hasta el amor de mi vida siguen en contacto conmigo, hay amor entre nosotros porque lo que yo construyo siempre tiene que ver con el amor.  Me gusta vivir con amor. No me gusta relacionarme con odio. Hace años que no me relaciono sentimentalmente con ningún hombre mexicano y, cada vez que mis amigas me pregunta la razón, mi respuesta es la misma: me gusta relacionarme con amor, construir amor, y los hombres mexicanos (lo descubrí cuando dejé de salir con ellos, sentimentalmente hablando) sostienen relaciones sexuales con odi…
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Sigo muy cansada, oigan. No mentalmente o emocionalmente: físicamente. Creo que, una de dos: o ya no puedo viajar tanto como lo he hecho últimamente; o necesito acostumbrarme al ritmo de estos viajes y ya está. Pues ya está. Creo que me voy a decidir por lo segundo. No sólo aterricé hace un mes y todavía no siento que he aterrizado, sigo usando la ropa que tengo en las maletas. Qué curioso, cuando escribí desde un rostro inmutable, sentí cómo creció en mi mente un emoticón riéndose hasta las lágrimas. Eso es la vida. Ya no expreso vida desde mi rostro. Tal vez es eso. Todo sucede dentro, como códigos para formar stickers que no llegan a la superficie, sino que buscan un botón para transmitir con los dedos. Hace tanto que no te veo, que cuando nos volvamos a encontrar, tal vez ya no sepa cómo relacionarme sin una computadora de por medio. Qué tiempos. Tiempos de verdadero cansancio, supongo, pero al mismo tiempo, tiempos de mucha creación. Vivir anclada a un ordenador me permite conec…