En medio del acostumbrado cambalache con las palabras

Pensé salir con algo grande,
pensé alpinizar el hecho mosquiteril
de que me sentía cansado e inseguro
de si eso servía para algo.

Entonces llamaron a la puerta.
Allí estaba la ancianita de la casa
que quería que le testificase una firma
y que se ofrecía a testificarme algo a mí.

Y nos testificamos mutuamente nuestras vidas
y sin pisarnos mutuamente nuestros respectivos callos
los discutimos profesionalmente un buen rato

hasta que nuestros nombres y callos desaparecieron
más allá de las montañas.

w.a.




¡Quiero coloooor! ¡Es agosto!





La ciudad

No soy una persona apolítica.
Tengo mi opinión sobre cómo deberían
hacer las cosas en este país para obtener buenos resultados.
Considero que la paz es nuestro pensamiento más valioso.
Pero yo no quiero destrozar
con la tijera de los grandes sueños
el tejido de los sueños pequeños.
Es la hora del día
en que el remolcador Rex zarpa rumbo al archipiélago
para traernos la salida del sol.
Es la época del año
en que el gigante de las montañas de Skinnarvik
lleva el pelo cubierto de lilas.
Pronto abrirá sus fauces y escupirá
sobre la ciudad una bandada de gaviotas reidoras.
Me parece hermoso, sencillamente.
Me parece humano, a veces.

(Werner Aspenström)
Tú vives porque muchas balas perdidas volaron entre tus brazos y tus piernas y no dieron con tu corazón, justo como esa piedra imprudente no hirió tu cabeza. Tú vives porque el chofer notó, de último momento, a un chico gritando entre el camión y la pared a la que estabas aferrado. Tú vives porque otro chofer vió una camisa blanca al filo del camino en la oscuridad. Te salvó de los peligros de la noche y te regresó con tu familia que estaba ocupada tostando asunciones sobre las brasas de sus miedos. Tú vives porque la luz de la luna atravesó el agua y alumbró las piedras afiladas que te convencieron de que tu muerte no sería nadar en las aguas de la eternidad, sino más bien bastante dolorosa si saltabas al mar sobre esas piedras.

Tú vives sin saber cómo formular una simple expresión de gratitud: ¡alabada sea, alabada sea la vida! Preguntas tardíamente: ¿Cuántas veces morí sin notarlo? Siempre que lo notaste , devoraste la vida como un durazno, porque no hay mucho tiempo para temer a lo desconocido tanto como a la vida [...] 

Mahmoud Darwish (1941-2008) nació en la villa de Birweh, en Galilea, Palestina.

Be a child again: Teach me poetry: Teach me the rhythm of the sea: Return to words their initial innocence. Give birth to me from a grain of wheat, not from a wound. Give birth to me and take me back to a world before meaning, so I can embrace you on the grass. Do you hear me? A world before meaning. The tall trees walked with us as a trees, not as meaning. The naked moon crawled with us. A moon, not a silver platter, for a meaning. Be a child again. Teach me poetry. Teach me the rhythm of the sea. Take my hand, so we can cross this threshold between nigth and day together. Together we will learn the first words, and will build a secret nest for the sparrow, our third sibiling. Be a child again, so I can see my face in your mirror. As you I? Am I you? Teach me poetry, so I can elegize you now, now, now. Just as you elegize me!

                     Mahmoud Darwish, del libro In the Presence of Absence.
                                traducción del árabe by Sinan Antoon
And you, when you sing, you do not sing to share the night with someone. Nor do you sing to measure the rhythm of a time without sing or rhythm. You sing, because the prison cell tempts you to speak of what you lack in perfect solitude to the world outside: Fields come to you with the rustling of golden ears of wheat. The sun fills your heart with the light of oranges. The flowers on slopes, tousled like the hair of a wild girl, come to you. The aroma of coffee charged with the exhilaration of cardamom comes to you. As if you had never noticed before all the vastness and gentleness that exists outside and celebration of nature that you lacked.

Just as in poems and at dusk, obscurity celebrates clarity, because a secret focal point emits its rays in directions and words and deprives darkness of the eternity of attributes. Tiny memories visit you in a herd of goats while stags leap like pinecones on a mountain road. In every song there is a girl waiting at a bus station or on a balcony. On every balcony there is a handkerchief waving and a dove seeking refuge.

You are you and more.

You are inhabited, like a housing complex, by those climbing the stairs and those going down to the street. Inhabited by kitchen utensils, washing machines, and quarrels of married couples over the best way to peel potatoes and fry fish. A stomach cramp is followed by a metaphysical cramp: Do angels get colds?

You are you, and less.

(Mahmoud Darwish)
II
jo estava bé prou bé
tenía l'aire els ulls
els ulls a l'aire i tenia
tenia aixó i tot aixó
fins que---
fins que van a arribar

llavors aquí
a prop la cosa per somriure
poder pregar i estar-me-quiet
vencut correcte
fins que---
fins que van a arribar

jo estava bé estava amb tu
i era el teu amic el teu amant
ja saps
cadávers
fins que---
fins que van a arribar

llavors
ni mai em van trobar a faltar
ni mai vaig escapar
ja saps
paraules

(Albert Balasch)
Y así fue como, justamente, se hizo la guerra y nos abandonaron los pájaros.
Los zapatos tienen ganas de salir

Hace poco estalló una tormenta.
Ya ha pasado.
No tengo perro.
Pero sí zuecos.
Están junto a la puerta
ladrando.

     (werner aspenström)
qué bonito es aprender

"El país de los juguetes es un país donde los habitantes se dedican a celebrar ritos y manipular objetos y palabras sagradas, cuyo sentido y cuyo fin, sin embargo han olvidado. Y no debe sorprendernos que mediante ese olvido, mediante el desmembramiento y la inversión de los que habla Benveniste, liberen también lo sagrado de su conexión con el calendario y con el ritmo cíclico del tiempo que éste sanciona, ingresando así en otra dimensión del tiempo donde las horas pasan como "relámpagos" y los días no se alternan.
        Al jugar, el hombre se desprende del tiempo sagrado y lo "olvida" en el tiempo humano. "
                                                                         
                                                                             Giorgio Agamben (infancia e historia).
Buena señal ha sido dejar una red social y abandonar otra en el sentido personal y dejarla abierta, para que no digan que estoy loca, en tuiter @DoloresDorantes. La vida me ha puesto en momentos difíciles y gozosos en estos últimos meses. ¿Recuerdan el taller de Cielo Portátl que me ha costado reflexiones obsesivas y desvelos pensando en la creatividad y cómo provocarla? Pues ya. Nos han invitado a concretar el experimento. El experimento me emociona y me atormenta ¿pueden imaginar de qué forma? Antes de tener que cambiar mi vida drásticamente tomaba esas materializaciones de mis ideas como un proceso normal, natural "tengo buenas ideas, a alguien le gustan: se concretan, trabajamos, etc." pero después de darme cuenta que mis ideas han molestado al grado de poner literalmente en riesgo ese hermoso corazón que tengo, cada vez que una de mis ideas resulta y camina y cobra vida, no puedo evitar sentir una responsabilidad gigantezca y muuuucho miedo (pero no importa, me lo aguanto). Entonces mi percepción a cambiado para bien, de ver sólo la maravilla manifestada de mi ingenio (cuánta soberbia), a dar los pasos temblorosillos de cualquier principiante, pero con las tablas de una señora que sabe, más o menos, con lo que experimenta (porque no hago nada, nada es mío, no logro nada -no es esa la intención-). Que una comunidad se ponga en nuestras manos, entre a nuestras ideas, se abra a que nuestras ideas ocupen sus espacios, es un gran privilegio, pero también es una enorme responsabilidad, uno despierta experiencias en los otros. Uno ha creado un taller para eso. Nunca voy a estar segura. Pero de todos modos lo voy a hacer. Por la sensación de presenciar que la maravilla pasa por encima del miedo. Siempre. Y es increíble. Como si estuviera en cada avance que damos con este taller, en la presencia de un milagro. No tengan muchas expectativas. Que el milagro es que los espacios, los momentos y los desiertos se confabulen para dejar actuar a la mente de Cielo Portátil dos o tres días enteros, donde tiene que ser: en la frontera. Ah, digo frontera y se me entibia el corazón. La línea que marca los procesos por donde avanza el mundo, hacia donde va el mundo: esa línea caliente, caliente como la vida, como el latido de la vida. Les decía que ese es ya el milagro, no vayan a esperar que a todos se les abra el corazón y caigan vencidos ante sus propios potenciales artísticos, que de eso no se trata. Se trata sólo de tener la conciencia de que la creación se manifiesta en el propio cuerpo, que la creación no es necesariamente acción, que la creación es un estado al que entramos antes de hacer, observado, escuchando, percibiendo. Porque crear no es sólo hacer, es manifestar. Que lo que pensamos, percibimos, sentimos y somos se manifieste fuera de nosotros, cobre su propia vida. Y después de eso podemos subirnos a un camión que nos lleve a casa, ya absortos en otra dimensión listos a ver el mundo de manera distinta. A mí me sucedió, por ejemplo, después de haber estado en un concierto de Penderetsky (perdonen el error), no me di cuenta hasta que sentí el contraste de la lluvia, las luces y el cristal, avanzando como avanzaba mi cuerpo dentro del autobús, en medio de la noche, rumbo a mi casa, y en mi casa observé esa vida. Una vida que era y ha sido un transcurso constante, que pareciera que nunca llega a ninguna parte, que nunca se detiene. Pero se detuvo ese día. Y me di cuenta. Después de que mi mente fue visitada por ese gran concierto. Ese tipo de estados queremos provocar. Ese tipo de manifestaciones de existencia. ¿Y qué tal si resulta?

d.
trampa no come trampa

"8.- Nous sommes venues visiter ton lit. Une grappe de fillettes. Tout était trés ambigu. Nous sommes venues. T'aborder. Chercher tes mains pour la torture. Te salir pour ton réveil. Nous sommes une grappe de filletes qui jouent á s'embrasser. En te prenant les mains. Eblouissement. Nous ne faisons rien de mal. Nous ne sommes ni douleur ni fatigue ni mort."

"8.- We kwamen je bed bezoeken. Een troep schatjes. Alles was heel dubbelzinning. Alles was zonder bloed. We kwamen. Om je te enteren. Om jouw handen to zoeken voor de marteling. Om je vuil te maken voor wanneer je wakker wordt. We zijn een troep schatjes die spelen dat ze elkaar kussen. En jouw handen pakken. Verblind ons. We doen niets kwaads. We zijn pijn noch vermoeidheid noch dood."

¿Esto lo escribí yo? pues dicen. La traducción al francés fue de Victor Martinez. La traducción al holandés es de Mariolein Sabarte Delacortu. Este texto es parte de una selección más amplia de Estilo que apareció en edición de BOZAR en Bruselas. ¡Francés! vaya.

*
trampa no come trampa

*
Juro que me río de casi todo. Que tengo una plática alegre. Que me gusta salir (de vez en cuando, muuuy de vez en cuando) a lugares donde la gente se reúne. No es que sea precisamente una casca rabias. Pero creo que quienes me llaman con la intención de que este yo les funcione como el divertimento de algún espectáculo político no me conocen. Apenas aterricé, recibí un mensaje grabado de una persona que me invitaba a presentarme este sábado en un "evento" donde me darían un reconocimiento público por mi "poesía" (que puedo apostar ni siquiera ha leído). Ustedes saben que el culto a la personalidad es un anzuelo que pocos podemos esquivar. Uno cae en los altares de la vanidad y se exhibe como vil payaso o títere de intereses políticos. Ah, pero se trata de un "reconocimiento" y ¿qué van a reconocer? ¿que soy escritora? eso ya lo sé, nací con ese destino que acorrala a quienes damos patadas de ahogados dentro de este pantano. Agradezco profundamente a la vida que alguien se fije en mí, que me den trabajo, que piensen en mí positivamente, aunque las intenciones no sean las más claras. He llegado a pensar que un autor no necesitaría ni de la autoría. La autoría, como la personalidad, son asuntos que salen sobrando a la escritura, cuanti menos los premios, los "reconocimientos", las llaves de la ciudad. Bueno, pérense a que me muera y ya, entonces, hagan del rídiculo en que me he convertido, lo que les de la gana (no tengo herederos). ¿Pero ahorita? ¿Piensan que me voy a subir a un templete por un papelito y unos cuantos aplausos? ¡Renten una foca! (y aún así, eso lleva karma, porque es abuso contra esos seres más altos: los animalitos).

d.
Que aquí nos mandan saludar, por si se nos había olvidado:




Ugalde, el mesero, no es el que es, es cabeza de puente, la punta de una rama moviéndose, viviendo en el aire de los otros. La luz de las tormentas, claridad en el árbol extremo; en las arenas de aquí, fulgor para unos cuantos. Porque el fulgor ofende. Grano de sal que licua la carne de domésticos caracoles. Y siempre dirá no conocer ni sombra de los mares.


Dadas las circunstancias y reconociendo el amor que me tiene mi país, debo confesar que soy chapina. ¡Viva Guatemala!
Mi siguiente fichita (de esas que contribuyen al culto a la personalidad) de autor. Dirá: Tziquin Ak'bal, nació en Sumpango, Santiago Sacatepéquez, Guatemala, donde conoció el amor de los barriletes que, con ojos de sol y de serpiente, contemplaron su nacimiento para después elevarla por cielos radicales de los que no baja desde entonces. Por eso no se cuadra.

d.


Cristalina ágata parecía el ojo izquierdo. Como a un goterón de agua, lo llenaba la luz de afuera; el ojo que realmente miraba, y al que se dirigían las miradas del portador, era el derecho: a su esférico vidrio, defendiéndose o huyendo del fuego cercano, se asomaba, potencia agudizada, el alma.

Jesús Gardea (El biombo y los frutos)




Dios los oía zurear. Dios no se reconocía en el arrullo de metálico timbre. Movía hacia atrás un pie como la ola que se retira y vuelve al mar. 

Jesús Gardea (El agua de las esferas)


Deseaba a solas, tal vez, como en los vicios secretos, el disfrute intenso de su propia burla. Pero si él había confundido ciertas apariencias en el mundo, no había tal burlista sutil sino, peor aún, practicante del vicio íntimo de la locura.

                                                     Jesús Gardea (El agua de las esferas)



Decir tú y yo es entrar en el circo,
allí el león, aquí un círculo de monos,
al costado la bailarina en compás. El aire
traslada otoños de un lugar a otro, el año
no tiene origen. La margarita amarilla
brilla en dos ojos. La oreja de Van Gogh
como el sol cae sobre el pavimento: un tajo
inocente corta el gorjeo de un pájaro. Estos es cierto
en el norte. Puede ser mentira en el sur. En efecto
(o en el vuelo del cormorán) ¿de qué pájaro hablas?
Del cormorán y su vuelo demorado sobre el cielo, que
supone un tono púrpura, puro en la tarde y en la noche
Dios dirá. Pero insistir en tú y yo a esta altura
del río, en el Nilo donde teje la que teje, es desatar
la madeja en las tijeras, dejar de oír el griterío del
sonido, esa maleza.




Algo


Suelto lo que me viene a la cabeza:
una losa una loa

la piedra en el estanque
la bolsa que se cae de las manos
o que se desfonda, como un trozo de mierda de caballo  

o sin imágenes:
la claridad idiota

Mundo es una palabra difícil de cargar

Aclaro:
las causas nobles están fuera de aquí
como los gases nobles o las monarquías

Aclaro y obscurezco:
la vaca sagrada
en medio del templo

Ya se sabe que pastan y cagan y sacuden insectos con la cola
y que no falta mosca que les lama el culo

Polinización de la mierda:
linda flor para tiempos de penuria

Obscurezco:
capa tras capa de papel manchado

O raspo:
número de la suerte

está echada –como la vaca-
no la molesten

está hecha de momento

La moneda va al aire,
el sol se eleva y al águila lo sigue

no bajará,

lo que cae es otra cosa
la moneda labrada
al tipo de cambio

pero no hay cambio

casi no queda cambio en los bolsillos
casi no queda cambio en la imaginación

incluso el venerable pasatiempo
de imaginar las formas del silencio
se agotó

como la rima o la imaginación

Gastado como la moneda gastada
o la moneda falsa

la que cayó a plomo y dejó brillo y alas en suspenso


                                                              Juan Manuel Portillo


                                                                   

(adivina el autor)



                                 Soy lo que utilizo. ¿Utilizo tu cuerpo?
                                 Soy tu cuerpo. Lo demás es liso y lo demás
                                 es curvo y al final de la línea espera el cuervo.
                                 Al caer la curva la luz está cansada, anaranjada ya,
                                 pero el pico del cuervo la espera. Así ha sido siempre
                                 desde el comienzo del cuerpo. Un día hay luz, otro
                                 día no hay luz, al siguiente viene el guía que te lleva
                                 --me visto con tu cuerpo que tan bien me va-- oscuridad
                                 adentro. Esto es central, con sol en el centro.
Quisiera no haber visto lo que vi. No ha haber vivido lo que viví. No haber conocido a quien conocí. Quisiera no haber leído lo que leí. No haber amado a quien amé. No haber traicionado a quien traicioné. Quisiera no haber mentido a quien mentí. No haber terminado con quien terminé. Quisiera no haber ido a donde fui. No haber despertado donde desperté. No haber cruzado la calle que crucé. No haber tomado el camión que tomé. No haber llamado a quien llamé. No haber ido a mi casa cuando fui. Quisiera no haber llorado como lloré. Quisiera no haber no amado a quien no amé. Quisiera no haber dicho lo que dije. Quisiera no haber escrito lo que escribí. No haber conocido a quien conocí. Quisiera no haber dirigido mi paso a donde lo dirigí. Quisiera no haber creído en lo que creí. No haber besado a quien besé. No haber vivido como viví. No haberme drogado como me drogué. No haber olvidado lo que olvidé. Quisiera no haber tenido la vida que tuve. No haber tenido los muebles que tuve. No haber tenido el amor que tuve. No haber tenido el teléfono que tuve. Porque en todo lo que tuve me equivoqué. En todo lo que mentí me equivoqué. En todo lo que amé me equivoqué. En todo lo que traicioné me equivoqué. En todo lo que terminé me equivoqué. En cada calle que crucé me equivoqué. En cada llamada me equivoqué. En todo lo que lloré me equivoqué. De todo lo que me alegré me equivoqué. En todo lo que besé me equivoqué. Cada paso que dirigí lo equivoqué. En todo lo que escribí me equivoqué. Con todo lo que conocí me equivoqué. No escribí nada bueno de lo que vi, porque lo que vi era más bueno. No conocí a las personas que conocí porque todas sólo fueron la personalidad de mis interpretaciones. No saqué nada bueno de lo que viví porque lo que viví siempre fue más bueno. No me quedé con nadie de quien conocí porque las personas que conocí siempre eran más buenas. No llegué a ninguna parte con el camino que escogí porque al escoger el camino me equivoqué. No salí de mi casa cuando salí porque siempre fui cuatro paredes dentro de cuatro paredes. No besé a quien besé porque jamás estuve afuera. No viví lo que viví. No olvidé lo que olvidé. No tuve la vida que tuve. No terminé lo que terminé. No creí lo que creí. No creo lo que creo. No vivo lo que vivo. No termino lo que termino. No beso lo que beso. No salgo cuando salgo. No llego a ninguna parte. No me quedo con nadie. Nunca conozco a quien conozco. No olvido lo que olvido.

De Estructura (fragmento)
Yo también tengo amigos en Palestina.

"Me veo a mí mismo como un ciudadano global y un escritor global, en lugar de local."
Will Alexander
Y me puedes explicar, Guru ¿por qué si es tu cumpleaños a mí me llegó un regalo? Oquéi, no me respondas :)
¡Feliz día de la iluminación! ¡Feliz cumpleaños, mi amor!

¿Cuándo nos tomamos una foto así?

"Paradójicamente, cierta paz interior parece nutrirse con un hervor de ira
--con un hervor de ira, con un hervor de júbilo, con un hervor inexpresable.
Con un sentimiento provocado por el cuerpo físico, por este instrumento del vivir,
con desesperanza, con calma, y con mucho dominio y con mucho rigor,
ante el inminente acabamiento de la extraña aventura, incomprensible y pavorosa que se llama vivir."
-Jaime Sáenz

Y como "coincidencia", así apareció ilustrada una de mis publicaciones en la revista Zurgai, que hacen en Bilbao. La colección se llama "Versos por la paz... y contra el miedo." Una brujita semidesnuda, un inquisidor, y varias mujeres ahorcadas: ¡la historia de mis vidas! ¡Nice! Gracias a esos poetas vascos que hacen posible esta publicación. ¡Qué manera tan linda, solidaria y respetuosa tienen de trabajar! Su amor por la literatura es contagioso (aunque publiquen a Homerdo Aridjis, ni hablar -je-.)

d.

¡uy!

Seguiré este consejo en caso de que tengas otra ronda de preguntas, cariño: "People will stop asking you questions, if yo answer back in interpretative dance."

d.
Me da gusto ver a mis amigos tan enteros, tan centrados en sus reflexiones.
No sé a ciencia cierta qué le preguntaba ese entrevistador, pero me encanta escuchar a Álvaro platicar de esa manera tan importante en que acerca la literatura, la reflexión y la conversación a las comunidades marginadas de latinoamérica. Pero el entrevistador también dice algo muy cierto: "la literatura es medicina barata a la mano del pueblo." ¡Vivan!

"Who are you? You check all your body parts and say; I am myself. They say: Where is the proof? You say: I am. They say: This is not enough. We need lack. So you say: I am both perfection and lack. They say: Say that you are a stone so we can end our excavation"  Mahmoud Darwish


¿Han tenido esa sensación de estar parados en la orilla de un precipicio y que su vida depende de la mano de otra persona para no caer? Oquéi, esa es una imagen un poco complicada. ¿Han sentido que todo lo que son puede dejar de existir en un segundo? Pero, peor aún, ¿que todo lo que son puede dejar de existir en un segundo y algo de ustedes permanecerá lo suficientemente conciente como para atestiguarlo? Un derrumbe. Dos derrumbes. Esa es una sensación que se ha vuelto constante en mi vida. Me invade, me marea. Creo que me desintegro, que me derrumbo y después algo de mí se levanta, se sacude y comienza a caminar, como si fuera otra persona. Ese filo, este momento antes del derrumbe provoca uno de mis miedos más grandes. Ese momento en el que uno sabe que todo va a caer, sin remedio. Como si se derrumbara dentro de mí antes de la caída. Quizá esta sensación pueda asociarse con el sadomasioquismo. Los momentos de vulnerabilidad. Alguien sabrá que recibirá un golpe, lo espera, puede sentirlo antes de que suceda. Pequeñas escalas de la misma cosa. En mi caso tiene que ver con las experiencias de la vida. Me he arrojado a la vida sin remedio, metiendo el cuerpo por delante mucho antes que cualquier otra cosa. Ahora puedo percibir los derrumbes, ahora sé cuando estoy parada ante uno de ellos. Me dan miedo  pero los tomo de forma diferente: si muero después de un derrumbe, bueno, ya está. Si no muero después de un derrumbe, bueno ya está. No intento controlarlos. No hay nada que pueda hacer para que sucedan de otra manera. De lo que estoy segura es que, si los observo bien, puedo vivirlos como si me estuviera aventando a volar, o a caer. ¿uno puede saber lo que es una caída viendo cómo cae otro? uno puede saber lo que no le gusta de la caída del otro, o cómo el otro tomó la caída, o la muerte con la que se encontró el otro pero ¿por qué nuestras experiencias tienen que ser iguales a lo que percibimos de los otros? entonces ¿cómo saber lo que es una caída sin caer? y ¿cómo aprender a dominar el vuelo sin entregarse a la caída? Esto es sensual también; es la vulnerabilidad que va mucho más allá del cuerpo. Es, la vulnerabilidad de la mente. Pero, lejos de las divisiones que podamos crear, solo: la vulnerabilidad. La total vulnerabilidad que me ha causado vértigo, miedo, terror, paranoia, ganas de correr; es la misma que, cuando todo se rompe o se derrumba, me permite ser testigo de que la libertad existe, en pequeñísimos, instantes de la vida.


Y bueno. Las estrategias se despliegan. La paz manotea, se defiende. La matan, reaparece un grupo y la resucita utilizando a su vocero como intercambio, comunicándose con la muerte. "Esos, aprendizes de brujo" dijeron cuando mataron dentro de su comunidad autónoma a uno de los suyos que andaba dando clases ahí, desarmado. Se intercambian los nombres, las voces. Todo dentro de mi memoria ¿o dentro de mi conciencia? ¿La conciencia tiene un adentro? Anyway. En mi conciencia creo, en este dentro y fuera, aquí y allá. Tú y yo. Patria y destierro. 
A todos los que hablamos con la conciencia se nos facilita tu discurso. Todos los que hablamos con la conciencia sentimos el manoteo de una paz herida que advierte su levantamiento. "Esos aprendizes de brujo" sigo dándole vueltas a esa frase. Y a Chiapas. Pero también a mí, a mi propio manoteo, al manoteo de mi propio disfraz herido; herido de lenguaje, diría un Uruguayo, herido de muerte sangrando egocentrismo. El egocentrismo es una forma de violencia, la ejercemos todos los días sobre nuestros seres más queridos. Y ya sé que tú ahora vas a decir "eres una egocéntrica, tú misma lo escribiste en tu blog" (esas argumentaciones estúpidas) como si te estuviera yo dando aquí una herramienta más para que continúes descuartizándome. Y es que, no has entendido nada. Somos egocéntricos, yo lo admito y tú no. Somos soberbios, yo lo admito y tú no. Fracasamos, yo lo admito y tú no. Tu crees que escalas mientras usas las cabezas de los otros para subir a ese mundo chiflado, construido a base de estimulos de todas las clases y en todas dimensiones: premios, clase, contratos, cetros, coronas, idolatría, hermosura, manjares, propiedades, voces que te repiten que eres la mejor, lo máximo, el fruto más interesante de la resistencia, la feminista envidiable y feroz, artista, periodista intachable y justiciera, con todo el derecho de tener sirvientes y choferes a tu cargo y una alfombra de cuerpos para que te pasees por tu país; porque ése es tu país, frenético, delicioso, un manjar que no te sacia nunca. Y te darán otro cetro, y otro cetro, y otro cetro y tu nombre será cada vez más grande y más grande y no habrá cabezas suficientes para que tus pies delicados y femeninos continúen sosteniéndose, por lo menos, en el poder que te hace sentir viva (y culta, y superior). Un paraíso tu mundo, sí. Yo, en cambio, siento un hueco en el estómago cada vez que tengo que hablar sólo con mi nombre, cuando alguien ve mi nombre y me dice, firma aquí. Llena este formulario, aquí está tu nombre en este cheque. Llevo años con un deseo de desaparecer velado. No es un intercambio, no quiero otro nombre, no rechazo mi nombre. Es un anhelo. El anhelo de que no hablemos desde mis deseos o tus deseos. Y es que, cada vez, la personalidad en sí misma me parece una aparición repugnante; la propia personalidad es un veneno ¿te había dicho ya? Cuando te acercas a mí alzando tu personalidad, me enfermo, y cuando pretendes que mi personalidad aparezca y tenga un diálogo con tu personalidad me siento derrotada y triste. No tengo alternativa. Todo lo que me rodea son personalidades intentando imponer sus preferencias inconcientes, cargadas de la avaricia sepulcral que caracteriza las vilezas más atiguas; cada vez que me compro zapatos me da mucha vergüenza. Me doy mucha vergüenza, sí, eso también puedes usarlo en contra mía, mi vergüenza, de cualquier modo no creeré ninguna de tus acusaciones. Tengo mis ojos muy cerca de la desaparición, y mi ánimo está bien puesto en La Realidad, sin estímulos, de esta vida.

d.


¿Qué sigue?

"Sólo ven lo pequeño que son, hagamos a alguien tan pequeño como ellos, que a él lo vean y que por él nos vean". 
"Porque, compas, una cosa es gritar 'no están solos' y otra, enfrentar sólo con el cuerpo una columna blindada de tropas federales..."
Radiografía del cerebro de Dolores Dorantes.


Escribo aquí para descansar, me gusta recordármelo a mí misma cada vez que siento la necesidad de abrir esta "ventana". Ustedes saben, abrir esta ventana que no es una ventana, para llegar a esta página que no es una página, y escribir algo que, bueno, por lo menos, parece que si reúne las características de ser una escritura: uso palabras y para formar las palabras uso cierto alfabeto and so on. Hay quien ha llamado a mi descanso "promoción" o de forma más precisa "autopromoción". Hace ¿catorce años quizá? que comencé a usar este espacio para venir a descansar, a descansar del lenguaje que se amontona todos los días en mi sistema nervioso, en mi cuerpo, en mis procesos mentales, en "el pensamiento" que le llaman. Me lo recomendó Heriberto Yépez. Quién lo dijera. Ahora es hasta terapéuta (hace catorce años Heriberto actuaba con mucho más inocencia, podríamos adivinar, en fin.). Y vaya, esta ilusión se volvió parte de mis remansos. No pienso en la autopromoción como tal. Soy una persona muy distraída. No pienso siquiera que alguien se tome el tiempo de venir aquí: ya saben, a un lugar que no es un lugar. Algunas veces he dicho cosas como "me van a perdonar pero no tengo vocación de poeta local" o he celebrado momentos en que me invitan a algún festival inetrnacional en Suecia, o me traducen al alemán, o soy requerida en una antología que aparecerá en Francia. No creo que el punto sea la autopromición ¿promoverme para qué? yo no vivo de la venta de mis libros, ni de la compasión de mis lectores ¿tengo lectores? ¿qué poeta vive de eso?. Nuestras percepciones son diferentes. El punto creo es celebrar el hecho de que soy una mujer. Una mujer morena, de abuelo negro  y abuela indígena por el lado materno. Que estudió en escuelas públicas. Proveniente de la clase media-baja. Que escribió sus seis primeros libros en una ciudad a la que el gobierno sometió al aislamiento cultural y educativo no por coincidencia, sino con toda la intención de utilizar a la población como mercancía que la industria extranjera rentó, explotó y consumió a destajo. El punto es que soy una mujer que no obedeció las reglas institucionales para publicar, para obtener una beca y para "escalar" los peldaños que conducen al reino del mundillo institucional de las letras. Sólo confié en mi trabajo. Formé parte de un sólo taller, el taller del INBA, para saber cómo es que no quería escribir. Para darme cuenta que en mi ciudad imperaba el machismo y la ignorancia. No es que sienta que he obtenido algo o que he llegado a alguna parte. Lo que creo (y sí, digo creo y no "pienso". Porque es una cuestión de convicción que va más allá de las estrategias intelecuales para sentirnos valiosos o vivos) es que cada vez que comparto la publicación de alguno de mis libros (de cuya estética dudo tanto y más que mis propios detractores) o comparto la noticia de que mis textos se han publicado en Suecia, Alemania, Holanda, India, Brasil y el país en el que vivo, no es la celebración exclusiva de que yo he llegado a algo, o de que yo soy superior a otros escritores que luchan por abrirse paso dentro del infierno institucional. No concurso para obtener premios. Tuve una beca nacional que no pedí. Varias becas estatales que no me querían dar y que causaron el absoluto encabronamiento de los hombres que foramban parte de la "autoridad" cultural. Porque en el arte la autoridad no existe, porque el trabajo de ningún artista debe cuadrarse ante ninguna autoridad. Porque me parace denigrante el sistema de apoyo para las artes en México que invierte millones y millones de pesos para someter a los artístas a ciertas bajezas. Es denigrante que los oblige a comportarse de tal o cual manera para recibir un premio. Es denigrante que los obliguen a concursar para obtener apoyos, y después sean engañados con la idea de que un jurado deliberó sobre la calidad de los libros que se presentaron a concurso. Celebro que puedo demostrar lo que mis mejores amigos me enseñaron: que el trabajo se abre camino por sí solo. No celebro que soy yo quien lo ha hecho. Celebro que puedo decir que no es necesario hincarse y lamer el culo de las autoridades para ser artista. Que no hace falta que ninguna mujer joven intercambie favores sexuales con su maestro para ser "promovida" y obtener una beca. Que los premios significan absolutamente nada (salvo el arribo al lugar de la autoridad cultural para ver, con ojos propios como todo es una gran farsa burocrática para repartir el presupuesto entre unos cuantos, asegurando la cadena de servilismo que beneficia a los más privilegiados). No se trata de mí, creo que lo que ha sucedido (porque ni siquiera puedo decir que yo lo he hecho) con mi trabajo, puede suceder con el trabajo de cualquier artista (y tal vez puede suceder en mayores escalas, porque allá afuera hay jóvenes brillantes). Tal vez no es un punto que ha quedado muy claro en mis posts anteriores. Pero estoy convencida que un escritor no debe pensar en ser el mejor ¿el mejor de qué, comparado con quién? Y creo que en el arte no hay escalas como las "autoridades" en la materia aseguran: local, nacional, internacional; jóven, con trayectoria, abuelo excelso y así; el arte es arte y punto. Un premio no garantiza la calidad de un trabajo. Ningún escritor, y ningún artista, debería someterse a los caprichos de un sistema gubernamental como el mexicano, que en términos de control intelectual es uno de los más siniestros y aberrantes. No he leído lo suficiente, no soy académica, soy mestiza, mujer y lo que otros considerarían pobre (pero yo no). Sobrevivo día a día. Supervivo día a día. Escribo. El arte no necesita promoción, no es un caldo de pollo, o un nuevo modelo de zapatos. Pero además tampoco creo que soy sólo escritora, o artista. Escribo sí, pero soy muchas cosas, y por completo no soy ninguna.

d.


He estado recitando algunos Dharanis para quebrarme por dentro. No encuentro otra forma de decirlo en español. No me refiero a rendirme en el camino (o sí). Quebrar todo obstáculo interior que se opone a la fuerza de la mente. No es lo mismo que soltar amarras. Porque uno suelta amarras de forma cálida y suave, ondeando felizmente el pañuelito de la despedida. Me refiero a quebrarme por dentro como cuando un edificio se derrumba. La estructura se cae. Lo que existía no se va, se derrumba, se convierte en otra cosa. Lo que era una ciudad puede volverse una nube de polvo. A ese tipo de derrumbe me refiero. Cuando hago este tipo de procesos no sé qué es lo que se va a quebrar. Canto los Dharanis por 41 días. Entre más días pasan más va tomando forma la caída. Las situaciones comienzan a doler, las ilusiones se vuelven nítidas, el mundo del ensueño comienza a manifestarse como una burla. El orgullo reacciona, pelea, resiste. Hoy me avisaron de Alemania que había recibido una beca para terminar de escribir uno de mis libros que, irónicamente, se titula "Estructura". Pero ya desde ayer mi corazón se estaba derrumbando. Ya desde ayer yo no tenía cabida en la ilusión. En la ilusión de las personas que más quiero. Desde ayer hablaba de proyectos, de cosas que convienen y que no convienen y por dentro escuchaba una voz que decía "no importa" y no sólo sabía que nada de lo que estaba discutiendo importaba: veía que nada de lo que estaba discutiendo importaba. Que en los hilos de lo que se tejía había motivos como "destacar" "tener la razón" "no quedar mal con los demás" "comenzar un proyecto y terminarlo con éxito". Y podía ver claramente cómo todos esos impulsos sí, funcionan, caminan, tienen energía y vida: son reales. Pero las intenciones no. Las intenciones detrás de los motivos eran cascarones cargados de necesidad. Necesidad de hacer las cosas bien, necesidad de ser notado como alguien creativo, necesidad de ser visto como alguien inteligente, necesidad de demostrar que hacemos bien al mundo. Ese tipo de necesidad se llama carencia: un hueco (no un espacio, sino la pura ilusión: el lugar donde la realidad se muere) ¿Cómo puede un proyecto movido por la carencia ayudar a quienes necesitan? fácil: todos los necesitados se entretienen, detenidos en su necesidad decorada con brillantes ideas. Entonces algo comenzó a derrumbarse. Un primer cimiento se cimbró. No es que lo sepa, es que lo veo, lo vivo. Vi cómo aparecía el polvo y el silencio de pequeñas piedras despeñándose se sumergía dentro de otra onda más grande de silencio. Nuestra atmósfera es más densa y más tangible de lo que regularmente percibimos. Ahora es como nadar en ella. Y cuando nado en ella nado en mí, porque mi mente no vive sólo dentro de mi cabeza; vive en cada derrumbe que percibo en los paisajes de la tierra, en cada voz que se transporta para que mi percepción la decodifique y la interprete. Yo estoy ahí, y aquí, y todavía me faltan por cantar otros 14 días.

d.

Amo Los Angeles. No hay otra forma de definirlo. Esta ciudad me atrapó, completamente. Quizá no tanto por su condición de ciudad como por su capacidad para convertirse en un área rural en cualquier momento, en cualquier lugar. En esta ciudad el lugar nunca se apodera del espacio ¿saben a lo que me refiero? Tal vez no, porque sólo sucede en Los Angeles. En Los Angeles es evidente que la fuerza de la naturaleza empuja por encima de la metrópoli. Hoy es domingo, por ejemplo, las campanas de la iglesia italiana llegan hasta mi jardín, junto con el canto de los pájaros. ¿Quién pensaría que vivo a diez minutos del centro? Mis vecinas alimentan a sus plantas, y hablan con los árboles (en chino o en koreano, yo qué sé). El coleccionista de vochos se dedica a consentir a su familia. Todos dicen hola. Un Hola que no es citadino. Es el hola de los expatriados que, por encima de los avatares de la subsistencia se aferran a la paz del domingo. Una de mis vecinas padece de alguna enfermedad mental ¿quién de nosotros no? así que cada mañana pasa por aquí buscándome para decir hola, porque no habla con nadie. O nadie más le habla, yo qué sé. Me maravilla cómo su sonrisa se alza mucho antes de que alcance a saludarme de lejos pero, si yo bajo, si la encuentro de frente deja de conocerme. Se va, hablando en chino dentro del mundo que imagina: la naturaleza de la mente por encima de nuestras buenas intenciones. Los helicópteros sobrevolándola a las 2 de la mañana, siempre. Y Diva que con su pata rompió una de mis suculentas preferidas por perseguir a un gato. La naturaleza de los animales por encima de la ternura de las plantas. Festejo cada temblorcito cada movimiento que asusta a muchos por aquí: la naturaleza de la tierra por encima del concreto que, nos da por pensar, funcionaría de algo, para alguien.
Oh, mi símbolo sexual pasó entre 1966 y 1967:
Jazz, comida italiana y amor pueden hacer la noche perfecta para mí (flores: la noche inolvidable). Esta noche fue así, de no ser porque comencé a notar que yo era feliz, mientras mis seres queridos difícilmente se veían a los ojos. Pedí un café con licor para cerrar la cena y decidí brindar: qué bien me siento, me siento feliz. Qué maravillosa es la felicidad ¿no es cierto? Todos me dieron un largo: siiiiiiii. Les platiqué mi idea de hacer una sesión de fotografía desnuda, para la portada de uno de mis libros. Antes de que "todo comience a ver al sur" les dije; algunos de ellos rieron. Uno es fotógrafo, así que le pregunté si él podía tomar las fotografía: por supuesto que no, busca a alguien más para ese privilegio. Bueno, de cierto modo yo conocía la respuesta desde que hice la pregunta, pero insistí: vestiré un kimono abierto, y estaré desnuda leyendo un libro en mi mesa de jardín. ¡mmmmmh! exclamó, pero no cuentes conmigo. Nos reímos, me da gusto ser yo, intentar ser yo, intentar ser libre. Me ha resultado tan difícil volver a ser libre. No podía explicarles la liberación que significa para mí la desnudez, cuánto amo y disfruto mi cuerpo -tal cual-, cómo lo percibo como si se tratara de una flor, y esas cosas en las que he meditado desde hace mucho tiempo. Terminamos de cenar y mis seres queridos comenzaron a discutir, de otras cosas, de sus inconformidades, de sus desacuerdos, de la mujer que pasaba y la ropa que vestía. Alguien mostraba una especie de agua oscura en su interior, no tengo otra manera de definirlo: una especie de agua oscura que cargaba filos, filos ocultos. Dos segundos atrás yo me sentía bien, satisfecha, y bastó ver el sufrimiento de esa persona para sentir mi corazón roto. Tengo el corazón roto mientras escribo esto. Mi corazón se ha roto otra vez.  ¿Por qué no se sentía satisfecha? ¿por qué no siente gratitud? Acabábamos de estar escuchando una música maravillosa, los meseros cantaban ópera, el postre y el café estuvieron deliciosos ¿Por qué pareciera que nada es suficiente? y ¿por qué yo necesito su felicidad? ¿Quién creo que soy, que pienso que mi presencia dará felicidad a otra persona? Cuánta arrogancia es la que ejerzo mientras soy feliz. Una persona que guarda agua oscura en las esquinas de su corazón, una persona que habla desde ahí utilizando filos. Vi esa agua oscura porque soy agua oscura y filo. Yo misma me dedico, una y otra vez, a romper mi propio corazón. 

d.