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Mostrando entradas de marzo, 2026
 Después de semanas de trabajo aquí está, este esfuerzo compartido entre Robin Myers, las editoras de Word Withoutout Borders y yo. Fue un proceso de traducción muy lindo. Pero también hay un botoncito para leerlo en español. Me encantó la fotografía del pico de Orizaba. Vayan a link:  Overmigrating
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 Debería estar haciendo otra cosa, yendo hacia otro lado. Pero como ya saben me he retirado y soy pobre de tiempo. Así que las otras cosas se han detenido para dejarme pasar y venir a escribir ¿Recuerdan a Germinal Cocho? Es un físico criado en México (médico también), precursor de la teoría de los sistemas complejos a quien admiro mucho. Falleció hace unos años. Bueno, hoy lo recordé porque el viernes, estudiantes de la UNAM interrumpieron una conferencia de Diego Olstein con la consiga de  “Desde el río hasta el mar, Palestina vencerá”. Los estudiantes lograron impedir que la conferencia se llevara acabo. Entonces recordé cuando Germinal Cocho contó en una entrevista lo importante que le parecía que los estudiantes se organizaran para protestar y no permitir que ciertas personas compartieran sus ideas en la UNAM. Hace muchísimos años, claro está. Germinal Cocho se refería a un científico (europeo, creo, o estadunidense -es lo mismo) que había participado en la creación de la...
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 Los discursos son también un lugar, un territorio. Nombrar es tierra viva. Pensaba entonces en la palabra patriarcado y cómo se ha convertido en un territorio vacío de tanto repetirse. Ya no es la mala palabra. Estos sistemas en los que no hay otra opción que (consciente o inconscientemente) insertarse, han vaciado a esa palabra de sentido. Así es como somos desplazadas de un lugar a otro del discurso. De una realidad que combatimos, a la trama ideológica de las revoltosas. Es buen momento para abordar el tema, es decir, para tomar el lugar que nos corresponde por la simple y llana razón de estar vivas (las que hemos ido quedando). El lugar que nos corresponde al nombrar. Convirtieron la definición del sistema colonialista que avala genocidios, en un hueco. Ese bache, en el que nos tropezamos una y otra vez por “exageradas”, por “locas”, por “lesbianas”. Por eso nos descalabramos, nos pelamos las rodillas, nos reventamos la boca, nos atamos las manos y también atamos las manos y ...
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 Alguien intentó preguntarme sobre la inspiración. Ustedes conocen mi defensa por la libertad, de toda la vida. Desde que los institutos de cultura nos invitaban a todas a sus encuentros de mujeres escritoras y, si queríamos participar debíamos encargarnos de encontrar nuestros propios medios de trasporte y hospedaje. Yo me atrevía a decir que no, mientras las otras corrían a hacer colectas para pagar su recorrido de cuatro horas en camión. Bueno, la inspiración sí. Yo creo que hay momentos, sí. Pero nada tienen que ver con el trabajo diario. Ser escritora es como ser un zapatero. Tiene que ver con el trabajo. La facilidad para escribir cualquier texto, de cualquier forma, es trabajo. El trabajo se nota. Punto. Lo bueno de ser escritora es que, aunque uno se retire, no tiene por qué dejar de escribir. Para mí escribir es un placer. Así que no tiene nada que ver con presentarme en la oficina todos los días a la misma hora. Puedo presentarme en mi escritorio o en mi sillón a la misma...
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 Hábito una universidad local. En serio.No hay nada más hermoso que habitar las estructuras que sostienen una ciudad. Con sus ires, sus venires, sus verdades y sus simulacros. No tengo que aclarar que la mayoría de lo que ahí sucede es un simulacro. Simulamos aprender dentro de la simulación de la información importante. En fin. Aún así es hermoso. Ver a los estudiantes ocupar un espacio con esperanza. Qué hermosa es la esperanza. Hace unos días platicaba sobre Taos y sus paisajes. Cuánto amo ese silencio que no habito. Ese tiempo que no tengo. Ese espacio donde mentalmente abro lo brazos, y despierto para dedicarme a pintar y a acabarme. Eso me da motivos. Motivos suficientes para insistir. Es marzo. Qué lento sucedió febrero y qué lento apareció marzo. Las flores aquí estallan con prisa de verano, pero pareciera que nosotras caminamos enterradas hasta la cintura. Sin embargo la miel de las flores flota por el aire. Respiramos unas ráfagas dulces y frescas que nos hacen buscar: ¿d...