
Debo decir que las circunstancias del mundo han conseguido golpear mi ánimo profundamente. En este país parece que sólo unos cuántos son conscientes de la guerra en la que vivimos. Del terror que cada vez se adueña de más y más territorios. Solemos pensar que el infierno y el espanto de la tortura, el terror y la muerte están muy/muy lejos. Tan lejos como Medio Oriente con un océano de por medio. Solemos pensar también que el océano es infinito. Pero la verdad es que no. El océano poco a poco llega a su fin. Y el terror, el espanto y la muerta están en cualquier escuela, cine o supermercado. Constantemente hay amenazas de "tirador" armado en las primarias y en las preparatorias de este país. Con ese pretexto se encierra a la población estudiantil entera y se le somete a horas de nerviosismo y tortura psicológica que sólo terminarán después de que todos levanten las manos, hagan una fila, sean apuntados con el láser de las armas de agentes especiales y permanezcan mostrando su...