No sé qué es la justicia. Pero sí sé qué es el alivio. Una experiencia fijada por un tiempo que parecía indefinido, se disuelve. Una experiencia fijada en el pensamiento, prendida del pensamiento. Se transforma dentro de la mente y deja de estar, deja de interrumpir. Me sucedió hace poco, y lo celebro. Celebro la paz como quien encuentra un lugar donde acurrucarse y sentirse segura después de vivir con miedo, durante décadas. El alivio sucede, es como un niño que despierta y se despereza poco a poco. 


Ventanita en el centro…

Hace algunos años platicaba con Jaime y me comentó “nadie me pregunta cómo estoy” platicamos por horas, platicamos toda la noche tal vez. Ahora lo comprendo tan bien. Nunca imaginé que era la última vez que lo escucharía en este mundo. Amo encontrarlo en los sueños. La mente sabe, La mente resuelve. Qué mejor lugar para la voluntad y el amor intactos que los sueños ¿verdad? El alivio es una gota que tarda una eternidad en caer y, cuando por fin llega, muestra una cara infinita. La infinita belleza de la vida.