Yo sabía que hoy tendría algo que celebrar. Ustedes saben que los premios en estos tiempos no significan, pero hay algunos que dan gusto. Como el American Book Award que acaba de ganar Heriberto Yépez junto a Gerom Rothenberg. Da gusto que un escitor mexicano, norteño, de mi generación y que cuya virtud (como aguja en un pajar) es no ser corrupto, obtenga uno de esos papelillos que funcionan en la matrix para que, quien lo recibe, se cargue de una identidad de truinfador un poco más intensa, más profunda... o si no alcanza a sentirse triunfante, por lo menos durante un año de veras creerá que nació para esos momentos en que se siente un escritor al 100% ¡viva!