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  Esta mañana decidí no involucrarme en cuestiones domésticas y venir aquí. Las cuestiones domésticas me hipnotizan, cuando comienzo a enjuagar los platos entro en una especie de luz que me aísla de todo. No sé si será mi tendencia a la santidad o mi tendencia a la fantasía. La verdad es que desde hace meses un resentimiento incierto me ronda y no consigo calmarlo más que leyendo a Yoko Ogawa, distrayendo mi mente con exceso de trabajo o cocinando como una forma de meditación. Esta mañana esa especie de enojo, de insatisfacción me visitó antes de despertar. Lo acostumbrado sería levantarme, convencerme de que esto es pasajero y comenzar las actividades que me sumergen en esa especie de luz pacífica. Es una buena técnica. Pero hoy tengo tiempo, el barrio es silencioso hoy, así que abandoné la montaña de trastes que utilicé ayer en el fregadero de la cocina, molí café, activé la cafetera y regresé a escribir para enfrentarme con este odio, esta rabia. Es una rabia huérfana, por lo tanto
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 Murió Jaime Moreno Valenzuela, una persona muy querida para mí, con quien compartí años y de quien aprendí muchísimo. Todavía no sé bien a bien qué: a quererme, entre otras cosas, a tomar mi lugar sin esperar que otras personas me lo den  (les guste o les disguste mi presencia). Ser libre y disfrutar libremente es cosa que me ha costado trabajo aprender. Pero me esfuerzo. Aprendí a cocinar bailando. A desayunar escuchando Zap Mama. A bajar el volumen de le película e inventar los diálogos. Pero también aprendí a decir no, a decir basta. A no conformarme. A cerrar una puerta detrás de mí y marcharme, sin remordimientos. A recordar sin dolor y a disfrutar de los recuerdos.  Algo en mi corazón se abrió en la convivencia con Jaime y algo también se cerró en mi corazón cuando dejamos de vernos. Me fui transformando. Aprender junto a Jaime era vivir con el pie en acelerador. Yo tenía veintidós años, él treinta y siete. Aprendí a ser totalmente esa yo que yo era a esa edad, una yo un tanto m
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 Es increíble cómo un ordenador se vuelve parte de nuestra vida. Me estoy deshaciendo de uno, estrenando otro. Lo impresionante es el regocijo, el tiempo que he tomado en configurar, en arrepentirme de las configuraciones, en hartarme de la cantidad de contraseñas y datos que este tipo de nuevos órganos nuestros exigen. Ya no sé quién es quién. En verdad estos dispositivos se han vuelto como un brazo más. Quizá cuando yo era joven eran nuestro brazo extra, ahora me parece como que el brazo se ha convertido en un vigilante fastidioso: un perseguidor. Es increíble cuántos números asociados uno tras otro nos hace producir cada vez que hay que bajar una aplicación, un programa que nos permita trabajar. Generamos secuencias numéricas cada cinco minutos por ´nuestra seguridad".  Meh: soy una anciana. contigo en un charco Algunos de ustedes han crecido con estos instrumentos dictatoriales activados en la misma cuna. No creo que todo tiempo pasado fue mejor. Pero creo que no quiero compro
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No sé cómo me siento. Ja, parece ya un síntoma de estos tiempos. Es un síntoma que proviene quizá del hecho de no reconocer que la vulnerabilidad es un sentimiento válido. La falta de certeza es una realidad que no debería consumirnos sino con la que deberíamos saber coexistir. Fernand Deligny decía más o menos que solemos negar lo que nos deja perplejos. Podría en este momento preparar otra taza de café. Pero ya no son horas. Eh, fuck it. Voy a prepararme otra taza de café y a buscar ese libro de Fernad Deligny para poder citar adecuadamente esa frase que -estoy segura- me explicará esto que siento y que no reconozco. Pérenme...  Deligny dice:  en realidad, el azar es sólo una palabra completamente inexplorada que se usa -únicamente- para limitar nuestra perplejidad  Es esa clase de perplejidad a la que me refiero, no la perplejidad del asombro, sino a la de perplejidad de no creer lo que es la vida cotidiana. La vida cotidiana me parece difícil de creer, me deja perpleja y esa perple
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 Me estoy recuperando de una cirugía. La verdad no recuerdo si fue hace una o dos semanas. Creo que sí, fue hace dos semanas, un viernes. El doctor me recomendó no cargar, no subir, no bajar, no agacharme. Lo que no me dijo es que no era una recomendación, sino que sería una incapacidad real. Me estoy recuperando, y me recupero con cierta facilidad además. En mi recuperación tienen que ver varios factores: el amor que me rodea, lo sencillo que es vivir en un departamento en lugar de una casa, y no tener mascota. Pero sobre todo, he tenido la oportunidad de tomarme el tiempo necesario para recuperarme. Como si se tratara de unas vacaciones. Aunque a estas alturas la pandemia ya me está pareciendo una carga pesada. Esta noche le preguntaba a Fernando si había sido el año pasado o hace dos años cuando cenábamos unos tamalitos veganos espantosos, sobre los que nadie se atrevió a quejarse. Ja! Pensé que había sido el año pasado!       Demasiados amigos han muerto. Han sido días pesados y tr
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Soy una mujer de 48 años que ha tenido un montón de experiencias y profesiones. Las que han sido mis profesiones se quedan conmigo y van nutriendo mi forma de interpretar el mundo. De adolescente canté en los camiones y en alguna taquería para sobrevivir. Prefería eso a tener que trabajar ocho horas de pie en una zapatería donde los cñoros no sólo se medían el calzado, sino que acosaban sexualmente a todas las menores de edad que queríamos ganar nuestro propio dinero, recuerdo bien a uno que me dijo: ¿qué te pasa? ¿no te gustan los hombres? Yo tenía 15 años y quería sentirme independiente, ja! Mis padres se sentían bien con que yo trabajara en la zapatería, lo de cantar en los camiones los avergonzaría hasta el infinito. A mí no, cuestión de enfoques. Me sentía más libre y menos expuesta, subíamos tres o cuatros personas a cantar al autobús, así que. Había una taquería en la que el mesero apagaba la televisión cuando nos veía entrar para que cantáramos sin interrupciones. Cantábamos, r
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 Hace mucho tiempo que buscaba el tiempo para venir aquí. No lo he tenido. He estado muy apurada construyendo lo que pretendo sostener y me faltan manos. Se que lo que digo es ambiguo, qué más da. Me refiero a que cada día soy más consciente de que me esfuerzo demasiado en sostener cosas que debo soltar. Es así. Pienso que es mi deber mantener en pie ciertas cosas. La verdad es que no. Pero no sé cómo deshacerme de ese impulso por construir sin sentir que me deshago de mí misma.  Hace meses, por ahí de julio quería venir aquí porque visité un museo en Houston, auspiciado por la Menil Foundation. Los Menil fueron estos mecenas que patrocinaron la capilla de Rothko que me ha movido el corazón profundamente. Dos veces he estado ahí y nunca olvido ese trabajo tan hermoso. Dos veces había estado en la capilla de Rothko pero nunca había entrado al museo de la fundación hasta hace unos meses. Al lado del museo de la fundación también está la exposición permanente de la obra de Twombli, amo el
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 La vida da muchas vueltas. La vida, no digo nada nuevo, es una transformación constante.  Yo no estoy diciendo nada nuevo, nadie está diciendo nada nuevo. Todavía no entiendo bien a bien por qué nos gusta celebrar nuestros dichos. Lo único nuevo es que soy una vieja. Ser una vieja tiene sus ventajas. No esperen que responda como adolescente entusiasmada a todas sus invitaciones. Ya, de vieja, uno decide dónde cuándo y cómo aparecer. Hace tiempo que yo aparezco aquí y allá cuando se disuelve una nube de humo. Me encantan las mañanas, eso contradice las teorías de mis detractoras. Con tanto ellas, ellos y elles, yo he decidido siempre hablar en femenino. Somos personas: las personas. Para que no se confundan. Me trae aquí un sentimiento extraño, como de aparición. Este mes, después de 10 años, compartí una lectura con escritoras mexicanas. Tal ves es ese el sentimiento: como de volver. Pero también este mes publiqué un libro después de no publicar en México como solista por diez años ta
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 Estoy escribiendo un nuevo libro. Okay, no estoy diciendo nada nuevo: siempre estoy escribiendo un nuevo libro. Me gusta pensar que soy libre. Me gusta pensar que decido lo que pienso y decido el rumbo de mi escritura. Pero en realidad son las circunstancias las que me van dictando. Tengo 48 años, dos dedos pulgares que desde hace meses se niegan a funcionar y moverlos se traduce a un dolor nefasto. Nunca fue mi intención permanecer joven. Al contrario. A veces he llegado a pensar que algunas personas se comunican conmigo imaginando que tengo treinta años y estoy dispuesta a volar veinte horas y aterrizar para una presentación sin que el Jet Lag me haga pío. Me veo obligada a defender mi vejez. Pero a eso no iba. Iba a que para escribir leo varios estudios, uno de ellos sobre la historia de la violación en Europa. Otro más sobre los mecanismos psicológicos que permitieron que el genocidio nazi se gestara, otro que muestra estadísticas de todos los países en Europa que contribuyeron al
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Tanto tiempo sin venir aquí. Tantos amigos muertos. Tanta indignación. Y la sensación de que el mundo nos va orillando a un control absoluto que conduce al exterminio y para el que no hay salida. Tal vez esas sean las principales razones para no estar en este espacio un poco más de tiempo.  Justo entro a la página de edición y me encuentro con que todas mis contraseñas han sido "vulneradas". Desde mis correos electrónicos hasta la de este blog. No han de haber encontrado algo muy redituable porque hasta ahora nada se ha modificado en ninguna de mis cuentas. En fin, es la presión de esta otra dimensión en la que el orden global nos ha mandado vivir desde hace poco más de un año: la extorsión de la seguridad... pagar por ella, igual que allá en la tierra. Apenas hace 2 días estaba en el cine viendo una serie de cortometrajes nominados para los premios Oscar. Los Premios Oscar me importan lo mismo que cualquier otro premio, osea: nada. Pero me interesaba ver cortometrajes, el de
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Soy muy afortunada. No sé si me miento a mí misma, pero considero que sí: soy muy afortunada. Estoy a un paso de cumplir 48 años. Tengo tiempo para escribir, para cuidar de mí, para descansar. Pero además creo que la fortuna no se relaciona únicamente con las circunstancias personales. Cada día estoy más convencida que la manera en que decidimos pensar construye la manera en que vivimos y construye también el lugar desde donde vivimos. La fortuna es una creación colectiva. Tengo la fortuna de conocer la vida de este lado del mundo: una vida en común.  Morgue móvil, junto a cementerio Concordia. Estos días la situación sanitaria que se padece en esta ciudad me ha atravesado el cuerpo. Estuve cerca de las morgues móviles donde se apilan los muertos cerca del Cementerio Concordia. Pero también vi los centros comerciales abarrotados. Los supermercados saturados. Las plazas públicas llenas con celebraciones navideñas. Tuve que recoger a mi amor en el hospital. La realidad fue impresionante.

El Paso judge orders curfew due to COVID-19 crisis

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Apenas ayer no tenía muy claro lo que estaba sintiendo. Es difícil definir los sentimientos en tiempos como este. Regresé de Los Angeles a El Paso después de visitar amigos, caminar trayectos que me despertaron tantas memorias lindas y de pasar tiempo contigo (Me encanta pasar tiempo contigo. Estar contigo es estar completamente en la naturaleza de la tierra) y de repente me doy cuenta que aterrizamos en el centro del exterminio. Que el exterminio no es sólo el miedo a que la historia se repita. El extermino está aquí, en mi casa y ha llegado a transformarlo todo. No puedo creer que haya convertido nuestro paraíso en ceniza, pero está sucediendo. Quisiera estar allá, contigo. 
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Estoy aquí haciendo lo que me gusta. No puedo quejarme. Anque lo que me gusta podría hacerse casi en cualquier circunstancia menos desde la muerte, así que sí, Definitivamente soy afortunada. Tantos muriendo y yo aquí, haciendo lo que me gusta. Y nosotros aquí, tú y yo, haciendo lo que nos gusta. A final de cuentas moriremos también. Porque oponerse al extermino no significa luchar contra la muerte. La muerte, ya sabemos, existe de forma paradójica en nuestro cuerpo siempre que estemos vivos. Qué maravilla es nuestro sistema biológico. Más vale comenzar a poner la consciencia ahí (en nuestra biología) porque a como están las cosas nuestro sistema biológico va a ser lo único que nos quede.  Esto puede ser Haifa Esos estudios sobre la Bioma o la Biota (cerebral, intestinal y del resto del cuerpo) definen realidades que podrían aliviarnos en tiempos en los que, pareciera, no nos queda pizca de libertad. Está bien-está bien, estoy exagerando un poquiño... porque esto es así: mostrar contra
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Ser feliz es importante. Pero para mí lo más cercano a la felicidad se ha convertido en tener paz.  No sé si sean los tiempos. Pero sí, deben ser. hablando de tiempos, platiqué públicamente con mi querido amigo Ben Ehrenreich el otro día y pueden leerlo aquí : No sé si se trate de que las fronteras están cerradas y hemos llegado a 114 grados y yo, pues en mi departamento pero ¿y los niños? No me refiero a los niños que no van a la escuela, que en estos momentos son un dolor de cabeza para sus papás (papás a los que -si bien les fue- han construido una oficina dentro de su casa: y una escuela para sus hijos, y un baño para todos), me refiero a los niños que llevan un par de años en campos de concentración, casi a la intemperie, cubiertos con esas cobijas térmicas de tonos metálicos y que mueren, y mueren y mueren. Ya sé, vivo en un país racista. Pero oh! ya sé: vivo en un mundo racista! a veces se me olvida y pienso que la verdad cruda del mundo tiene que ver con mi pequeño entorno. Lue
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Es de noche. Es viernes. Y yo tengo una energía descomunal. Energía por decir. Iba decir que hace un calor infernal pero estaría mintiendo. Hace calor. Un calor que no me molesta. No me molesta el calor. No me molesta sudar. No me molesta ser humana y vivir en el desierto. Estoy llegando al punto en que no sé cómo empezar. Eso me habla bien de mí a mí: no sé cómo empezar. Tengo una primera frase, como siempre y me maravilla no saber cómo empezar. Me entusiasma. No sé cómo empezar, pero voy a empezar porque así sabré cómo es que empecé. No sé que va a resultar y eso también me entusiasma porque sólo hasta que conozca el resultado conoceré el resultado. La cosa nueva, que le llaman. Pero de nueva nada. Nada. Agua nomás. Así. Empiezo un libro que no es un libro. Un libro que comenzó como un regalo. El regalo se borró y quedó esto, sólo mío. Con lo que voy a construir algo que no promete nada. Nada de promesas, como siempre. Nada de nada. En fin, que ya comienzo. Así:
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Las bibliotecas públicas están cerradas. La vida no sucede sin acceso a internet. Me refiero a la vida oficial, claro. Muchas personas utilizaban las bibliotecas públicas para tener acceso al mundo virtual desde donde se mueve todo. Cada trámite, pago de servicios y hasta de renta, se mueve por internet. Así de simple una pandemia impacta a determinados grupos sociales. Los servicios de salud de bajo costo que ofrecían servicios sobre todo de pruebas de laboratorio para enfermedades de transmisión sexual, o revisiones ginecológicas, también han reducido sus servicios a "casos de emergencia" ¿qué se considera emergencia en este momento?: no poder respirar .  El cáncer, la sífilis y el acceso a los servicios gubernamentales por derecho básico pueden esperar (y crecer, mientras esperan).  Sin embargo, la construcción del edificio más grande de la ciudad que forma parte de un desarrollo urbano millonario no se detiene: es indispensable. Todos los días desde las 6 de la mañana, ha
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Tengo trabajo pendiente. ¿No les parece absurdo? Cuando digo trabajo no me refiero a lo que me da dinero para vivir, me refiero a compromisos que voy adquiriendo con el paso del tiempo porque escritora. Se supone que soy escritora. Aunque ya les he platicado de mi convicción en relación a que uno puede ser muchas cosas, adquirir destrezas en muchas áreas y también les he platicado sobre mi creencia de que en estos tiempos uno no nace con la vocación de escribir sólo para ser escritora, narradora o poeta... me parece que uno nace con la habilidad de la escritura para algo más que la escritura. La escritura es únicamente un medio y nuestro mundo interior es a veces tan pequeño. Pues eso. Tango tantos compromisos, unos gozosos otros reflexivos que he decidido abordarlos "por descarte" eso significa: tomaré el primero y no lo soltaré hasta que termine y luego seguiré con el otro y así hasta que concluya la mayoría. Nunca trabajo así en relación a la escritura. Con la escritura ge
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Instalación de AiWeiwei sobre refugiados. Praga Vivimos tiempos peligrosos. No lo digo para asustar. Vivir sin miedo es la mejor manera de vivir. Pero una cosa es vivir sin miedo y otra cosa es la incapacidad de ver lo obvio. Antes solía decir (y cuando digo antes, me refiero a hace 5 años, aproximadamente... osea... no es un antes muy antes) que si no éramos blancos estábamos enfrentando tiempos peligrosos. Ahora creo que también los blancos sin recursos económicos están corriendo el mismo riesgo que todos nosotros, los que no somos blancos. También, como en broma, varias veces he dicho que si Trump se reelige, iré formándome en la línea que lleva hacia los hornos. No todos los exterminios son iguales, no se ofendan. Cuando digo hornos me refiero a otra clase de hornos. Porque ninguna guerra es como la pintan ¿verdad? El intento de exterminio más difundido en el mundo entero ha sido el exterminio del pueblo judío en manos de ya saben quién, es nuestro referente, por lo tanto c
No sé a quien contarle lo que siento. Así que vengo aquí a contarle a nadie. A no contar. Hoy salí del cine, después de ver una película de acción cualquiera y mientras me trasladaba a casa vi un anuncio espectacular que anunciaba a Pitbull. Me pareció increíble. La realidad que me rodea me parece increíble, no por maravillosa, sino por falsa. La realidad que se me presenta me parece un set armado por mi propia mente. No es terrorífico ni nada por estilo, es sólo falso. Como si se tratara de un holograma. Tampoco es triste. La profundidad de esa construcción me parece fantástica, aunque la construcción en sí es sólo eso... una realidad vacía encima de la realidad natural. Mi ex y yo decidimos ser amigos y ayer estuvo en mi casa. Estábamos sentados uno frente al otro, y mientras hablaba pude percibir exactamente lo mismo que sentí al salir del cine: se construía una ilusión con su charla. Y si yo respondía a lo que fuera que estuviéramos platicando, percibía exactamente lo mismo: &quo
Qué año! Cuántas cosas derrumbándose en el mundo, desde glaciares hasta estructuras políticas. Yo no dejo de tener esperanza (en una América Unida -como Simón Bolivar soñó, ya saben) pero, pese a las esperanzas, tal vez sea por la edad, también vivo derrumbes. Terminé con mi novio, dejé la organización budista en la que estudié por más de 10 años, comencé a estudiar cosas nuevas y tomé decisiones radicales en cuanto a la manera en que me interesa estar presente dentro del "mundo" literario. Todo porque decidí poner mi consciencia en lo que realmente importa y decidí reservar toda mi energía para lo que importe y sea conveniente para mí. Así que bueno, tuve que decirle al amor: me importas, pero no me convienes, ja! Las transformaciones no suceden de un día para otro, fueron despedidas gestándose, decepciones profundas, aceptaciones dolorosas de la realidad para poder saber dónde he estado parada y actuar en consecuencia. Así que mi año, digamos, comenzó desde el año pasado.