Amo las mañanas. No como las aman quienes salen a correr y después regresan a la comodidad de su desayuno y su fortuna. Sino como quien disfruta un oásis en el desierto del cansancio. Me encanta ver la luz aparecer. Ese momento en el que las habitaciones van como llenándose de presencia. No sé. Y la calma. Hace meses que no lograba tener tiempo en la mañana. Mi vida fluctuaba entre tener este privilegio o descansar antes de salir corriendo a insertarme en la monotonía de las obligaciones. A dejar de ser yo. Ja. ¿Cuándo he dejado de ser yo? Tan pocas veces que resultan evidentes. No sé qué pensarían mis compañeros de la universidad esos días en que llegaba al salón arrastrada por mí, forzada. ¿Les platiqué que me arrolló un scooter? Bueno, todo salió volando. Mi hermosa tote bag, con mis hermosas llaves y mi hermoso llavero diseñado especialmente para Mujer Migrante a partir del logo que ilustró Dani Landancé, mis marcadores para subrayar en colores pastel, mis cuadernos .¿Quién ll...