Soy dueña de diez minutos. Una gripe espantosa. Tres clases. Un transporte público. Dos correcciones. Dos traducciones. Sesenta “holas”. Notar cuatro o cinco imprecisiones. La oscuridad. La vida. Una sensación incansable de plenitud y de derrota. Tu presencia. Tu calma. El sentimiento de haberme escabullido de alguna manera en esta matrix. El sentimiento de ver pasar una y otra vez el glitch. El glitch.