Por decimocuarta ocasión tengo un resfriado insoportable. Mi sistema inmunológico es débil estos últimos días, al parecer. A pesar de eso, estrené mi suéter amarillo y salí a desayunar a un tailandés porque las especias de ciertos platillos son sanadoras (dicen y lo quiero creer). Cuando regresé, me enteré que en el enredo de documentos liberados de Ep*st*in se describen fiestas en Ciudad Juárez. Hace tiempo que siento como si un río me arrastrara a no sé dónde y en ese transcurso me hundo profundamente para luego volver al tope de agua y disfrutar todo lo que se deja ver. Podría decir que estos días están siendo bastante bajo el agua. En el fondo, donde hay muy poca luz, también suceden descubrimientos. Descubrimientos que no me impulsan a moverme, sino a lo contrario, a quedarme, a disfrutar de la inmovilidad y del silencio. El arrastre de este río avanza muy rápido y desde que comenzó el año yo siento que el tiempo pasa demasiado lento. No lo puedo describir de otra manera. Guardo c...