No sé a qué vengo aquí hoy. Entre más observo hacia dentro de la dimensión artificial, más me alejo de mí misma. Sin embargo, la dimensión artificial me conoce más de lo que yo me conozco, al parecer. Por ejemplo, me arroja recuerdos que a mí me da por olvidar, pero que me reaniman; estoy aquí (en este espacio) hace más de 20 años y este espacio me sostienen porque platico conmigo. Pero cuando las cosas se ponen difíciles, últimamente suelo ir a mi teléfono con el pretexto de que el trabajo de Mujer Migrante es remoto, y comienzo a saturarme de información, aunque sea de calidad pero en esos ámbitos la información fluye de manera tan acelerada que aunque sea de calidad no hay manera de detenerse y procesarla, para salir a la realidad con una consciencia más despierta. Hablando de consciencias, hoy es el aniversario de la Red Feminista a la que pertenezco hace más de 18 años, tal vez. Qué luz son, qué descanso. Si no fuera por estas tecnologías no podríamos moldearnos, renacernos, dirigirnos. Eso, algo que celebrar dentro de este artificio. Me gustaría má realidad, más pasto, más silencio. Más oxígeno, tal vez. Más caminatas, pero no a 105 grados. Más tacto. En fin. Me retiro junto a muchas gente, en agosto, a una montaña por poquito tiempo, espero que eso sirva. 

Foto de mi oficina por la mañana.